Los talentos

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Por las grietas del talento puertas adentro se cuela el mundo exterior en una obra más que interesante en ElKafka.
Los talentos se presenta los sábados y domingos en una de las salas de ELKAFKA Espacio teatral. El espacio reducido y la poca capacidad de público nos hace sentir que los que estamos allí ocupamos un lugar privilegiado, de cercanía e intimidad con lo que va a acontecer.

El olor dulzón de las pipas y la penumbra son la llave para entrar a espiar ese universo erudito, enmarcado por las paredes del living de un pequeño departamento en algún lugar del centro porteño. Allí nos encontramos con dos atípicos jóvenes que se refugian en su mundo. La acción empieza cuando estos jóvenes ya están concentrados en plena actividad creativa, desafiándose a escribir los versos de un soneto mientras toman vino y se cronometran con un antiguo objeto de madera. A pesar de sus intentos de abstraerse, el mundo exterior se filtra por la cerradura con la llegada de la hermana del dueño de casa. La aparición de esta joven hará temblar las solidas estructuras que los muchachos han construido a su alrededor. Por estas grietas se filtran los miedos, las inseguridades de aquellos jóvenes casi adultos, vestidos de maduros intelectuales, que se vuelven completamente vulnerables ante una presencia femenina.

Se puede apreciar desde la dramaturgia y la dirección, a cargo de Agustín Mendilaharzu y Walter Jakob, la intención de generar un ámbito particular donde estos seres pasan gran parte de su tiempo desplegando su talento anónimo. A partir de un interesante planteo espacial, paredes de madera que enmarcan la escena, pocos muebles, la evocación a partir de los olores, la iluminación, recursos todos que sutilmente construyen mundo y sostienen un texto dramático muy rico y abundante.

Cabe destacar las actuaciones de estos cuatro actores, particularmente las de Julián Larquier Tellarini y Julián Tello, ambos logran trasmitirnos la esencia de esos seres desde una simpleza que los caracteriza. Estos cuatro personajes son tan diferentes entre sí que logran convivir armoniosamente en el escenario, apropiándose de un texto complejo y transformándolo en un diálogo cotidiano, que solo podría estar en boca de ellos.

Los Talentos es una obra que desde algún lugar, no sé bien porqué, me evoca imágenes de la película La sociedad de los poetas muertos, quizás sea por el interés de estos personajes por la literatura, la amistad que los une, la relación con el mundo exterior. Así como la idea de un grupo de jóvenes que quieren vivir de un modo diferente la etapa de la adolescencia y el pasaje a la adultez.

Los talentos
logra hacernos sentir reflejados en algún rasgo de los personajes, alguna situación. Sabemos que no hay formulas, ni una manera correcta de adolecer, de madurar, nadie nos enseña a cómo enfrentar al mundo y por eso a veces a quien prefiere atrasar el trámite por un tiempo.

Publicado en Leedor el 12-0-2010