Tercer Cuerpo (II)

1
10

Volvimos a ver la intensa obra de Claudio Tolcachir en Timbre 4.
Tercer cuerpo es la historia de un cuerpo-espacio inútil que alberga cuerpos- sombras que, ante su propia inutilidad, no encuentran otra salida de escupir verdades a la cara.

Varios espacios simultáneos, superposición de diálogos, dos historias que parecen no tocarse y cinco personajes (deseantes y a la vez incapaces) que hacia el final de la obra confluyen en una oficina caída en desuso, a fuerza de un inevitable proceso de modernización, conforman el raro entramado de Tercer cuerpo. El espacio de la oficina no es sólo el punto de encuentro entre los personajes sino también la oscura metáfora de la soledad, de la imposibilidad de concretar los deseos (cualquiera sea este: tener un hijo, rejuvenecer, ser amado, etc.): cuerpo inútil, cuerpo absurdo al que sólo le resta decir la verdad, la propia pero, sobre todo, la verdad del otro. Los otros son sombras que se iluminan y nos iluminan.

Habrá que creerle a Sartre: “El infierno son los otros”, la mirada de los otros que nos devela, cada vez que las ilumina, las miserias de nuestra compleja realidad. ?A puerta cerrada?, nos resta mirarnos en los otros como espejos que nos devuelven una imagen tan monstruosa y, a la vez, tan verdadera de nosotros mismos que sólo nos queda la opción de aceptar la verdad absurda (el deseo se corresponde punto por punto con la imposibilidad del hombre y del universo).
Sin embargo, quizá exista una salida, aunque los personajes parezcan sumidos en la inmovilidad, dada por el siguiente interrogante: ¿Cómo será para los otros, el deseo, el mundo, la realidad? Posibilidad de encuentro, de reunión, de abrazo para ganarle alguna partida a la soledad.

Tercer cuerpo se presenta desde el año 2008, con algunos cambios en su conformación, en el teatro Timbre 4, cada fin de semana. Es una obra intensa, emotiva, muy bien actuada y dirigida, para pensar, ver y volver a ver. El que esté dispuesto a mirarse al espejo y enfrentarse con sus propios fantasmas que arroje la primera piedra y se acerque a disfrutarla.

Publicado en Leedor el 14-09-2010