Facundo Rubiño: Entrevista

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Un muy joven artista viene a renovar con claridad y talento la escena teatral.
Cuando uno conoce la historia de Facundo Rubiño entiende cómo siendo tan joven tiene en sus espaldas semejante trayectoria y una visión de las artes escénicas que deja sin aliento por la claridad y el deseo de innovación genuino que no se conforma sólo con transgredir. Con los pies bien plantados sobre la tierra y las tablas, Rubiño es capaz de mixturar los géneros más variados con una seguridad increíble ya que desde hace mucho más que la mitad de su vida, el escenario es su territorio natural.

Habiendo llenado el Maipo Club en 2009 con su obra ?El conejo, este mundo merece felicidad?, este artista se las trae, por eso Leedor lo entrevista para vos.

– ¿Cómo definirías a “La Parka, el Musical”?

Facundo Rubiño- La Parka, es una obra de teatro musical, que escribió y dirige Diego Corán Oria, en la cual actúo, y que toma como base antiguas creencias arraigadas en algunas culturas de Centroamérica, y que lejos de aquella sombría Parka del maestro Ingmar Bergman (De ella solo queda el juego por ganar) la Parka, el musical propone desde una mirada joven, fresca y descomedida, la utilización de este género para desentrañar la historia de un joven exitoso que llega a la muerte a buscar al amor de su vida. Pero en esta simple y entretenida historia el rito sagrado de la muerte es presentado no como punto final sino, como nacimiento y celebración. A través de un lenguaje irreverente, kitsch, muy emparentado al absurdo y valiéndose tanto del sarcasmo, como del humor negro más puro, desde una estética glam, por momentos kitsch.

Desde la actuación trabajamos a partir de la guía de Diego en ensayos a través de improvisaciones para revalorizar, resignificar y explotar distintos elementos y recursos artísticos que pertenecen al campo de lo desechable, increíble o paradójico que se encuentra presente en lo extracotidiano, sea desde el lenguaje a lo físico y a la carnadura emocional que lo habita (Algo que también trabajamos desde la cultura trash en ?El conejo, este mundo merece felicidad? obra que presentamos el año pasado en el teatro Maipo).

Lo que nos propone el musical como género, creo que es la posibilidad de bordear, entrar y salir de determinados lugares que podrían quedarse en una densidad no conveniente a la propuesta espectacular. Lo cual también es un peligro pues está la tentación de lo paródico, es decir, de alguna manera, la burla de la burla. Caer o dejarnos llevar por las trampas del artificio que el género propone. Darle contundencia al humor, y no dejarlo en la superficie fue una de las primeras cosas a la que nos llevaron tanto la coreógrafa Agustina ?seku? Faillace como el director.

Personalmente, creo que es tratar de jugar el juego con suma seriedad. Que la repentina aparición del canto o la danza sean un elemento más de lo dramático que existe en concordancia con los otros elementos significantes tanto de la puesta, como del material dramatúrgico que se propuso abierto a cambios desde un principio y que estaban dados por aquello que se iba encontrando durante los ensayos .

Otra pauta con la que trabajamos junto a Diego y a todo el elenco fue el lograr al máximo cierta dinámica (no entendida como velocidad sino, como administración de cadencias) que permitiesen llenar de vitalidad y eclecticismo a este universo. Y esto mismo se tradujo luego a las áreas de vestuario, escenografía e iluminación.

– ¿Cómo se formó esa compañía y qué privilegian a la hora de trabajar?

F.R- Más allá de trabajar juntos muchos de nosotros somos amigos. Algunos nos conocemos más y otros menos. Muchos compartimos lugares de estudio comunes desde hace siete años de ahí mismo. Esta obra es de hecho, una reposición que fue en un principio elegida y apoyada por la Fundación Julio Bocca en el año 2006 para realizar funciones en el Teatro Maipo.

Actualmente somos un grupo de jóvenes compuesto por artistas que actualmente están trabajando en comedias musicales como lo son Spring Awakening, Bella y Bestia, Sweeny Todd, Antes de que me olvide, Pour la galerie etc. Por el momento no realizamos castings, audiciones ni nada por el estilo. Creemos que hay una sinergia común y que la misma se encuentra en el trabajo y en el día. En el teatro que vamos a ver, está la gente con la cual nos gustaría trabajar. No hay que descubrirla debajo de una piedra, está a la vista y se hace querer desde algún escenario?. sea of, oficial, o callejero.

