La llave Marilyn

0
7

Difícil obra de Susana Yasán basada en sus poemas, con el amor en el centro del sentido.Es sábado a la noche. Una mujer, de mediana edad, desesperada en su soledad, nos muestra el proceso mental por el que atraviesa hasta llegar al suicidio.

Susana Yasan, quien tiene una escuela de bioenergética, trabaja desde lo corporal, incluso la palabra se hace poética para darle cuerpo, para que ocupe espacios y tiempos. En cada pausa y cada compás de lo dicho se cuela lo no-dicho, manifestado en el propio cuerpo.

La violinista Bárbara Pinto aparece como la huella de la juventud, la contraparte de este otro cuerpo envejecido. Su música marca estados de ánimos, es la mano invisible que guía el relato y lleva al suicidio.

El escenario es, de alguna manera, la manifestación física de ese laberinto que es su mente. En escena hay un sillón. Allí se interpela al otro masculino, se le pregunta, se le
confiesa. En el lado opuesto hay un diván. Es el espacio de la sexualidad reprimida y liberada como en olas. Y en medio un teléfono, que se convierte desde un principio en la marca de la
imposibilidad de comunicarse.

Una obra que plantea un recorrido difícil de digerir por momentos, pero que habla de un tema universal: el amor como dador de sentido; la carencia de amor se vive como el enfrentarse al vacío de una existencia yerma y sin perspectivas de futuro.

Publicado en Leedor el 31-07-2010