San Pablo: Museo Arte Moderno

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A metros de la sede de la Bienal, en el Parque Ibirapuera, el Museo de Arte Moderno expone dos artistas brasileños: Raymundo Colares y Ernesto Neto, reafirmando la herencia neoconcreta.

MAM San Pablo

A metros de la sede de la Bienal, en el Parque Ibirapuera, el Museo de Arte Moderno expone dos artistas brasileños: Raymundo Colares y Ernesto Neto, reafirmando la herencia neoconcreta.

Enmarcadas en el Festival de los Jardines ?realizado en conjunto entre la Secretaría Municipal del Verde y el Medio Ambiente y el Domaine de Chaumont-sur-Loire, en Francia- las actividades artísticas de la Bienal y el MAM tienen un marco distintivo que les brinda la naturaleza.

En tanto verde y primavera es extraño ver La araña de Louise Bourgeois, patrimonio del MAM desde 1967, encerrada en una vidriera y sin posibilidad de ser apreciada justamente; ella misma parece querer liberarse y disfrutar el aire libre, marco más apropiado incluso desde la propia propuesta de la artista.

Las dos exposiciones centrales continúan la tradición neoconcreta. En la sala Paulo Figuereido podemos apreciar una muestra de Raymundo Colares (1944-1986) y en la Sala Grande, a Ernesto Neto.

Raymundo Colares es un artista que se localiza en los comienzos de la tradición de Neto. En este sentido la curaduría y la planificación de las exposiciones del Museo trabajaron de manera didáctica y coherente.

Ligado a los comienzos de la experimentación, a Helio Oiticica y el manifiesto post-concreto de la ?Nova Objeividade Brasilera? (1967), nos propone una particular mezcla entre la construcción geométrica más ligada a los artistas del Hard Edge y la Abstracción de EEUU de comienzos de los 60, el pop y cierta estética del fragmento, la velocidad, lo urbano y lo cotidiano. En este sentido es fiel a la escena experimental de los 60 donde en Latinoamérica la apropiación pasa por todas las escuelas centrales en simultáneo. Incluso podríamos señalar elementos cinéticos, ópticos y del neo-dadá a lo Jasper Johns (grafias, números, líneas, símbolos).

Los elementos pop pueden verse a nivel de los significantes utilizados en laterales de colectivos, y en íconos cargados de significado como sus alusiones a James Dean, Elvis Presley, Elizabeth Taylor o Marilym Monroe. En la exposición podemos apreciar ?A chamada?, una llamada telefónica que el artista dedica a Oiticica donde desata sus deseos de ser todos ellos, realizada al mediodía de un sábado el 1 de agosto de 1970.

En la otra punta del Museo (1000 m2 de espacio), aunque unidos por un hilo invisible de persistencias y busquedas, Ernesto Neto ofrece su muestra Dengo, donde a partir del tejido hecho en crochet, golosinas, aglomerados, latas y pelotas logra un espacio de juego y diversión, donde se reivindica el placer de jugar por jugar.

Se trata de un artista carioca, nacido en 1964, que ha participado de numerosas bienales, entre las que se cuentan San Pablo, Venecia, Sidney y Liverpool.

Los artistas brasileños que influyen en su obra son, desde ya, Helio Oiticia (1937-1980) y Lygia Clark (1920-1988) que se suman a los que el artista admira desde las épocas de su formación en la Escola de Artes Visuais de Parque Lage, en Río de Janeiro: Tunga (1952) y José Resende (1945).

El clima Oiticica/Clark está presente desde que atravesamos la puerta de la Sala, y se confirma cuando nos acostamos en un enorme colchón de pelotas, sentimos los olores de hierbas que penden en bolsas, asistimos al estímulo que despiertan en nuestras papilas gustativas las golosinas o de jugo de coco recién exprimido. Formas orgánicas de alto poder lúdico conforman la obra de este escultor que produce instalaciones como oasis de inocencia, escondidas en el corazón verde de una ciudad latinoamericana que a momento es muy cruda, de alto contraste social, densa. Puede visitarse hasta el 19/12, luego de visitar la Bienal.

Muchas palabras sueltas y frases se suman al estímulo, acompañando sensaciones. Por allí, en una pared dice: ?Já que nao somos ocidentais, porque nao ser lo que somos?.

En síntesis, si se recorre la Bienal, no conviene perderse ambas propuestas del Museo de Arte Moderno.

Publicado en Leedor el 22-09-2010

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