Ana Gallardo

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Su presencia en la Bienal de San Pablo con ?Un lugar para vivir cuando seamos viejos? confirma su trayectoria y refuerza su compromiso con lo conceptual vincular.

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Una mujer y una artista
La madre y la hija,
La infancia y la madurez,
+ un mapa de vida y una hoja de ruta,
Anécdotas y desvelos,
La sociabilidad y la solidaridad,
Amigos y familia,
México, España y Argentina.
Ana Gallardo

Artista de género
Ana Gallardo es una artista rosarina, cuya obra está atravesada por la pérdida y la recuperación.
Es una referente como artista de género que vive el problema de definir el arte de género y de insertarse desde allí en el campo.
Podemos acercarla a la categoría de migranta. Vivió en México, donde tiene familia, pero no se hallaba. Tuvo una vida dura, fue madre soltera por propia elección a los 32 años. La fortaleza es uno de sus rasgos. Siempre quiso ser madre, con la experiencia de la orfandad desde chica. Criar a su hija fue convertirse en madre de sí misma.

Ciertas instalaciones de Ana son paradigmáticas de la experiencia feminismo/artistas en Argentina, entre las que mencionamos “Manifiesto escéptico” (1999), ?Políticas corporales? (2002), ?Material descartable? (2007), y ?Abocajarro? (2008), donde Silvia Mónica, cantante, travesti y activista de AMMAR (mujeres en situación de prostitución que militan por los Derechos Humanos) interpreta con música de un tango de Osvaldo Fresedo una nota periodística que da cuenta de la prostitución infantil.

La exposición de situaciones terribles con objetos pedestres, tomados en un fuera de contexto aparente (perejiles, agujas de tejer o elementos de cocina), proclaman mudos la práctica que encierran. Gallardo dice en un acto de militancia y valentía, frente al cual no salimos indemnes.

Como dice su amiga y compañera de bailes, la también artista Marina De Caro: ?Ana Gallardo es una dosis de realidad sensible, poética y cruda? Cada obra es una historia de esas en las que todos nos sentimos involucrados?.

Lo personal es estético y político
En Gallardo, se sostiene esta constante de una parte de nuestras artistas de trabajar desde lo autobiográfico y lo personal. Este es uno de los gestos políticos más contundentes. Como en la consigna feminista que dice: lo personal es político, en Ana hay un buceo en la propia vida, como motor de imaginación y creatividad, lo personal cotidiano, lo personal afectivo.

Autodidacta. Está en proceso de formación continua, buscando desde lo teórico. Otro rasgo que solemos relacionar con muchas artistas. Ella es una artista conceptual que trabaja de manera muy intensa con la esfera afectiva. Siente que las mujeres son más busconas de lo íntimo y al mismo tiempo las ve muy combativas.

De padre poeta y madre pintora, acuarelista, pudo construir su relación con ella, que perdió de chiquita, a través del arte. Nuevamente la instancia del archivo, desde su corpus familiar. Un caso significativo son sus obras ?Cadaver exquisito? (2001), ?Mi padre? (2007), ?Mi tío Eduardo? (2006) y ?Tía Rosita? (2004).

Su madre era retratista y ella se considera también retratista. En sus palabras: ?Creo que se puede ser retratista de objetos, me gusta pensar que cada objeto tiene la historia de sus dueños y al dibujarlos o encintarlos me apropio de esas personas y las retrato, entonces?.

Otro eje en su poética es lo cotidiano en relación al sistema, en cuanto a lo laboral y al tema vivienda. Son dos cuestiones centrales para sobrevivir en el sistema. Así realiza ?Curriculum laboral? (2009), que consiste en un audio donde ella graba la multitud de cosas dispares que tuvo que hacer para sobrevivir, plantea el tema de atravesar códigos en la historia del arte. Su experiencia laboral en sí misma es motivo de reflexión estética. Los artistas tienen vergüenza de decir que no viven del arte. Necesitan demostrar que están dentro del sistema. Otra obra dentro de esta línea es ?Casa rodante? (2007), que relata la experiencia de haberse quedado sin casa.

El tema de la voz, como elemento constitutivo de su obra, tiene que ver con su relación con el lenguaje. En ?Mi padre? ella trabaja también desde la precariedad, que evalúa como una constante en toda su obra. No le interesa la alta tecnología. Ella opina que su trabajo tiene mala factura tecnológica, y esto es un signo estético. Ella acomoda las piezas y sale al ruedo, en una sola toma. Lo que su padre lee en ese video es algo que publica el periodista con quien viaja en el tren. Ella encuentra la nota luego, cuando sus tías le dan una caja con fotos y papeles.

La precariedad es un elemento constitutivo, parte de la necesidad, con urgencia, ansiosa. No puede esperar para hacer lo que quiere hacer. Entonces hace con lo que tenga a mano. Precario y urgente van de la mano y son un signo constitutivo de su estética. Su obra es urgida. Eso le gusta del arte argentino.

Un lugar para vivir cuando seamos viejos
Desde hace unos años trabaja con personas mayores. No le interesa la política como lucha de poder. Le interesa construir desde la memoria. Su geriátrico es un lugar divertido. Reflexiona sobre cómo morir. Quiere articular las relaciones entre eutanasia, arquitectura y viejos dentro de lo urbano.

En San Pablo, la Bienal tiene en su planta baja una suerte de living donde se imparten clases de baile, de la mano de tres personas mayores. Paradójicamente, lleno de gente joven. Ana invitó a tres asiduos del Danzón de México a enseñar baile en la Bienal.

El danzón es un elemento urbano de México, que rescata un lugar de pertenencia que se pierde. Se las llama ?plazas de la tercera edad?. El danzón tiene algo muy especial y es que iguala. Sucede en la calle, que además es de la gente. La gente llega a estos espacios porque está sola y triste.

En el danzón no hay que ser joven. No importa la edad. Y es una práctica vital, se relaciona con el impulso de vivir, porque, hay un contacto corporal sumamente seductor. En San Pablo, tres personas mayores, Conchita, Lucio, Maria Ascención, están toqueteándose con jóvenes y desplegando un encanto y una comunicación muy particular.

El proyecto implica investigar, documentar y producir un discurso sobre otra vejez posible, viajando por toda Latinoamérica para analizar cómo viven los viejos de distintas culturas. Y como su nombre lo indica, en su etapa final consistirá en construir un espacio para trabajar y vivir cuando seamos viejos.

Publicado en leedor el 23-10-2010