Bacon en el Borges

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Algunas conjeturas sobre los dibujos atribuidos a Francis Bacon que se exhiben hasta el 19 de agosto en las salas del Centro Cultural Borges.La Punta del Iceberg
BACON en el BORGES
Centro Cultural Borges
Viamonte esq. San Martín ? Buenos Aires.

La punta del iceberg de la muestra que se exhibe en las salas del Centro Cultural Borges sería aquello que podemos ver en una primera apreciación, a sabiendas que el cuerpo total esta representado por un volumen mucho mayor en su parte sumergida o escondida.

Pero aquí no corresponde realizar conjeturas de carácter científico ya que la exposición está integrada por una serie de dibujos atribuidos a Francis Bacon (1909-1992), que se exhiben luego de algunas demoras en la inauguración por indefiniciones en la entrega de las obras, algo así como para incentivar más las expectativas de su contemplación.

Es que en las artes plásticas el intrincado arte de las atribuciones pertenece al mundo del conocimiento reservado a los expertos, pero también muchas veces al universo de las intrigas.

Sabido es de la necesidad de contar con la opinión de los peritos, aquellos que han tenido contacto con las obras y realizan un estudio exhaustivo del artista para determinar su autenticidad. Adicionalmente para determinados artistas los resultados de los expertos deben recibir el visto bueno de la autoridad considerada con el mayor conocimiento de la obra en su conjunto.

Así entre el material didáctico recogido de la muestra, encontramos entre otras las apreciaciones del crítico Alessandro Riva sobre los llamados ?dibujos Italianos? presentados. Entre ellas cita la de Bacon quien habría expresado que nunca dibujó y que rechazaba la idea del ?trabajo preliminar racional y voluntario a favor del azar y del accidente creativo?. También se agrega que Bacon habría negado la existencia de un dibujo preliminar para su obra pictórica. Sin embargo otros amigos recordaban haberlos recibido de regalo entre los existentes en su estudio. Por su parte el experto junto a Massimo Scaringella-, agrega que la finalidad de los dibujos fue de
presentación, ?realizado no por razones comerciales, sino para complacer a un amigo?.

La ambigüedad de todas las referencias entendemos es el motivo de las aclaraciones, pero debe admitirse como regla general que difícilmente el artista prescinda de la preparación previa de sus trabajos.

De la observación de las cuarenta obras seleccionadas de un conjunto mayor para esta primera muestra en América Latina reconocemos en todas ellas un dibujo esquemático, de trazo firme que demuestra decisión del dibujante, todos realizados en lápiz sobre papel de 70×100 centímetros y firmados, procedentes de colección particular.

En ellos los rostros de un único personaje se presentan sombreados, a veces espiando detrás del monóculo o enfundados en máscaras protectoras contra amenazas externas.

Otros fueron esquematizados de cuerpo entero totalmente desnudos, suspendidos como en la cruz.

Resulta difícil para nosotros, no acostumbrados en el medio a observar la obra de Bacon, -salvo en láminas de libros y catálogos-, efectuar una evaluación certera de la importancia de la muestra separada de la obra pictórica del artista, que pueda servir de
utilidad para los lectores.

Las referencias leídas sobre la trascendencia de Bacon como pintor autodidacta la influencia de Picasso o Velázquez sobre sus personajes monstruosos o imprecisos escapan a nuestra apreciación inmediata. Para ello hubiera sido importante exhibir, al menos, un lienzo de obra terminada del artista.

Entendemos que resulta difícil de concretar, pero es acaso imposible? Sólo se trataría de descubrir la parte escondida del iceberg.

Publicado en Leedor el 5-08-2010