Juguemos en el mundo

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Se reeditaron las canciones para adultos de María Elena Walsh. Era hora.
Después de mucho tiempo y dentro de la megacolección de libros y discos editados por La Nación y Sony dedicados a la obra de María Elena Walsh llegó el momento de la reedición de sus canciones para adultos.

Era hora. Desde que llegó el CD a fines de los ochenta, únicamente habíamos podido disfrutar de recopilaciones de la ex CBS de las canciones de la trovadora de los ojos azules. Sólo un compact agrupaba sus dos últimos LP grabados para Microfón (El buen modo/De puño y letra). Quedaban pues fuera del formato digital muchas canciones, confinadas ?bien aplicado el término- al vinilo original.

Los responsables de la colección han tenido el buen criterio de poner los trabajos a la venta siguiendo el orden cronológico. Estamos entonces en 1968. María Elena es ya el máximo referente de la canción y poesía infantil: sus canciones se cantan en todos los colegios. Llega el momento de una apuesta audaz y galante. Juguemos en el Mundo es así su primer disco ?para grandes?.

Un trabajo presentado en el Teatro Odeón con su hoy mítico Show para ejecutivos (en el dorso de Juguemos en el Mundo II hay una buena selección de críticas de los medios). Se habló de una nueva canción argentina, corriente que abrevaba en Brassens y prendió aquí en una selección variopinta que incluyó a Facundo Cabral, Jorge de la Vega, Marikena Monti o Nacha Guevara, Leonardo Favio o Chico Novarro, en un estilo que combinaba algo de la canción de protesta, algo de rebeldía y también mucho de poesía y el espíritu lúdico de los juglares. Por algo se llama como se llama el album/LP/CD. Hacia el final de la década y la primera mitad de la siguiente, el estilo derivaría en un discurso cada vez más combativo (esperar CD Como la cigarra, de 1971), luego atenuado hasta un nostálgico adios al disco y los escenarios.

En las doce canciones escuchamos a MEW en la plenitud vocal y expresiva de sus 38 años, acompañada como en varios trabajos, por el gran paraguayo Oscar Cardozo Ocampo, su guitarra y orquesta, abordando habanera, tango, chamamé, vals, foxtrots con su poesía y melodiosidad. Están aquellos, Los ejecutivos que nos enseñan a ahorrar para tener status en la muerte. El 45 y su audacia por mencionar en esos años a Perón como el que te dije. La Juana y sus ganas de salir del cuarto de servicio. Los clásicos rescatados para el 83 como Serenata para la tierra de uno y el Vals municipal. Y también, joyas olvidadas: La Ciudad de Brujas tiene calles de nadie y silencio entre muchas imágenes conmovedoras. Las estatuas nos piden la poca limosna de mirarlas.

Hay ironía, placer, provocación, evocación ?y rescate al recuperar un disco fundamental. Como dijo la artista en la contratapa del disco (la gráfica original está respetada, sirviendo de tapa y contratapa de un librito con buena gráfica, las letras, una bio y un texto de Jairo) se trata de una serenata ?un poco antigua, bastante melancólica y a ratos mufada. Y qué??. ¿Qué? Cómprenlo ahora que salió y atesórenlo.

Publicado en Leedor el 5-10-2010