El país de las mujeres

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La última novela de Gioconda Belli propone una utopía. Aquí se incluye el Manifiesto del Partido de Izquierda Erótica.A raíz de un hecho sobrenatural, que disminuye los niveles de testosterona de los habitantes de Faguas, fue posible que las mujeres tomen el poder e instauren una nueva lógica, una nueva subjetividad nacida del Partido Izquierda Erótica.

Con esta presentación y sin haber leído aún El país de las mujeres, asistí a la presentación de la última novela de Gioconda Belli en MALBA.

En una mesa redonda conformada por la autora, su editora, Diana Maffia y Dora Barrancos, entre otras y con un auditorio mayoritariamente femenino, (asistí con mi madre con quien compartimos la lectura de casi todas las novelas de la autora nicaragüense), se hizo un recorrido por los tópicos más destacados de su novela así como también por las experiencias personales de la autora que la llevaron, luego de pasado un tiempo rumiando y pensando cómo contar esta idea, a la concreción de una novela.

Muy interesante fue la visión de Dora Barros, quien refiriendo a la situación de las mujeres latinoamericanas como ?sujetas sujetadas? con mucho humor e ironía celebró la reivindicación de la mujer como promotora del cambio, y con un discurso ameno y divertido, pero no por eso menos audaz e incisivo, nos instó a todas y todos los presentes, en estos tiempos en que en muchos aspectos las cosas están mal, a dejar un poco de lado el pesimismo para cuando vengan tiempos mejores y se necesite una dosis de él, y a seguir la filosofía del ?FELICISMO? propuesta por la protagonista de la novela.

Diana Maffia profundizó en algunos tópicos muy interesantes como el de la lógica relacional femenina, que como se puede leer en la novela, no se estratifica jerárquicamente, sino con la lógica de un espacio circular, de igualdad, de compartir experiencias, no hay líder, hay compañeras? Gioconda refiere esto directamente a su militancia, cuando entre sus compañeras era justamente ésta la práctica, reunirse, plantear temas, experiencias y proyectos, sin líder y luego cada una desde su lugar, desde las posibilidades concretas de cada una, como ama de casa, como escritora, como arquitecta, como abogada, como obrera, lo aplicaba y volvían a reunirse para compartir esa experiencia con las demás, generándose una retroalimentación que enriquecía a todo el grupo y en eso radicaba su fuerza.

Sin dudas contar con el testimonio directo de la autora fue lo más rico de toda la jornada. Relató lo penoso de la situación política actual en su país donde las leyes están planteadas de tal manera que no es posible la existencia de discusión política alguna, sólo existen y pueden existir dos partidos, ambos representados por hombres de moral más que dudosa, sobre uno de ellos pesan condenas y procesamientos por varios delitos y lo peor, y más que despreciable con respecto al otro ?candidato?, es la denuncia y proceso que no termina aún pero está confirmado por la propia víctima, de abuso sexual sobre su hijastra.

Así las cosas, no es raro pensar que, en la mente de una mujer como Gioconda, de origen familiar de alta alcurnia, quien además de haber militado en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, haberse exiliado, haber regresado y ocupado cargos políticos de importancia; se pueda formar una matriz perfecta para dar a luz al País de las Mujeres.

Gioconda hizo manifiesta la necesidad cada vez más imperiosa, de compartir con los varones las experiencias catalogadas como típicamente femeninas, de revalorizar las características o potencialidades que reconoce ella como exclusivamente femeninas y que han sido tildadas histórica y culturalmente como debilidades; y hasta hizo un llamamiento a ?maternizar? la política y relató una anécdota cómica: cuando una mujer del auditorio le preguntó por la actuación de Violeta Chamorro en el poder, ella sin ningún tipo de reivindicación de Chamorro, desde el lugar de anécdota desopilante, nos contó que para este libro, ella misma la había entrevistado y en determinado momento Chamorro le relata que frente a un encuentro con un jefe del ejército, (si mal no recuerdo), para romper el hielo, le mira el traje y ve que tiene un botón que se le está por caer, y le dice ?sáquese el saco que va a perder un botón y yo justo tengo acá un costurero y se lo voy arreglar, démelo,?? otro episodio: reunida Chamorro con Boris Yeltsin, ella pensaba ?tengo que hacer que este hombre tan seco y parco nos perdone la deuda? cómo puedo hacer??? y en medio de la cena que estaban compartiendo, lo mira y le pregunta ?cómo hace usted para lograr su peinado? (ver jopo), el hombre sorprendido pero tal vez sintiéndose halagado le relató paso a paso los secretos y trucos en su cabellera y a partir de ahí Chamorro sintió que se humanizó la relación, y la deuda ( por supuesto que en otro momento y no a raíz de esto), finalmente terminó siendo perdonada?
Desde ya, y dejando fuera toda ingenuidad, de estos relatos (la política no se trata de comentarios de peluquería o costura), para Belli era importante remarcar cómo las mujeres en el poder, según su punto de vista, pueden poner al servicio de la política potencialidades que ella cree sólo las féminas poseen, como la empatía, la paciencia, la comprensión de la naturaleza que no se separa de la materia gris! y que pueden construir una sociedad menos competitiva, más igualitaria, una en la que las trabajadoras por ejemplo, puedan ejercer su maternidad sin ver la caída de sus carreras profesionales, en las que las tareas domésticas sean compartidas y valoradas, así como valoradas también las capacidades de cada uno y cada una; ya sea en una relación de un hombre con una mujer, de una mujer con otra mujer o de un hombre con otro.

