Jujuy

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Cuando la danza crea sentidos y narrativas.Los cuerpos se trepan y nos observan. Tan sólo dos, que bajo una iluminación tenue suben y bajan sin tocar el piso, suspendidos en el portal de una casa pensada desde una estética minimalista.
Una ventana, una puerta y un espacio inmenso que será creado a partir del movimiento y el circular constante de objetos.

Un dúo interpretado por Rosaura García y Emanuel Ludueña, quienes comienzan a tener comunicación a partir del lenguaje del Contac. De esta manera el cuerpo de uno es la guía del otro y así, bajo la necesidad de confianza, se entrelazan y diseñan el espacio con un ritmo ágil que parece no querer quebrarse.

Sin embargo, todo se detiene y las miradas entre ambos personajes son significantes ambiguos que tienen primacía por sobre el mivimiento.

Y ésta parece ser la lógica de Jujuy, una pareja que habita a partir del vínculo indisoluble entre comunicación-incomunicación, equilibrio-desequilibrio, dominación-subordinación y la necesidad de ponerse en el lugar del otro para la búsqueda de solución.

Bajo la dirección de Ana Garat el gran mérito de Jujuy está en la posibilidad de crear sentidos y narrativas yuxtapuestas donde los hilos de la acción continuamente cambian al transcurrir las escenas. Y así, secuencias de dúos y sólos nos guían hacia el universo cotidiano de una relación; su adentro, su afuera y su estar en el portal.

Es destacable como en tan sólo una hora, y sin recurrir a la palabra, los personajes configuran sus caracteres a partir de dinámicas corporales y la repetición de determinadas secuencias o movimientos a modo de leit-motiv.

De esta manera Rosaura García se pone en la piel de una mujer fuerte que domina la relación mientras que Emanuel Ludueña es quien intenta distender los encuentros aunque por momentos se ve en la necesidad de jugar en los conflictos.

Jujuy, es una sencilla puesta en escena que aporta su punto de vista sobre los vinculos afectivos sin determinar cuál de ellos es. Tan sólo 2 bailarines con gran dominio técnico y expresivo en escena y pocos objetos que remiten a los medios de comunicación de masas y a la estética kitsch, bajo la mirada precisa de la coreógrafa Ana Garat.

Publicado en Leedor el 12-08-2010