Yo robé tu nombre

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Un escritor joven que deja fluir personajes en cuentos que dan placer leer.
Juan Manuel Candal ha editado, producido por la Colmena e impreso en Dunken, un libro de relatos variados, concisos y muy bien escritos, que nos atrevemos a recomendar desde esta página.

Nuestro Horacio Quiroga en su decálogo del perfecto cuentista sentaba consejos magistrales para los que quisieran embarcarse en este difícil formato literario.

Candal tiene varios puntos de inflexión con los consejos de Quiroga, pero hay uno especialmente que le calza con todo gusto: Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

Quizás sea la formación y práctica cinematográfica con la que cuenta, quizás sea por el hábito de lectura que sabemos que tiene ? Juan Manuel Candal es editor del área de Literatura de Leedor- lo cierto es que sabe lograr relatos concisos, sencillos, directos y cerrados. Lleva con total tranquilidad a esos personajes de la mano, los mata, los resucita, los condena, les hace altares, los pierde de vista, se los saca de encima, los vuelve a buscar cuando termina la fiesta.

No es poco, en una época en la que encontrar literatura más lineal y clásica es difícil. Candal es de esos escritores de floración modernista, para decirlo de algún modo que seguramente despertará polémicas, que rema con palabras inventando historias.
Abre con Antes que te olvide, y el juego ficcional de seres literarios que piden no ser olvidados ya nos pone en clima. ¿Pero cómo vamos a olvidarte si recién comenzamos a desanudar historias? Nos pone sobre aviso de que se trata de juegos, y su escritura está punteada de anticipaciones, catáforas y guiños que nos recuerdan pactos de ficción con sus propios párrafos.

Algunos cuentos tienen como tema la escritura, los escritores, los relatos y al propio campo literario. Pero hay otros en el que el desfile de figuritas juega al libre albedrío del capricho creativo.

Detrás de todo subyace un solo conductor, aquel que nos hace volver a lugares ya transitados en las páginas que veníamos leyendo, aquél que parece conocer muy bien cómo se han dispuesto los personajes en el mapa conceptual, concreto y lógico que es un libro de relatos, un mapa de geografías abstractas, donde todo es un duelo de dos imaginaciones, la del que guía y la del que lee.

Agradecemos y festejamos este tipo de libros, porque sacuden la igualdad uniforme de más de lo mismo. Se suman a los muchos que escriben ficción, eso, ficción, mentiras, inventos, artificios, realidad? desde lugares que ya conocíamos y nos fascinan, nos embaucan, nos llevan y nos traen.

Leé las notas de Juan Manuel Candal en Leedor.com, aquí

Publicado en Leedor el 20-08-2010