Kinshasa Symphony

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Una de las más interesantes propuestas del 10º Festival de Cine Alemán con muy pocas probabilidades de ser estrenada en Argentina ?Kinshasa Symphony? es producto de la dirección conjunta de dos debutantes en el largometraje: Claus Wischmann y Martin Baer. Se trata de un documental sobre la, de acuerdo a la película, única orquesta sinfónica del mundo íntegramente compuesta por músicos de raza negra. De haberse limitado a esa exclusiva temática, el interés de la propuesta probablemente habría sido menor. Pero, en verdad, lo que en ella se muestra es mucho más que un simple ensayo y posterior concierto al aire libre de una orquesta, cuyos integrantes son en su mayoría amateurs. Ocurre que cada uno de ellos tiene algún otro tipo de actividad que es la que le permite ganarse el pan. Verlos en sus ocupaciones personales permite una radiografía de las condiciones, en muchos casos de extrema pobreza, en que se desenvuelven en la capital de casi diez millones de habitantes de la República democrática del Congo.

Hay figuras impactantes como la del jefe de la orquesta, que en un momento dado confiesa que nunca estudió música, a la que se volcó cuando fue despedido de la línea aérea donde era piloto. Se expresa en un claro francés, a diferencia de otros miembros del grupo musical que mezclan palabras del idioma galo con otras ininteligibles, pero seguramente de más de un dialecto africano.

Un aspecto interesante de la película es el que se refiere a los instrumentos sinfónicos utilizados y en particular a los de cuerda como los contrabajos que son fabricados en el país a partir de bloques de madera, según se puede apreciar en un momento de la película.

Parte importante de la filmación está consagrada a los ensayos de dos piezas centrales del concierto: la novena sinfonía de Beethoven y ?Carmina Burana?. Para la primera produce hilaridad y empatía las dificultades de pronunciación del texto de la oda de Schiller entre los cantantes, uno de los cuales afirma no comprender dónde se encuentra la ?alegría? a que alude el título.

Hacia el final y como era de esperar se presentan las imágenes del concierto, donde se aprecia la belleza de las mujeres del Congo y la elegancia de los hombres. Pero la película no cierra inteligentemente acá, ya que todavía nos reserva una bella escena al lado de un río con una joven tocando una flauta y un hermoso fondo paisajístico.

?Kinshasa Symphony? se exhibe por última vez el miércoles 29 a las 17:15 en la sala 5 del Hoyts Abasto. Una oportunidad única.

Publicado en Leedor el 26-09-2010