Diario de Alcalá

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Primer apuesta fuerte de Pánico el pánico, una novísima editorial, el nuevo libro del talentoso Juan Terranova.Diario de Alcalá
Juan Terranova
(Pánico el pánico, 2010, 80 págs)

El resumen del libro es simple: un joven escritor argentino es invitado a la Universidad de Alcalá de Henares para asistir a la ceremonia del Premio Cervantes y escribe lo que ve y lo que se la pasa por la cabeza. El resumen es simple, lo que no quiere decir que el libro lo sea.

Si se conoce la obra de Terranova, se sabe que el orden será siempre invertido: un joven escritor argentino escribe lo que ve y lo que se le pasa por la cabeza (al ser invitado a la Universidad de Alcalá y a la ceremonia del Premio Cervantes). Aunque el viaje haya tenido una finalidad específica, Terranova siempre escribe sobre lo que le pasa por la cabeza, aún cuando lo disfraza de ficción o experimento.

Esto no va en detrimento de sus libros. Es la esencia de su obra, y gusta o no gusta, tan simple como eso. En este caso, el personaje-Terranova aparece con nombre y apellido por primera vez desde su novela iniciática ?El caníbal?. Porque como bien debe saber ya el autor, desde el momento en que se narra a sí mismo, y por fiel que quiera ser, se transforma en un personaje, una construcción, al igual que sus compañeros de viaje y la gente con la que cruza anécdotas e historias (entre los que caen Tryno Maldonado, Giovanna Rivero, Andrea Jeftanovic y Patricio Pron). El diario podría ser una obra de ficción de Terranova y sería difícil despegarla de sus experimentos con la forma (?El bailarín de tango?, ?Mi nombre es Rufus?, ?El pornógrafo?). Pero lo importante, más allá del grado de verdad certificable ?al fin y al cabo, ¿a quién le interesa la premisa más que lo que Terranova tenga para decir sobre todo esto? Quienes compran sus libros se interesan por su discurso y sus ideas más que por la anécdota?, es que Terranova sigue siendo ese autor punk capaz de sintetizar en dos líneas un concepto brillante con la contundencia de un tanque australiano. Ya en la primera página de su diario de viaje dice:

?La belleza de las mujeres del freeshop resulta estéril. El fetichismo de la mercancía se les nota en la piel. Compro cuatro pilas de litio para la cámara de fotos. Dentro de unos días van a estar contaminando miles de litros de agua en algún vertedero africano.?

Veinte páginas después, ya en Alcalá:

?(?) también pienso en la utopía de una escritura volcánicamente agresiva, donde todos los cuerpos son de cera y las caras son opacas como las manos de un muerto. Pienso en una narrativa de la corrupción, del pesimismo profesional, donde no exista la nobleza, ni la ecuanimidad, donde el poder solamente aplaste y contamine y mate y lo que no es destruido se autosuprima. Una literatura de la sospecha y la denuncia permanente, de la vitalidad arbitraria, una narrativa paranoica hasta el punto de dudar de las cosas más simples como el empedrado y las paredes de las casas.?

Es por este tipo de disparadores que uno consume a Terranova. Generalmente, no se anda con medias tintas. Se sabe que escupe sus ideas y eso le trae tantas simpatías como insultos, pero es su apuesta e incluso tal vez sea en este libro donde mejor moderado se lo encuentra. Nótese que no digo ?más moderado? sino ?mejor?, porque no es un libro menos provocativo que cualquiera de los otros, sino que sus ideas están estructuradas de modo que el texto siempre continúe en una búsqueda creciente. ?Diario de Alcalá? no se repite a lo largo de sus 80 páginas, por el contrario, se va desplegando, creando un entramado de ideas políticas, estéticas y sociales que se crece capítulo a capítulo.

?No me tienta fabricar una narrativa del vacío. Pero sí me tienta la negatividad. En cada una de sus formas, sean insultos, comentarios anónimos, equívocos o crueldad. Esa es la Gran Tentación. Pasar todo por el tamiz de la negatividad para poder narrar. Como recurso es ambiguo. Tonifica, pero empobrece. Y como ética es devastadora, limita, aísla, pudre. Los dos grandes relatos son el relato político y el relato erótico. Más allá parecería que no hay nada. Y sin embargo, qué melodrama sabroso es la crónica de nuestro narcisismo, la tentación de vivir adentro de un apocalipsis de invernadero, dibujar hasta el infinito el mapa de nuestra neurosis.?

No es casual que ninguna de las citas remita al Premio Cervantes o a la Universidad de Alcalá (o al museo de cera al que acuden, o cualquiera de los otros paseos culturales). La crónica prometida es parte del libro, pero lo que los párrafos citados ilustran es la instantánea del pensamiento de Terranova durante esos días, y por eso por momentos se parece más a un ensayo informal que a un diario de viaje. Eso no le quita su porción de wikipedismo crónico ?el Terranova investigador que es entretenimiento puro para el lector? donde nos cuenta datos interesantes de asesinos, momias, religión y personajes bizarros. Para decirlo claro: ?Diario de Alcalá? no es exactamente un diario porque es mucho más que una bitácora de viaje.

Cerca del final de libro, cuenta una anécdota que incluye a otro autor argentino, Patricio Pron:

?Pron empieza a desmenuzar la música pop argentina a partir de la ?épica de la redistribución del ingreso?.

?¿Y eso de dónde lo sacaste? ?le pregunto.

?Son cosas que pienso en mi casa ?me responde.?

Ese es también el talento de Terranova: con dos líneas nos define un personaje-Pron, y con la posible excepción del mismo Pron, a nadie le importa qué grado de fidelidad tenga el diálogo ni en qué punto representa al verdadero interlocutor. El personaje-Pron es lo suficientemente atractivo para que su presencia en el libro esté más que justificada.

Esta es la primera apuesta a un nombre fuerte de la narrativa local por parte de la novísima editorial Pánico el pánico, que no lleva un año en el mercado y ya se apunta algunos logros (no siendo uno menor el precio, super accesible en un mercado que se ha disparado ridículamente). ?Diario de Alcalá? es un pasatiempo entretenido, una crónica sobre las ideas de un escritor en pleno ejercicio de su oficio, y un exabrupto constante de ideas fuertes, a veces contradictorias, que pintan de lleno a su autor. No es poco.

Nota relacionada: Juan Terranova

Publicado en Leedor el 23-05-2010