El último minuto

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Por primera vez se edita aquí este volumen de cuentos de Andrés Neuman, sellando un acuerdo de publicación y distribución entre la editorial española Páginas de Espuma y la argentina La Compañía.

El último minuto
Andrés Neuman
(Páginas de espuma, edición Argentina ?mediante acuerdo con La Compañía-, 2010; 152 págs.)

Por primera vez se edita aquí este volumen de cuentos de Andrés Neuman, sellando un acuerdo de publicación y distribución entre la editorial española Páginas de Espuma y la argentina La Compañía.

Este último no es un dato menor: el convenio incide directamente en los precios de lanzamiento, más acordes al bolsillo local. ?La fe ciega? de Gustavo Nielsen, publicada por Páginas de Espuma en España, se consigue con el precio del mercado europeo (más de 80 pesos). Es de esperar que el acuerdo acerque ese y otros libros al lector local.

La historia detrás de ?El último minuto? tiene sus bemoles también. Originalmente publicado mediante Espasa-Calpe en España allá por el año 2001, Páginas de Espuma lo reeditó en 2007, ?corregido y reducido? por el propio autor. Neuman lo aclara en una nota de la edición 2007 (que es la misma que se edita ahora en la Argentina): ha habido un trabajo en la reelaboración de los textos ?quienes han leído el libro original y este dicen que el trabajo es minucioso y notable?, corrigiendo no sólo cuestiones de estilo sino también reordenando el índice, y, finalmente, dejando afuera seis cuentos de la primera versión. Pero esto es para el mercado español: el lector argentino no ha tenido acceso a ninguna edición de ?El último minuto? hasta ahora y la espera ha valido la pena. Tenemos ahora la mejor versión de un volumen de cuentos importantísimo en la obra del autor.

La obra de Neuman es inmensa para su corta edad (33 años): cuatro novelas, tres colecciones de cuentos, un volumen de ensayos, un diario de viaje y varios poemarios que hace poco fueron reunidos en la antología ?Década (poesía 1997-2007)? por El Acantilado en un libro de 369 páginas. En su trabajo con la ficción, el libro definitivo de Neuman es, sin dudas, ?El viajero del siglo?. Con esta novela ganó el Premio Alfaguara 2009 y el Premio de la Crítica 2010 (que en su momento se llevaran Vargas Llosa, Onetti y Vila-Matas, entre muchos otros), si bien también destaca ?Una vez Argentina? (Anagrama, 2003, novela finalista del Premio Herralde), e incluso su iniciática ?Bariloche?, que sigue siendo un libro dignísimo. Probablemente el mismo Neuman estaría de acuerdo en que ha alcanzado con la novela su mejor trabajo hasta el momento, pero eso no quiere decir que haya que desmerecer sus relatos breves. Si ?Alumbramiento? (Páginas de Espuma, 2006, 168 págs.), nos mostraba al Neuman-cuentista más maduro (el cuento homónimo es una joya del juego lingüístico sin dejar por eso de lado un extraño y fascinante argumento), ?El último minuto? nos lleva a una etapa previa del mismo autor, en la que tal vez hay todavía cierta atracción por el ingenio lúdico que salpica lo que es, en definitiva, una muy buena colección de cuentos.

Los primeros tres relatos, ?La bañera?, ?Un cigarrillo? y ?El último poema de Piotr Czerny? juegan con la idea de la relevancia de ese último minuto al que alude el libro. ¿Último minuto antes de qué? En un cuento puede tratarse de la muerte, en otro de una pérdida artística, de un sueño, incluso una negación. Repasemos lo que nos dice la contratapa: ?Un anciano despidiéndose. Un mafioso en problemas. Una mujer que llora por un ojo. Dos actores que ignoran su papel. Un poeta sin obra. Un profesor que inventa los libros que cita. Una esposa que compra dos veces la misma chaqueta. Un profeta televisivo que pretende entrevistar a Dios. Un pianista suicida. Dos amigos que se odian en secreto. Ahogados que piensan. Bebés que vuelan. Infiernos subterráneos. Navidades sórdidas. Amores en sentido inverso. Y, por supuesto, más de un paracaidista. Todo esto y mucho más descubrirá el lector en El último minuto, en esta nueva y definitiva edición minuciosamente revisada por el autor.? Ahí está el resumen de los argumentos. Luego, es cuestión de ?tirarse en paracaídas?, como dice el mismo Neuman. ?La hipnotizada?, ?El pianista holandés? y ?Los comediantes? son perfectos ?y disímiles, pero complementarios? ejemplos de ese salto al vacío, que finalmente concluye en deliciosas experiencias.

