Franz West

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White Elephant fue la exposición realizada en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo de México. Recorrimos el catálogo en una edición de RM. Elefante blanco / White elephant
Patrick Charpenel, Michel Blancsubé, Veit Loers
64 Páginas
69 Fotografías
23.5 x 29.1 cm
9.2 x 11.5 “
Diseño a cargo de: David Kimura / Gabriela Varela
2009

Franz West es una de las personalidades contemporáneas clave, que además de un interés artístico despierta otros, como ser su presencia y su relación con ciertos hechos fundamentales de la historia del arte europeo del siglo pasado.

Nace en Viena en 1947 y participa -con solo 16 años- de la tercera performance de los accionistas vieneses; se le permite estar en el taller de Otto Mühl durante 45 minutos mirando la Fest des psychophysischen protagonizada por Hermann Nitsch. En 1968, año de acciones y situaciones por antonomasia, participa del acto universitario que terminará con la cárcel y el exilio de buena parte del grupo.

Su obra debe leerse en cuanto al tipo de artista y de relación con el espectador que instala, como intento de ordenar el mundo desde otros parámetros, básicamente desde la desacralización del arte en sus instituciones, en una nueva forma de entender lo corporal en el espacio y en el concepto de belleza tradicional que termina de dar su giro copernicano.

Es cierto que el accionismo es un punto extremo desde el cual sólo resta volver, o adoptar una postura a lo Guy Debord y proclamar el anti arte, y es claro que West retomará el camino con la propuesta experimentalista y relacional.

Pero en esto de estar en el lugar adecuado y en el momento justo, cabe destacar la otra influencia en los ojos de West: Fluxus. El particular afán del artista por difundir, hacer circular e interconectar obras, propuestas y opiniones, lo convierte en un personaje bisagra entre dos generaciones igualmente proactivas y barredoras de límites, en un umbral de época decisivo por los cambios que produce en la escena cultural de occidente.

Desde allí entonces debemos comprender sus Adaptives, exhibidos por primera vez en 1977, en la galería de St. Stephan, que de por sí merecería una exposición y una profunda nota.

Los adaptives son un elemento clave en esta muestra. Realizados en papel maché, yeso y metal, de grandes dimensiones y con el objetivo de ser tocados, hamacados, mezclados, en resumen, usados, por el público, recuerdan mucho a las formas de los neoconcretos latinoamericanos; uno de los géneros donde se moverá a sus anchas también será el collage. Pero quizás el elemento que más destaque dentro de la propuesta de forma, materiales y color lo acerque más al pop.

El libro de RM Ediciones, una vez más, es un recorrido por las 21 obras de la exposición, incluyendo esculturas, collages, mobiliario y objetos adaptables. Tres notas críticas, de Patrick Charpenel (curador). Michel Blancsubé y Velt Loers facilitan la comprensión del lugar de West en el campo cultural, y reafirman la voluntad de los profesionales del Museo Tamayo de crear marcos de lectura y diálogo arriesgados y estimulantes.

Publicado en Leedor el 10-07-2010