Las playas de Agnès

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El estreno en dvd de esta película exquisita da motivos para rememorar a su directora.

El dvd de Las playas de Agnes estan en Leedor

Vista en Buenos Aires en el Bafici 2009, y vuelta a ver en Pantalla Pinamar 2010, estrenada en marzo en el circuito comercial, llega en dvd, finalmente, la última película de la directora belga Agnés Varda.

Estamos ante una película inolvidable. Su vista puede resultar mucho más fructífera si se han visto los hitos fundamentales de su directora, pero si no, el producto es tan potente que no importa, sirve aunque no se tenga el punto de partida original de cada recuerdo.

Porque en este caso se trata de una autobiografía tan poética, que la película se transforma en un documental intervenido por la voluntad estetizante de su directora. Como puede suceder con la búsqueda proustiana de A la recherche… no hace falta haber vivido lo que se narra y se muestra para seguir la historia y deleitarnos en el fluir del relato, la sensibilidad de una manera particularísima de percibir el mundo, la reflexión sobre las relaciones afectivas y la búsqueda de un proyecto estético personal y vital.

Las playas son el suelo en donde el mar avanza y se retira sin nunca quedar inmóvil. Es una excelente metáfora para pensar los recuerdos de una mujer que ha pensado la vida en movimiento, atravesada por su profesión temprana: la fotografía.
Caminando para atrás en las playas de su infancia; recorriendo Sète, Venice Beach, Noirmourtier y hasta haciendo su propia playa en Paris; navegando el Sena en un botecito; con sus dos gatos, uno real, Tamaris, uno de figuritas, Chris Marker.
De la mano con Jacques Demy. Sentada frente al mar, dirigiéndolo. Clavando espejos en la arena, que reflejan a sus colaboradores y compañeros, porque al decir de ella misma “un retrato se hace de muchas personas”. Con su pelo de dos colores. Disfrazada de papa.

La vida es un movimiento de mareas que nos marcan. En el caso de esta artista, con pleamares sumamente productivas. En sus 82 años ha filmado más de 30 películas, obteniendo un León de Oro en Venecia en 1985 por Vagabonde, Sans toit ni loi, (Sin techo ni ley). Así mismo ha realizado instalaciones y expuesto sus obras como fotógrafa y artista integral.

En 1977 funda la productora Tamaris, junto a su marido, el también director de cine Jacques Demy.

Su primera película, La Pointe courte (1954) muestra la crisis de una pareja que se reencuentra (¡en una playa!). Su planteo formal, la tensión de la cámara que aparece desde lugares insólitos, los planos de ambos protagonistas de frente y perfil superpuestos, el lenguaje poético, la reflexión sobre la comunicación amorosa, recuerdan hitos posteriores del cine de Alain Resnais, como Hiroshima Mon Amour o El año pasado en Marienbad. Es considerada por algunos investigadores la primera película de la Nouvelle Vague, aunque por esas cosas no se la haya visto como su directora merecería.

Otra película distintiva del sello Vardá es Cleo de 5 a 7. Todo sucederá en dos horas claves en la vida de una mujer. Una caminante parisina que sumamos a la historia de los flaneures fílmicos con los que el cine vino, un siglo después, a provocar nuevas entre imágenes con la poesía de Baudelaire. La escena del taller de esculturas es compleja y sutil. Deja ver qué clase de directora se está mostrando. Agnes Varda imbrinca de una manera sumamente personal la producción política y la estética.

Dueña de un perfil bajísimo al lado de Demy, esta artista ha registrado desde la vivencia directa grandes hechos históricos del siglo XX (la revolución cubana, la revolución china, la revolución de las mujeres) que quedaron en sus películas, siendo su lucha principal el cine.

Y de esa lucha principal da cuenta el gran homenaje que completa para Demy, Jacquot de Nantes, donde recrea su infancia en la segunda guerra, y su amor por el cine, con esa fuerte imaginación y ese juego plástico con los títeres, los decorados y las escenografías.

Finalmente, digamos que su recolocación actual entre las jóvenes generaciones viene de la mano de su producción documental Los espigadores y la espigadora, y Los espigadores y la espigadora dos años después, películas ambas que sintetizan y disparan aspectos de la conexión entre el arte contemporáneo y las prácticas sociales.

Justamente es la mayor tensión de Varda, la de mostrar que es imposible autonomizar las esferas y pensar la producción de subjetividad desde un campo que se llame cine o se llame arte sin al mismo tiempo estar afirmando una existencia particular en una historia precisa.

Así, se afirma el indisoluble entretejido de ambas instancias en la vida cotidiana desde un planteo relacional que descubre cuánto de producción estética hay en la afirmación cotidiana de la subsistencia y cuánto de praxis transformadora de la vida hay en la búsqueda poética más personal.

Filmografía de Agnés Varda
La Pointe-Courte (1955)
L’opéra-mouffe (1958)
La cocotte d’azur (1958)
Du côté de la côte (1958)
O saisons, ô châteaux (1958)
Les fiancés du pont Mac Donald ou (Méfiez-vous des lunettes noires) (1961)
Cléo de 5 à 7 (1962)
Salut les cubains (1963)
Elsa la rose (1965)
Le bonheur (1965)
Les créatures (1966)
Oncle Yanco, Loin du Vietnam (1967)
Black Panthers (1968)
Lions Love (1969)
Réponse de femmes: Notre corps, notre sexe (1975)
Plaisir d’amour en Iran (1976) Daguerréotypes (1976)
L’une chante, l’autre pas (1977)
Mur murs (1981)
Documenteur (1981)
Ulysse (1982)
Les dites cariatides (1984)
Sans toit ni loi (1985)
T’as de beaux escaliers tu sais (1986)
Kung-fu master! (1988)
Jane B. par Agnès V. (1988)
Jacquot de Nantes (1991)
Les demoiselles ont eu 25 ans (1993)
Les cent et une nuits de Simon Cinéma (1995)
L’univers de Jacques Demy (1995)
Les demoiselles de Rochefort (1967)
Les glaneurs et la glaneuse (2000)
Le lion volatil (2003)
Ydessa, les ours et etc. (2004)
Cinévardaphoto (2004)
Quelques veuves de Noirmoutier (2006)
Les plages d’Agnès (2008?.

Premios recibidos:
Premio Méliès, por Cléo de 5 à 7, 1961;
León de Bronce, el Festival de Venecia, por Salut les Cubains, 1964;
Premio Louis Delluc, David Selznick Award, y Oso de Plata, Festival de Berlín , para Le Bonheur, 1966;
Primer Premio, Oberhausen, por Panteras Negras, 1968;
Gran Premio, Taormina, por L’Une chante, l’autre pas, 1977;
César Award, por Ulysse, 1984;
León de Oro, Festival de Venecia, Premio Melies, y Película Extranjera, Mejor de Los Angeles Film Critics.

Publicado el Leedor el 29-4-2010