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Irónica mirada sobre la crisis matrimonial en esta obra uruguaya en Del ArteFacto.Para los que se quieran asomar al nunca inagotable tema de ?el amor en tiempos de juventud?, Éter retornable es un buen y desopilante pretexto. Luego de 22 días de noviazgo y 3 de matrimonio, Elmer y Modelón nos desnudan ?la? situación amorosa por antonomasia: su separación. Esta encrucijada que define tanto las historias de los vertiginosos amantes como el clásico melodrama de ?la crisis matrimonial? está presentada con los más fuertes rasgos de ironía con los que solemos condimentar la vida cotidiana cuando el amor (o el desamor) lo desordena.

La inserción en el género se da avasalladoramente con el sello del cantautor Nino Bravo ya que suena al inicio y al cierre del espectáculo la canción ?Como todos?. La letra invita en lo sucesivo, aparte de las reflexiones sobre el amor, a una filosofía de la vida. Los personajes se preguntan, como lo hace Bravo, sobre por qué les cuesta tanto el amor, y se aman y se pelean en torno a este itinerario.

También una buena pizca de absurdo produce risa (y asombro) en el público cuando, por ejemplo, ambos llevan como una semana sin ver a su pequeña hija: digamos que esto es un imposible, literalmente, pero no lo es en su forma de llevar la acción: finalmente a la niña la llaman al celular y resulta ser que estaba en su cuarto, guardada, encerrada.

Al jugar con el sentido y los lugares comunes se produce una inversión de los mismos en forma de parodia y hasta de ?espejo? de lo social: hay núcleos de situación que van desde el maltrato conyugal al sexo; la puesta lo concretiza utilizando la oscuridad, el apagón, quitándonos el sentido de la vista en ambas situaciones.

En este derrotero de la pareja hay un motor en permanente ebullición: son ellos mismos los que andan rondando por las alegres y penosas andanzas del derrotero de (el teatro) esta vida. Probablemente, el tópico se sintetiza en esta frase que se reitera en la obra: ?La vida es una cuerda floja entre la mediocridad y la grandeza, la pena es que siempre quedamos del lado de los mediocres?.

Éter retornable está dirigida por el joven director Gerardo Bergeréz y es, además de lo antes mencionado, una apuesta al amor que ha logrado ?cruzar el charco? (el proyecto viene de Montevideo, Uruguay) y manifestarnos una vuelta de tuerca a los desafíos amorosos.

Publicado en Leedor el 6-05-2010