Patrimonio de Fundación Alon

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La exposición de obras de su patrimonio permite disfrutar de una extraña curaduría que se rearma, mental y caprichosa, entre Maza, Marín y Zabala.
Fundación Alon

Llovizna y eso ayuda, es un signo propiciatorio de cierto estado preciso del ojo. Estamos en la sala donde se exhiben obras del patrimonio de la Fundación.

Por un lado, tres fotos de la serie Invernadero (2008), de Zulema Maza. La primera en orden de ingreso, es el invernadero intervenido con una imagen de pasto, de rollo verde claro, pajizo, seco, más bien salvaje y enrevesado. En el medio, otra fotografía: un invernadero iluminado por dentro de manera especial, un tanto siniestro. Es el invernadero de la película Psicosis; ni siquiera hay cielo, todo es cuchillo afuera. La tercera, finalmente, es lo cultivado, vegetal organizado, producto de huerta, alborotado, contento de brotar, con ese verde Maza que se imprime en lo vacío (verde Maza sobre fondo negro, debería patentarlo la artista, como el azul Klein).

Me quedo un rato mirando, dando vueltas. Miro el libro que tengo en la mano, una vez más, como desde hace años es de Calvino. Me doy cuenta que esta obra, en este tríptico -pero intuyo que en toda la serie-, propone una tensión peso / levedad exacta, y por eso es tan visible, como un juego insoslayable que jugar todos los días. Maza- Calvino, Maza-Calvino-Kundera, un tándem de palabra/imagen que me alegro de encontrar.

Paso a la otra sala, y me topo con una fotografía de Matilde Marín que continúa el diálogo, Farfalla (2009), y me siento inquietada, mariposa y cartón, efímero y perdurable, vanitas, manos de mujer, tan cercanas con Maza, prodigan equilibrios, esperanzas, retoman eso de florecer.

Finalmente, la tercera de las obras que me cruza es el Anteproyecto de cárcel subterránea, de Horacio Zabala (1973), lápiz y papel. Me recuerda otros planos, panópticos, arquitecturas utópicas del siglo XVIII, Leduc, que me hace despertar de la propuesta romántica de estas dos artistas, para caer en el plano desolado. A 7 metros de profundidad, por debajo incluso de las raíces de un árbol, un cuadrado de 2,50 de lado con un preso.

Fechado en 1973, me pregunto, ¿existirá la pintura de anticipación? Como existe la literatura, con casos obvios, Julio Verne, pero también con casos parecidos a éste de Zabala que predicen la muerte sistemática, la desaparición, el enterrado vivo. Leopoldo Marechal, por ejemplo, poniendo la puerta del infierno de su Adán Buenos Aires al pie de un ombú, muy cerquita de la puerta de la ESMA.

De 1973 a 2009. Un dibujo y estas dos mujeres, la certeza de que las imágenes tienen todavía todo por decir, y que los artistas son como armadores de buques para que viaje la memoria, se encuentre consigo y con otras, se seque la lluvia y continúe.

Fundación Alon
Viamonte 1465, 10 piso, Ciudad de Buenos Aires.
Artistas: Fabiana BARREDA, Marcelo BONEVARDI, Fabián BURGOS, Roberto ELIA, Manuel ESNOZ, León FERRARI, Adriana FITERMAN, Daniel GARCIA, Kenneth KEMBLE, Jorge KLEIMAN, Natalia LIPOVETZKY, Rómulo MACCIO, Matilde MARIN, Zulema MAZA, Charly NIJENSOHN
Cesar PATERNOSTO, Carlos SILVA, Javier SORIA VAZQUEZ, Juan Andrés VIDELA, Horacio ZABALA.
Hasta al 30 de julio de 2010