Haciendo referencia a la existencia de múltiples puntos de vista con respecto al feminismo, y sin buscar jerarquizar ninguna postura y a ningún género, dejó en claro que la novela, ella recomienda sea leída por las mujeres primero, para ser relatada al oído del varón, según corresponda!

Finalmente y haciéndose merecedora de los aplausos de todas y todos los presentes, ratificó su interés en no dejar de intervenir y participar, desde el lugar que sea, y no necesariamente desde un cargo, en la política de su país. Y concluyó reflexionando que si cosas que resultan inimaginables, pero que en la realidad se dieron, superando toda ficción; como los genocidios, o la bomba atómica entre otros hechos que el propio hombre generó; porqué?, se pregunta Gioconda y nos pregunta, aunque parezca una locura, tal vez no sea imposible que algún día el Felicismo, del PIE, se instaure de la mano de las mujeres en el poder.

MANIFIESTO del PIE ? PARTIDO IZQUIERDA EROTICA

1. Somos un grupo de mujeres preocupadas por el estado de ruina y desorden de nuestro país. Desde que esta nación se fundó, los hombres han gobernado con mínima participación de las mujeres, de allí que nos atrevamos a afirmar que es la gestión de ellos la que ha sido un fracaso. De todo nos han recetado nuestros
ilustres ciudadanos: guerras, revoluciones, elecciones limpias, elecciones sucias, democracia directa, democracia electorera, populismo, casifascismo, dictadura, dictablanda. Hemos sufrido hombres que hablaban bien y otros que hablaban mal; gordos, flacos, viejos y jóvenes, hombres simpáticos y hombres feos, hombres de clase humilde y de clase rica, tecnócratas, doctores, abogados, empresarios, banqueros, intelectuales. Ninguno de ellos ha podido encontrarle el modo a las cosas y nosotras, las mujeres, ya estamos cansadas de pagar los platos rotos de tanto gobierno inepto, corrupto, manipulador, barato, caro, usurpador de funciones, irrespetuoso de la constitución. De todos los hombres que hemos tenido no se hace uno. Por eso nosotras hemos decidido que es hora de que las mujeres digamos: SE ACABÓ

2 De todas es conocido que las mujeres somos duchas en el arte de limpiar y manejar los asuntos domésticos. Nuestra habilidad es la negociación, la convivencia y el cuidado de las personas y las cosas. Sabemos más de la vida cotidiana que muchos de nuestros gobernantes que ni se acercan a un mercado; sabemos lo que está mal en el campo y lo que está mal en la ciudad, conocemos las intimidades de quienes se las dan de santos, sabemos de qué arcilla están hechos los varones porque de nosotras salieron aún los peores, esos que la gente libra de culpa cuando los llama hijos de mala madre.

3 Por todo lo anterior, hemos considerado que para salvar este país las mujeres tenemos que actuar y poner en orden a esta casa destartalada y sucia que es nuestra patria, tan patria nuestra como de cualquiera de esos que mal han sabido llevar los pantalones y que la han entregado, deshonrado, vendido, empeñado y repartido como se repartieron los ladrones las vestiduras de Jesucristo (Q.E.P.D).

4 Por eso lanzamos este manifiesto para hacer del conocimiento de las mujeres y hombres que pueden ya dejar de esperar al hombre honrado y apostar ahora por nosotras las mujeres del PIE (Partido de la Izquierda Erótica). Nosotras somos de izquierda porque creemos que una izquierda a la mandíbula es la que hay que darle a la pobreza, corrupción y desastre de este país. Somos eróticas porque Eros quiere decir VIDA, que es lo más importante que tenemos y porque las mujeres no solo hemos estado desde siempre encargadas de darla, sino también de conservarla y cuidarla; somos el PIE porque no nos sostiene nada más que nuestro deseo de caminar hacia adelante, de hacer camino al andar y de avanzar con quienes nos sigan.

5 Prometemos limpiar este país, barrerlo, lampacearlo, sacudirlo y lavarle el lodo hasta que brille en todo su esplendor. Prometemos dejarlo reluciente y oloroso a ropa planchada.

6 Declaramos que nuestra ideología es el ?felicismo?: tratar de que todos seamos felices, que vivamos dignamente, con irrestricta libertad para desarrollar todo nuestro potencial humano y creador y sin que el Estado nos restrinja nuestro derecho a pensar, decir y criticar lo que nos parezca.

7 Prometemos que, en breve, publicaremos nuestro programa explicando cuanto nos proponemos. Invitamos a todas las mujeres a apoyarnos y a sumarse a nosotras. A los hombres los invitamos a pensar y recordar quién los crió y a meditar si no les habría convenido más tener una madre que la ristra de padres de la patria que tras todos estos años nunca les cumplieron. Unanse al PIE y no sigan metiendo la pata.

Fragmento de El país de las mujeres, de Gioconda Belli. Grupo Editorial Norma.

Publicado en leedor el 1-10-2010

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