La gran mayoría de los cuentos logran atrapar la atención y el trabajo del escritor suele admitir diferentes lecturas. El relato que cierra el libro, ?Amores rusos?, cuenta la historia de un hombre que se enamora de (y es amado por) mujeres cada vez más pequeñas. ¡Su primer amor fue una jugadora de básquet! El siguiente, una abogada laboralista que pasaba el metro ochenta, y así continúa la serie, reduciendo en tamaño a sus compañeras a medida que el repaso se acerca en el tiempo. Más allá del desenlace (que redobla la apuesta de un modo encantador) y la vena cortazariana que tiene el relato, la construcción es lo suficientemente cuidada como para permitir aventurarse en el terreno de la especulación. Tal vez ?Amores rusos? sea en realidad una metáfora del modo en que nos damos a amar en las sucesivas relaciones. Aquel amor primerizo parecía inmenso, nos veíamos empequeñecidos a su lado. Luego de esa ruptura, el siguiente tiene una dimensión un poco menos inalcanzable, y así hasta llegar a cierto hastío que termina por reducir lo que alguna vez fue un sentimiento colosal a apenas un cariño cínico. Neuman en ningún momento sugiere que ésta sea una segunda lectura de su cuento, ni falta que hace. El cuento abre esa posibilidad, está implícita en ese puente que se inicia en el autor y termina en la lectura personal de cada uno. El mérito de Neuman está en dejar que esas ficciones tengan vuelo propio y no restringirlas a un control absoluto del sentido.

Otros cuentos nos remiten a la potencia de Neuman como poeta, logrando imágenes muy sugestivas con un uso sutil y más bien lírico del lenguaje, como es el caso del ya mencionado ?La bañera?, ?El monólogo del ahogado? o ?Aire?. El trabajo del autor también ha consistido en saber intercalar relatos con tendencias diferentes de modo que se estableca un registro que abarca desde los cuentos más inmediatos hasta los más surrealistas, siempre con una marca de origen, un género: el cuento de Neuman. Y, ya sobre el número de cuentos, es probable que los 24 aquí reunidos pudieran haberse reducido a 20 sin que hubiera una sangría importante (y quizás hasta favoreciendo la fortaleza del libro, pero lo mismo se dice del disco blanco de los Beatles).

Es imposible pasar de largo el anexo ?teórico? que concluye el libro y está dividido en cuatro partes: el ?Dodecálogo de un cuentista? (que a modo de aforismos regala frases como ?El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación? o ?Terminar un cuento es saber callar a tiempo.?), y los ensayos ?El cuento del género y la teoría de los procedimientos?, ?Técnica del minuto y otros procedimientos? y ?Homenaje al secreto?. En todos ellos Neuman elabora informadas teorías acerca del trabajo sobre el relato breve, el fin de los géneros como clasificación férrea, el procedimiento como el modo a identificar en la escritura y la responsabilidad con la elipsis (lo que ocurre fuera de campo, lo que no aparece escrito en la página) como complemento sustancial del argumento. Si bien el mismo autor avisa que no es necesaria la lectura de este apartado (por algo figura al final del libro y no al comienzo), la experiencia es amena y luminosa ?y de particular interés a cualquier aspirante a escritor, por supuesto?.

?El último minuto?, finalmente, es un libro interesante, que promete un pasatiempo entretenido y cumple, sin dejar de ser una apuesta ambiciosa: la de construir una voz diferente, una marca propia que con los años termine de transformarse en una identidad de peso en la literatura hispánica. Y es que Andrés Neuman, sin dudas, va en el camino a convertirse en uno de los grandes autores de la lengua castellana del siglo XXI.

Publicado en Leedor el 28-06-2010