Ibsen por Veronese

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El Desarrollo de la Civilización Venidera, una versión de Daniel Veronese a partir de Casa de Muñecas.El Desarrollo de la Civilización Venidera es una adaptación de Casa de muñecas de Henrik Ibsen. Cinco son los actores que encarnan esta historia.

El Camarín de las Musas ya es un sello para las obras que dirige Daniel Veronese. Y esa sensación de ?estar en casa? se plasma en sus obras de teatro.

La escenografía: un sillón y una mesa de madera con un par de sillas. Un espacio que simula ser la cocina y dos puertas: una que dirige a la calle y la otra al interior de la casa. Un mismo espacio es atravesado por toda la historia. Huellas de un pasado y un presente.

Esta síntesis de elementos alcanza para soportar una obra de teatro que se caracteriza por tener un clima muy intenso, incluso en sus momentos de calma. Es que este clima que mantiene nuestra atención es logrado por la transición entre los momentos de mayor tensión y los de mayor calma, sin perder el ritmo en los diálogos. La fluidez con la que surge el guión y la transición que los actores hacen en él es lo que le aporta una naturalidad muy interesante.

Estamos en la casa de Nora y Jorge. Él es un hombre sumamente correcto, con un puesto directivo en un banco y con una relación de violencia latente y constante con su esposa. Nora, una mujer que aparentemente es más bien banal en su carácter se somete al maltrato con una actitud de ?desprotegida? que causa una atracción en su marido y hasta una cierta simpatía. Las reglas para vivir en la casa son claras. Quien las rompe, es un traidor. El secreto que oculta Nora pone en peligro el transcurso de la familia.

No están solos. Una abogada amiga de la familia vive con ellos y sus tres hijos. Una visita se presenta con la excusa de rehacer su vida en la ciudad, buscando ayuda en el matrimonio que vive en la casa.

Lo que vivimos como espectadores, es a grandes rasgos, la transición que hace Nora entre el sometimiento hacia Jorge y el descubrimiento de su poder de elección de vivir o no en aquella situación. ¿Porque vivimos lo que vivimos? ¿Elección o costumbre? ¿Decidimos sobre las situaciones o hacemos lo que podemos? Paralelamente se sucede la historia de cristina y Krogstad, un amor que no pudo ser en su juventud y que se cobra desdichas en el presente.

Aparentemente nuestras acciones nos constituyen. No nos define solamente quienes demostramos ser, sino que pensamos sobre lo que nos sucede y que hacemos al respecto.

Publicado en leedor el 10 – 9- 2010