Silvia Rivas: su obra

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De los artistas argentinos dedicados a los soportes menos convencionales te contamos por qué Silvia Rivas figura entre lo mejor.Rivas en Gachi Prieto

Su presencia en la Galería Gachi Prieto nos permite reflexionar sobre esta artista y conversar con ella sobre el lugar del videoarte.

Durante la pasada Feria de ArteBA, de entre lo mucho y màs que interesante que ofrecía el espacio de Gachi Prieto Gallery, nos llamó la atención la producción de Silvia Rivas.

Decimos mucho y muy interesante, porque no podemos dejar de mencionar la apuesta de esta galería por los soportes menos convencionales: el videoarte, la videoinstalación, la fotografía intervenida, que conviven junto a formas más tradicionales, como son pinturas y esculturas. De todas maneras, el perfil de artistas y obras no puede ser mejor: junto a las obras de Rivas conviven las de Viviana Zargón, Andres Waismann, Ana Lizaso, Graciela Sacco y Simon Altkorn.

Rivas en el campo expandido

Silvia Rivas es egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes, orientación Escultura. Luego tomará clases con los artistas Kenneth Kemble y Vìctor Grippo. Interesada por lo espacial, su búsqueda no iba por el lado del color o la forma, comienza a reflexionar sobre el tiempo en la obra. Este un tema que la atrapa, pero desde lo bidimensional se encuentra limitada, sobre todo en cuanto a la dupla instante / duración.

Se acerca al video a comienzos de los 90. Nos comentará, viendo esa década desde el hoy, que forma parte de un grupo de artistas un tanto incatalogables, como pueden ser también Zulema Maza y Diana Schufer.

Ella integra un grupo de artistas con dos características comunes: por un lado, no están interesadas por lo pictórico, no eran referentes en los ´80 de la pintura como podían ser Alfredo Prior o Duilio Pierri. Por otro, tampoco pertenecían al grupo de artistas que estaban reformulando los límites y reordenando sus producciones con otros discursos, en torno a la propuesta de Gumier Maier y el Centro Cultural Rojas. Como dice ella misma, estaban en el limbo.

Si bien su primera videoinstalación es de 1993, en el Museo de Bellas Artes, con curaduría de Jorge Glusberg y Laura Buccellato, no será hasta 1999 que comience a explorar sistemáticamente este camino como su lenguaje de creación. En 2001 vendrá la primera muestra grande gracias al apoyo de la Beca Guggenheim obtenida el año anterior. Con ella ademas adquiere tecnología.

La era digital facilitó el acceso, especialmente para los artistas totales, como ella, que realizan todos los pasos del proceso. Así, nos cuenta, aprendió a editar hace 20 años, por su cuenta, con los manuales de los programas informáticos. Siempre buscó por su cuenta cómo hacer lo que quería hacer. Antes todo era muy engorroso. La primera de las series ha sido felizmente remasterizada en la actualidad.

Formas de operar

Ella parte de una idea. En general le interesa trabajar con el soporte, tiene un corte de pixel que le interesa. Por su búsqueda estética rehuye de lo cinematográfico, no le interesa que parezca cine. De todos modos esto también puede ser un gesto del cine, comentamos, pensando en lo propio que hace David Lynch en Inland Empire, donde todo el tiempo está recordándonos que se trata de un dispositivo, de una puesta en escena, de un medio.

Por lo demás, todo proyecto toma forma cuando sale cámara en mano.

Interrogada por la que usa, nos dice: una Sony HD Z1. A ella le suma una Cánon, lo que le permite realizar el video por un lado y la foto por otro.

La textura digital tiene, agrega Rivas, una relación uy fuerte con el tema del instante, en tanto la intervención permite ver cómo se borra o se genera un cambio. Quiere salir del ilusionismo, de esa pretensión que transmite la foto de ser natural. Le interesa reflexionar sobre el código. El soporte es parte de la obra.

Cruces

Para el proyecto de Fundación Telefónica, trabajó con Andrés De Negri (premio MAMBA, director de cine y video). Son cabezas distintas que siempre enriquecen, explica. Al preguntarle su opinión sobre la diferencia entre videoarte y cine experimental y los límites difusos que todos los días se recolocan, en cada nueva muestra, en cada nuevo festival, nos haba del concepto narratvo del cine, de la sintaxis que siempre propone.

En cuanto al cruce, todo escapa a la definición. Aclara, hay otro tema: los nuevos soportes ya no son nuevos, ¿qué entra dentro de lo nuevo hoy? Otro tema que también está cambiando profundamente es el concepto de autor. Todo lo que tiene que ver con lo digital requiere un planteo nuevo de la autoría, ya no es como la pintura de caballete, y sin embargo el videoarte se rige por el mismo modelo dentro del campo artístico.

Su obra

Se puede agrupar en dos grandes corpus Series y Videos. Series agrupa todo lo que no es video, es decir, objetos, obras sobre papel y metal, fotografías… Se llaman series porque siempre trabajo con este concepto. También se incluyen obras que previas y otras complementarias a las video instalaciones. Yo arranqué realizando video en forma regular en 1999, (aunque previamente mostré una video-instalación en 1993 en el Museo de Bellas Artes con curaduría de Glusberg y Buccellato), y en 2001 fue la primer muestra grande gracias al apoyo de la Beca Guggenheim de 2000.

Cuestiones de género y de aire

Ser latinoamericana es para ella un dato vivencial, pero en el arte se siente universal. Y en cuanto a ser mujer, al comienzo de su carrera sentía muy claramente la diferencia en el ámbito laboral. Quizás, pensamos, lo que tiene que ver con el manejo de la tecnología, el cine mismo, suele ser territorio de los hombres. Pero no le gusta el lugar de la queja, hay una cuestión de orgullo. Le parece que plantear la diferencia es autodiscriminarse. Pero no puede dejar de sentir que la mujer tiene otra visión, más amplia.

Lo que viene

En el Malba, en septiembre de 2010, se inaugurarán sus nuevas videoinstalaciones que presentan una condena a la acción permanente. Metáfora acerca de la imposibilidad de detenerse, de concluir, de cerrar. Rivas reflexiona sobre esta tendencia de la cotidianeidad contemporánea: cuando parece que algo está resuelto, hay que volver a empezar. Con qué imágenes, le preguntamos. Por ejemplo, tomas de manos que espantan moscas, o acciones que van exactamente en contra a lo que hace la mano. Cuando pensamos que llega el alivio, resulta que no, todo vuelve a recomenzar.

Publicado en Leedor el 5-07-2010