Law & Order: última temporad

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Adiós a una de las grandes series de la TV. Nació de la mano de Dick Wolf el 13 de septiembre de 1990 por la cadena NBC y ocupaba el honroso segundo puesto entre las series ?en actual emisión- más antiguas, con 20 temporadas hasta la fecha (el primerísimo lugar lo ostenta Los Simpson que ya cumplió la mayoría de edad). Estamos hablando de Law & Order (en nuestro país, La Ley y el Orden), que acaba de cerrar su última temporada luego de varias idas y vueltas ?no privadas de escandalosas denuncias de rupturas de contrato y negocios no concretados- entre Wolf y la cadena, después de corroborar su paulatina pero constante caída de audiencia. Es así como esta serie ?ya de culto- queda empatando en duración con Gunsmoke (La ley del revólver) que duró de 1955 a 1975.

¿Cuál fue el secreto de su éxito -si tenemos en cuenta que 20 años es mucho-? Sin duda el mayor impacto está relacionado con su formato y su conexión con la realidad. Recordemos que a principios de los 90 la vida real comenzaba a colarse en la televisión con programas que bordeaban este estadío y el de la pura ficción. Por otra parte, las pantallas de todo el mundo eran víctimas del zapping entre diversos programas recreativos y aquellos que trasmitían los terribles sucesos de la Guerra del Golfo Pérsico (iniciada el 2 de agosto de 1990), el primer conflicto bélico trasmitido en vivo por televisión. Sin ir más lejos, este fue mi caso y el de muchos colegas periodistas que -al final del día- mechábamos las trasmisiones de la CNN con los capítulos de esa nueva serie que prometía una carga adrenalínica distinta.

Mientras la realidad de la guerra se metía en los terrenos de la ficción, la ficción de Law & Order bebía algo de la realidad?pero era ficción. De hecho Wolf tomaba datos de los casos policiales que aparecían en los periódicos estadounidenses y los adaptaba a cada capítulo. No era la primera serie que tomaba como fuente hechos de la realidad, por cierto, tampoco la primera serie de policías, ni la primera de abogados (género del que tan bien nos ha nutrido David E. Kelley), pero sí era la primera que lo hacía de ?esa? manera: presentando como protagonistas a las principales instituciones que intervienen frente a un crimen, aquellas que representan la ley y el orden.

Un sonido fuerte, dos compases, y la escena comenzaba. En cuestión de segundos nada más, y en medio de una situación cotidiana, aparecía una víctima. Una elipsis era la clave para pasar a la segunda escena que ya incluía a dos de los personajes principales, los policías, en el lugar del crimen ?algún rincón de Nueva York- dando detalles que muchas veces incluían, soslayadamente, comentarios cargados de humor negro en los que se destacaba el ya desaparecido Jerry Orbach (en el papel del detective Lenny Briscoe).

Casi no había secuencias. Más bien se trataba de escenas que se sucedían cada una con su respectivo texto introductorio de mes, día, hora y lugar, y el comienzo de la banda sonora de Mike Post a manera de fanfarria. Así se sucedía la primera media hora para luego dar paso a la segunda, con el sospechoso apresado y el protagonismo de jueces, fiscales y abogados defensores.

Los diálogos en las dos partes de cada capítulo y las expresiones en los rostros de los protagonistas tenían una relevancia mayor ?mucho mayor- que cualquier escena de persecución, tiroteo, u otra acción típica de los policiales. Valía la pena no perderse ningún dicho por trivial que pareciera tanto en las actuaciones de los investigadores como en los juicios posteriores. Y es aquí donde el mérito se lo llevaba el elenco. Por ella pasaron actores de gran trayectoria en la pantalla chica, y algunos en cine y teatro, como George Dzundza, Chris Noth, Dann Florek, Michael Moriarty y Paul Sorvino (en la temporada inicial) y Sharon Epatha Merkerson, Sam Waterston (a quien vimos encanecer año tras año), Benjamin Bratt y Jerry Orbach, (en las que siguieron), hasta llegar a la última con la incorporación de Anthony Anderson (en reemplazo de Jesse L. Martin) y Jeremy Sisto.

Tal fue el éxito de la serie inicial que generó un importante número de spin-off, algo así como clones o especie de franquicias con algunas licencias. La primera apareció en 1999: Law & Order: Special Victims Unit (La Ley y el Orden: Unidad de víctimas especiales), que trata específicamente sobre los crímenes de índole sexual, y que se caracteriza ?además- por la particular relación que existe entre la pareja de policías, los detectives Elliot Stabler (Christofer Meloni) y Olivia Benson (Mariska Hargitay), y por la exposición de algunos sucesos de sus vidas privadas (cosa rara en el formato de la serie madre). Algunos de esos capítulos han sido dirigidos por Juan Campanella.

La segunda spin-off fue Law & Order: Criminal Intent (La Ley y el Orden: Intento criminal), en el 2001. En este caso, se trata de una Escuadra de Casos Mayores, también de Nueva York, que investigan hechos criminales de alto perfil: es decir, en los que están involucradas personalidades del gobierno o del arte y los negocios. Estos especialistas intentan meterse en la mente criminal y, mientras ellos tratan de resolver los casos, el espectador es testigo de algunos hechos relacionados con la víctima y su agresor, -a la manera de flashback- que le facilitan la comprensión de la trama.

Esta serie se destaca además por sus actores, Vincent D?Onofrio y Jeff Goldblum (quien en la octava temporada reemplazó a Chris Noth, ahora Sex and the city) papel por el que el actor de La Mosca recibe U$S 250.000 por capítulo.

Una versión inglesa no podía faltar, por lo que en 2009 salió Law & Order: UK donde la acción se traslada a Londres con las particularidades de su policía y su sistema judicial. En este último, por ejemplo, el ceremonial incluye el ?Dios salve a la reina? que magistrados, abogados y fiscales realizan vestidos con toga y peluca, mientras que los juicios se desarrollan con sus actores siempre sentados, a diferencia de las presentaciones estadounidenses.

Amén de la cancelación de Law & Order original, un nuevo spin off se anuncia con bombos y platillos: Law & Order: Los Angeles, para la que fue recientemente contratado Skeet Ulrich, el protagonista de la serie Jericho, de 2007, quien hará el papel de uno de los principales policías, el detective Rex Winters. Ulrich es recién el primer actor seleccionado, todavía faltan cinco. Esta versión producida por UMS y Wolf Films, será recién estrenada en los primeros meses de 2011, tratando de alivianar la angustia por la pérdida de la serie original. Los fanáticos?.agradecidos.

Publicado en Leedor el 8-07-2010

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