Mapplethorpe en MALBA

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El Eros y el Orden de un fotógrafo único en esta muestra que por muchas razones es imperdible.Michael Stout, presidente de la Fundación Robert Mapplethorpe, visitó Buenos Aires en el año 2007. Mientras recorría la ciudad para tener una idea del paisaje urbano se encontró con el edificio del Malba, que le llamó la atención y decidió ingresar a visitarlo. Recorriendo el museo le fue ?imposible no pensar en lo maravilloso que sería ver la obra de Robert Mapplethorpe exhibida en un lugar tan magnífico?. Michael Stout expresó en la conferencia de prensa brindada el día de la inauguración que ?Mapplethorpe hubiera estado muy feliz?.

Eros and Order, la primera muestra retrospectiva de Robert Mapplethorpe en nuestro país, reúne 132 fotografías de la producción madura del artista, posterior al paso de la cámara Polaroid a la Hasselblad, en 1975. La utilización de la cámara Polaroid le permitió a Mapplethorpe la realización de imágenes íntimas y únicas, en copias de formatos pequeños. Durante los primeros seis años de su carrera fotográfica Mapplethorpe trabajó de esta manera, hasta que en 1975 adquirió una cámara Hasselblad y se alejó del estilo ?instantánea? de la Polaroid, comenzando así una etapa de composiciones cuidadosamente controladas.

Las fotografías que componen esta muestra abarcan los temas que Mapplethorpe definió como sus temas de interés: los retratos y autorretratos, las naturalezas muertas, los desnudos masculinos y femeninos, la escultura clásica, las flores y el sexo. Es sumamente importante destacar que en la muestra las imágenes no se hallan separadas por temática o género, esta decisión curatorial tiene en cuenta el deseo de Mapplethorpe de no convertir las fotografías de hombres gay o de la subcultura sadomasoquista en imágenes marginales. El artista aplicaba los cánones de belleza a temas y sujetos que muchos no considerarían bellos, e insistía en la validez de todos y cada uno de los temas que trataba, sin hacer distinciones entre uno u otro.

Las primeras seis fotografías de la muestra tienen una estética más bien cercana a la de las Polaroids, los sujetos fotografiados se hallan en la intimidad de sus ambientes familiares. Dentro de este grupo de obras se encuentra el retrato del escritor William Burroughs, sentado al lado de su escritorio y su máquina de escribir, tomada en el año 1979. A medida que pasa el tiempo, Mapplethorpe abandona le estética más ligada a la instantánea y trabaja casi exclusivamente en su estudio, donde podía controlar la composición hasta en los más mínimos detalles.

Mapplethorpe desarrolló su carrera artística en un momento en el cual los ideales de belleza y el oficio estaban siendo cuestionados, y en muchos casos replanteados por el conceptual y la performance. Germano Celant, crítico de arte y curador principal del Solomon R. Guggenheim, postula que Mapplethorpe asumió los precedentes clásicos de manera conciente. La búsqueda de la belleza y del ideal, las manifestaciones del eros, y el deleite en la perfección de la forma, no tenían hacia 1970 un gran número de adscriptos, la mayoría de los artistas se había volcado a la experimentación con soportes más novedosos o poéticas que tensaban de manera más directa la tradición del ideal de belleza. Esta decisión del artista pone de manifiesto cuán en claro tuvo su visión personal desde los inicios de su carrera y cuáles fueron sus principales búsquedas estéticas.

Robert Mapplethorpe es particularmente conocido por sus autorretratos. Uno de sus autorretratos más tempranos data de 1975, en el cual se lo puede ver con el brazo extendido, en una pose que en primer término podría remitir a una crucifixión, salvo por la expresión de su rostro, que denota algo casi opuesto, es un rostro lleno de vida y exuberancia. A medida que pasó el tiempo Mapplethorpe continuó realizando autorretratos, muchos de ellos muy conocidos, como el doble retrato en el que oscila entre lo femenino y masculino, puesto de manifiesto e intercambiado a través de la vestimenta y el maquillaje. Uno de los autorretratos más interesantes de la muestra es de 1988, tomado dos años después que le diagnosticaran HIV y en el cual se da cuenta de los estragos que estaba haciendo en él la enfermedad. Mapplethorpe posa sosteniendo un bastón con una calavera, sobre un fondo gris, casi negro. El punto de mayor intensidad focal se encuentra en la calavera, las cuencas de los ojos vacías, las formas duras de la osamenta, la inmutabilidad. El fotógrafo está en un plano levemente fuera de foco, y sin embargo es ineludible la asombrosa potencia que transmite su mirada. Esta obra puede leerse como un memento mori, o una confrontación de la vida con la muerte. Pese a la inexorabilidad de la muerte, la mirada del fotógrafo es más fuerte: frágil, casi etéreo, él es infinitamente más fuerte.