– Hay un modo nuevo de hacer teatro, eso es algo que se ve cuando uno recorre las salas of, ¿en qué consiste para vos?

F.R.- Particularmente no sé si hay un modo nuevo de hacer teatro. Del supuestamente ?viejo? puedo leer algunas cosas simpatizando con esto y criticando aquello. Del supuestamente ?nuevo? a veces creo que soy parte y otras no. Sinceramente no sé donde estoy. A veces pienso que quedamos divididos entre tres generaciones y que la cuarta (a la podría que sentir que pertenezco) aún no aparece. Como sea, teatro nuevo y teatro viejo, me resultan difíciles de ver puesto que siempre parecen resultar completamente distintos. Las coyunturas sociales y políticas en las que se produce y sus límites difíciles de definir de otra manera que no sea a través del canon crítico que nos dice que la última vanguardia se da por los 90 y que sé, por lo visto, defiende el arco por el momento.

El escepticismo de mi generación, respecto a algunos cambios que puedan provenir del teatro (o de cualquier lado) creo que es inmenso. Lo cual puede ser preocupante porque es factible creo caer en la frivolidad más tediosa disfrazada de vanguardia. Por otro lado también creo, que este mismo descreimiento del poder transformador moral y social del teatro de mensaje, libera ciertas ataduras y nos permite trabajar más sobre algunos campos formales pero creo, que esto es interesante sólo y en cuanto el descreimiento ideológico no sea también ausencia de conceptos, porque de que los hay, los hay, aunque no exista la idea de lo inútil transformador del teatro.

Y así como pienso que esto, esta expedición está en construcción también siento que hay un agotamiento y que ya los que eran jóvenes dramaturgos ya no lo son tanto, y que los verdaderos jóvenes dramaturgos aún no han sido legitimados por el medio y que se encuentran a veces más en el of que en el of mismo., que ya no es muy of.


-¿Proyectos nuevos?

F.R.- Por el momento estamos terminando de escribir con Diego una nueva obra que desde el humor trabaja sobre determinados tópicos que hacen a lo paternal, a la ausencia de esa figura; a la desilusión de las instituciones (familiares, educativas y políticas)
Es un hombre rodeado de hombres, que está solo contemplando cientos de fotos en las que no está, y el advenimiento de un futuro tan promisorio como increíble.

También me encuentro dirigiendo, en procesos de ensayos de una obra que escribí como resultado de la experiencia Maldita Tertulia, el cual es un encuentro de artistas, que bajo determinadas preceptivas u obstrucciones guían a los artistas que pueden proponerse para participar como creadores de propuestas o intérpretes en función de propuesta, para interactuar en la búsqueda de un material que esta abierto a herirse, y modificarse.

Naturalmente no es un proceso siempre feliz pues hay una creación que nace de la escisión.
La idea en principio es quebrar el yo para entrar en el terreno de lo colectivo pero, por la puerta de atrás. (Ya que el artista que propone no sabe cuanto quedará de su material, y el intérprete en función de una propuesta, no elije la propuesta en la que estará, es sólo un instrumento al servicio de una imagen, de una idea).

Por ejemplo esta obra que estrenaremos pronto llamada ¿Qué le pasó a mi vida? Será intervenida por otro director quien la modificará desde la puesta y desde lo dramatúrgico y entregará el trabajo invisible de su autoría a los actores de los que se nutrió, convirtiéndose así en una dramaturgia colectiva lista para reescribirse nuevamente. Diría que es casi un ejercicio. Peligroso pero ejercicio al fin.

-Gracias Facundo, te deseamos lo mejor.

Asombrada, perturbada y con el auspicioso fervor que Facundo Rubiño le imprime a sus palabras me quedo pensando que si las vanguardias tienden a museificarse, si todo se vuelve obsolescente, en este país las artes escénicas no tienen de qué preocuparse porque hay una reserva que viene pisando los talones de lo viejo para comérselo curdo no desde la competencia, sino más bien desde el darwinismo más sano, la supervivencia de lo mejor.

Publicado en Leedor el 1-07-2010

  • Lucrecia Benavente

    Me inspira la manera en la que se expresa Facundo. Es, sin duda, mi actor preferido. Siento mucha inspiración al verlo actuar, bailar, improvisar o simplemente ser entrevistado. Muy buena entrevista.