Esencias

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Escenas amorosas en una comedia llena de interrogantes.Al principio fue el mito: Hubo un tiempo en que los seres humanos tenían dos cuerpos con cuatro brazos, cuatro piernas y dos cabezas; como eran arrogantes y peligrosos para los dioses, Zeus decidió dividirlos en dos mitades y ordenó a Apolo que arreglara todo lo que implicaba el corte. Pero estas mitades morían de nostalgia anhelando su otra mitad, por lo que Zeus se apiadó de ellos y decidió proporcionarle el sistema de procreación. Desde entonces cada uno de nosotros anda por el mundo buscando su media naranja. A dicha búsqueda suele llamársela amor. Desde Platón en adelante éste ha sido unos de los lugares más comunes del discurso amoroso. Durante años hemos abrazado el sueño de la unión total, hemos insistido en ello, hemos sentenciado: ?no soy yo sin vos?.

Esencias es una obra interesantísima que indaga y cuestiona los alcances o las limitaciones de esta afirmación en el mundo de las relaciones actuales. A partir de la historia de tres parejas en diferentes etapas del romance (el nacimiento del amor, el reencuentro, la crisis, la ruptura, etc.), se arrojan sobre el espectador varios interrogantes que van desde la existencia o no de la media naranja hasta la duda de si nos hemos equivocado en la búsqueda: Quizá pusimos en el otro lo que era personal, no nos hicimos cargo de buscar nuestra propia esencia para luego poder compartirla (no completar el puzzle de nadie). Así, la obra abre el camino de la conciliación que puede resultar agria como el gusto de un limón, de un medio limón.

Muchos pasajes de Esencias podrían formar parte de un nuevo catálogo de escenas amorosas, si alguien estuviese dispuesto a emprender una empresa al estilo Barthes, por la magnífica forma en que recrea ciertos prototipos cotidianos pero también por esa vuelta de tuerca tan actual que le da al tema de los vínculos amorosos: ¿Cómo lograr abrazar (abrasar) a un otro cuando soy un individuo complejo y autosuficiente?

Esta comedia se presenta todos los sábados en el teatro Piccolino. Es divertida, está bien actuada, el espacio acotado de la escenografía resulta muy bien aprovechado y tiene una musicalización excelente (desde Sabina y Los Rodríguez hasta REM) que se ajusta al clímax de cada final de escena.

Es muy fácil identificarse con cualquiera de las situaciones planteadas en la obra. Esencias te deja pensando pero también te permite soñar que todavía podemos pedirle peras al olmo, que todavía nos quedan canciones de amor, cada vez que uno (sabiéndose un todo único e irrepetible) busque lleno de esperanzas.

Publicado en Leedor