Mapplethorpe realizó a lo largo de su carrera una enorme cantidad de retratos de amigos, ex-amantes, artistas, músicos y personajes de la cultura neoyorquina de la época o relacionados con el mundo del arte. Entre la serie de retratos que realizó como encargo del Whitney Museum of Art se destacan los retratos de las artistas Louise Burgeois y Alice Neel. En los retratos de mujeres más jóvenes, como Lucy Ferry o Doris Saatchi, pareciera exacerbar la tersura de la piel, al punto que se hallan más cerca de la textura del mármol. Tanto Neel como Saatchi se hallan con los ojos cerrados, pero la expresión de serenidad adquiere un cariz completamente diferente en cada caso. Otro retrato que llama poderosamente la atención es el de Susan Sontag, que habría escrito un ensayo para el libro de retratos Certain People.

La serie de retratos que Mapplethorpe hizo de las dos mujeres fisicoculturistas Lisa Lyon y Lydia Cheng es sumamente interesante. Lyon fue la ganadora del primer Campeonato Mundial de Fisicoculturismo Femenino en 1979, y en 1980 comenzó un trabajo de colaboración con el fotógrafo que resultaría en la publicación del libro Lady, Lisa Lyon en 1983. En muchas de las fotografías de Lyon se pone de manifiesto la posibilidad de un ideal de belleza femenino no tradicional. Es decir, se plantea una mujer tan bella como fuerte en lugar de la idea de mujer como ?sexo débil?. Lisa Lyon aparece como la conjugación equilibrada de belleza clásica y fuerza física, atributo tradicionalmente no femenino.

No puede dejar de mencionarse la gran cantidad de retratos que Mapplethorpe realizó de su ex amante y amiga Patti Smith. Además de la ya clásica portada de Horses, tomada en 1975, Mapplethorpe realizó en 1986 un retrato de Smith, que, si bien no forma parte de esta exposición resulta particularmente llamativo por la cita que realiza del autorretrato de Albrecht Dürer, realizado en el año 1500.

Mapplethorpe realizó también una increíble cantidad de retratos de hombres, tanto artistas, como amigos o modelos. Se destacan por una relación directa con la estatuaria griega y el cánon apolíneo, trasladado al siglo XX y encarnado, en la mayoría de los casos, por hombres negros. A Mapplethorpe le resultaba especialmente atractiva la forma en que se veía su piel en las fotos blanco y negro. Esto se puede apreciar en los retratos de Ajitto, de 1981, o el impactante retrato de la espalda de Derrick Cross, de 1983. El retrato de Thomas, de 1987, remite casi directamente al Discóbolo de Mirón: la postura genera una tensión tal que hace más visible la musculatura, sin que por ello caiga en un pathos descomedido, sino que se mantiene, del mismo modo que en la estatuaria griega esa ?serena grandeza? tan cara a la civilización helénica. Siguiendo la línea de la búsqueda de la perfección en la forma, Mapplethorpe realizó fotografías de estatuaria griega clásica. En esta serie se destaca Apolo, de 1988, encarnación por excelencia de los ideales de equilibrio, mesura y armonía.

Las imágenes de contenido homoerótico y más específicamente las fotografías de la subcultura sadomasoquista que tanta controversia desataron en Estados Unidos en los años ?90 no aparecen en esta muestra aisladas del resto, como si su contenido las diferenciara de un retrato o las fotografías de flores. Únicamente se encuentran separadas aquellas imágenes de una naturaleza sexual o violenta explícita, e inclusive éstas tampoco están completamente aisladas, sino que tienen retratos o flores al lado. Esto hace que todos los temas se encuentren en un mismo nivel, pone de manifiesto los puntos de contacto que tienen fotografías de temáticas aparentemente tan disímiles. Uno de los retratos más llamativos de la subcultura sadomasoquista es el de Brian Ridley y Lyle Heeter, de 1979, en el cual ambos se encuentran vestidos enteramente de cuero, uno de ellos sentado y el otro de pie, sosteniendo las cadenas que sujetan a su compañero. La habitación en la que se hallan es una sala de estar típicamente burguesa, que no llamaría la atención si no fuera por el contraste que se genera entre la apariencia de los dos hombres y los objetos comunes y corrientes que pueden encontrarse perfectamente en cualquier casa de familia ?tipo?. Esta fotografía rompe el esquema de lo que el público general esperaría ver en un retrato de dos hombres que participan de prácticas sadomasoquistas, dando cuenta también del prejuicio que existe en torno a lo diferente, a lo no idéntico o hacia aquello que no se comprende y por ello se aísla o se condena.

Eros and Order abarca la gran cantidad de temas que trabajó Mapplethorpe, sin priorizar uno por encima de otro, poniendo de manifiesto la búsqueda estética del artista: la perfección de la forma.

Publicado en Leedor el 20-06-2010

© Robert Mapplethorpe Foundation. Publicadas con autorización.