Comienza Frankfurt

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Relatos de resistencia y cambio. El pabellón de Argentina de la Feria de Frankfurt tiene como eje ?el idioma de los argentinos? y se asimila a iniciativas para responsabilizarnos de nuestra memoria.Relatos de resistencia y cambio. El pabellón de Argentina -invitado de honor de la Feria de Frankfurt 2010- tiene como eje ?el idioma de los argentinos? y se asimila a iniciativas políticas que tienen mucho de hacernos cargo de nuestra memoria.

Con la dirección de Holger Kube Ventura, la participación de 9 artistas y 3 colectivos, y la curaduría de Rodrigo Alonso, una de las cuestiones más interesantes que tiene esta propuesta es que relee los movimientos artístico-políticos surgidos a partir del 2001 en función de proyectarlos en esta cita alemana. Da la sensación que la terrible crisis que atravesó Argentina en el 2001 (fruto de políticas de ajuste ultraliberales que aplicaron a rajatabla el consenso de Washington) produce especulaciones conscientes e inconscientes en una Europa a la que hace rato ha dejado de irle bien. Esto es así además y cala hondo en Frankfurt, que se llama a sí misma ?la ciudad del euro?.

Los artistas convocados aportan una mirada propia que sin dudas deja un rastro argentino en la gran feria.

Ananké Assef, con El costo de la seguridad, reedita la muestra vista en Buenos Aires en el Centro Cultural Recoleta, donde apacibles personajes de clase media alta son fotografiados con un revólver en su mano, en hogares donde se siente el miedo y la imagen transmite un asombroso silencio. Las dos series, Potencial y Vigilia (2005-2007), ofrecen una realidad que puede ser sintomática en Argentina, la de estar dentro y fuera, dormido y alerta, expectante y relajado.

Gabriel Baggio
con La persistencia de lo cotidiano, trabaja elementos que pertenecen a universos familaires, fuertemente afectivos, donde las formas, el color y la textura recuerdan un trabajo con los sentidos y la memoria, no exento de una tradición que también es neoconcreta.

Sebastián Díaz Morales con La condición errante, transforma el paisaje ventoso y abierto de Comodoro Rivadavia o las ciudades de México, Yakarta o Amsterdam, en el entorno donde se mueven personajes erráticos, fragmentados, relatados desde el plano detalle, embarcados en una búsqueda interna y externa interminable donde la realidad juega su relato.

Eloísa Cartonera con La cultura como resistencia, ofrece un ejemplo interesantísimo de autogestión surgido a partir de la nada del 2001. Convertir la miseria, el desecho, el despojo, en libros, en textos, en graneros del alma, a partir de revalorar el trabajo, en un pasaje de medios entre productores distintos: cartoneros y escritores, creando un estilo editorial inconfundible en el espacio cultural argentino.

Gabriela Golder con La mirada atenta, desde el video y la videoinstalación, trabaja en la observación minuciosa de situaciones, con un protagonista que acciona, a veces se trata de un gesto mínimo, diseccionado, crudo. La conversación o Doméstico revelan a una de las videoartistas más interesantes, con una calidad de imagen destacable.

Florencia Levy con Microrelatos de la ciudad, una artista cuya obra seguimos en particular, que realiza obra a partir del laberinto urbano y sus desafíos. Turismo Local se transforma en un trabajo de derivas, poético y teórico, donde Buenos Aires se carga de ficciones e imaginarios para emerger inédita.

Mónica Millán con El vértigo de lo lento, trabaja a partir de una comunidad indígena del centro de Paraguay aprendiendo otra manera de producir textiles, en un trabajo donde la comunicación intercultural se vuelve poesía. Dibujos, instalaciones, bordados reproducen otra cosmovisión donde el arte es el vínculo que se explora.

Gian Paolo Minelli, con Periferia y transformación, considerados por Alonso dentro del ensayo fotográfico, retrata personajes y paisajes del barrio suburbial Luis Piedrabuena, donde es profesor de fotografía.

Proyecto Nido con Recuperar el trabajo como valor, logra producir una propuesta seria de trabajo convocada por la diseñadora Mariana Cortés con familias de Florencia Varela que realizan prendas a partir de pedazos de telas, jirones y materiales de descarte.

Alessandra Sanguinetti con El devenir de la vida, serie que también puede verse en la Bienal de San Pablo, (en algunos casos con copias de las mismas fotos), releva imágenes tomadas durante su estadía en Argentina retratando un lado mágico del mundo campestre, a momentos onírico y fantasioso.

Tomás Saraceno con Universos de posibilidades, ofrece mundos posibles, instalaciones de formas plásticas y plantas, donde el juego propone espacios distópicos a recorrer.

TPS con El arte de la protesta. ?Represión es crimen, Protesta es conciencia?, dice una de sus serigrafías, acompañando visualmente las consignas de las luchas sociales, plasmando una particular mirada activa de la relación entre estética y política, como colectivo que trabajó en asambleas populares hasta 2007.

De esta manera nuestra presencia visual en Frankfurt permite construir un potente diálogo de artistas, imágenes, acciones y fundamentaciones teóricas, que dan un sentido particular a este centenario y su inserción europea, desde la crisis, la memoria de ella y el relevamiento de los modos en los que el arte se hace cargo.