Kiki Smith: Lodestar

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Kiki Smith presentó en The Pace Gallery, New York, una instalación de treinta paneles de vidrio y acero. Sobre cada uno la artista pintó momentos específicos de la vida de una mujer. Kiki Smith presentó en The Pace Gallery en New York una instalación de treinta paneles de vidrio y acero. Sobre cada uno de esos paneles la artista pintó momentos específicos de la vida de una mujer.

Kiki, hija de Tony Smith -artista del minimalismo de segunda generación en Estados Unidos- desarrolló su vida muy cerca del arte y tiene como tema principal la vida y la muerte.

En esta instalación, que ocupó por completo el espacio de exhibición de la galería, presenta una serie de paneles de 1,70 m de alto y 70 cm de ancho cada uno, realizados en placas de vidrio opaco unidos entre sí por medio de una soldadura. Dichas placas están bordeadas por acero pintado de negro. Una factura sin mucho esmero donde los puntos de soldadura saltan a la vista, pero esto quizás enga mucho que ver en como uno va la por la vida, desprolijamente, todos apurados.

Las figuras sobre las placas están realizadas en marcador negro indeleble, con un dibujo sin mayores pretensiones pero que muestra un carácter ?casi expresionista? con el detalle del paso del tiempo o del sufrimiento excesivamente marcado en los rostros.

Esta creación remite a aquellas tablas del Medioevo, que encargadas para las paredes o los altares de las iglesias, relataban la vida de Cristo o de la virgen con el propósito de ilustrar a los fieles. En este caso Kiki Smith nos pone en evidencia toda la vida de una mujer, cualquier mujer o la de ella misma. A diferencia de las tablas antiguas, estos paneles permiten el recorrido entre ellos.

Así el espectador se ve envuelto entre las imágenes como si fueran flashes que emite el cerebro sobre la vida pasada o futura, enlazadas temáticamente entre sí como las mismas terminaciones nerviosas.

El paseo muestra hacia la izquierda una mujer dando a luz, sin dolor y con la mirada fija en el espectador y hacia la derecha otra mujer sentada en reposo y observándonos con una expresión de cuasi-felicidad. Más adelante una Piedad, el rostro del adulto que sostiene el cuerpo de la mujer joven, está desgastado por el tiempo y por el dolor. Como el material usado es vidrio, aunque no totalmente translúcido, existe una transparencia, lo que permite ver casi todo y casi nada nítidamente.

La artista nos incluye en este Lodestar, que significa literalmente, estrella guía o más aún aquello, un precepto o una conducta que guía la vida de una persona. Kiki Smith nos permite formar parte de esta obra y deambular entre su vida o cualquier vida y nos muestra cómo es, sin ningún tapujo.

La obra, que no puede subdividirse, está valuada en 2,5 millones de dólares y ya fue vendida a un comprador privado. El éxito de la exposición, por el caudal de personas que la visitaron, dejó a la galería sin folletos ni publicaciones de la artista.

Las fotos que acompañan la nota fueron tomadas por la autora.

Publicado en Leedor el 13-6-2010