Auténtico

0
6

Vuelve Autentico.Del ser o no ser, cómo se es en el teatro y en la vida. Muscari más Muscari que nunca. Recomendadísima.Entre el teatro y la performance, el Cabaret Voltaire y la política, la denuncia de género y el homenaje al cine, cuatro actores y una actriz ponen en juego muchos saberes y discursos cruzados, callados y contradictorios. Así, vuelven a soñar con una de las posibilidades más declamadas por las vanguardias históricas del siglo XX: ser auténticos.

La referencia que hacemos al cabaret más famoso del dadaísmo nos sirve también para sentar desde el vamos el gesto de Muscari y su troupe como un auténtico deseo de unir arte y vida.

Más allá del pacto ficcional que siempre existe en toda construcción artística por más autobiográfico que se pretenda ser, los modos de decir de Auténtico no dejan dudas.

Cada uno de los artistas se sube al escenario y dice cómo es más allá de su personaje. Cada uno de los que hacen esta obra, Diego Rinaldi, Emiliano Figueredo, Mariela Asencio, José María Muscari y Héctor Bordoni son ellos mismos haciendo de ellos mismos.

Esta pretensión es la que le da carácter de manifiesto a su resultado, y también permite pensar en características que rigen buena parte de la producción estética argentina contemporánea y que pueden ser tópicos: lo fronterizo de los géneros (es teatro, es performance, es video) y el desencanto, desde una mirada ampliamente paródica que desnaturaliza lo que creíamos.

El desencanto autocrítico, cómico, tierno y divertido. Auténtico en el desencanto es una obra alegre. Fieles al eje conceptual que da título, cada uno de los cinco protagonistas (generosos escénicamente, talentosos y altamente creativos) juegan roles claros. No hay medias tintas en esos personajes. El eje es asumirse y asumirse siempre implica una desilusión, una auto-imagen rota: romper con lo que creíamos que, tan cómoda y rutinariamente, éramos.

Esto desde el hecho en sí, pero hay más. Siempre lo auténtico cuestiona, ¿pero qué cuestiona? Esa es la pregunta. Seguimos con el eje del manifiesto no sólo de la diversidad sexual ya, de los géneros teatrales, de lo autobiográfico en el arte, si no del modo de hacer teatro y la redefinición del mapa.

La obra es presentada con toda una serie de paratextos que alimentan su imagen por dentro y por fuera del escenario. Uno de ellos anuncia la vuelta de Muscari al underground, el circuito que lo vió nacer. Quienes tuvimos el enorme lujo de ver sus primeras obra desde la mítica Mujeres de carne podrida, sabemos que el chico desde chiquitito era un hacedor de lenguajes nuevos e intempestivos. Que además de manejar como pocos la energía actoral poseía una intuición hiperkinética, y que perfilaba un teatrista cuando menos distinto. Eso puede verse especialmente en su intento de definir la sexualidad y las relaciones personales y cuestionar inmediatamente esa definición, tanto desde el tema como desde el acto, en el teatro argentino.

La carrera de Muscari ha sido abundante e irregular, pero no hay dudas de que el artista se lee en relación al under. Lo que llama la atención es su vuelta, en el Teatro de la Comedia. ¿Es este un ejemplo de teatro under? ¿O lo under es el hecho de que la obra sea hecha a la gorra? Esto también vuelve al principio de nuestra idea de la recolocación de las fronteras, se corren los mojones sobre qué era oficial, qué era comercial y qué era under o alternativo o circuito off.

Por otro lado, el tema de que sea el público quien estime lo dado en el escenario y ponga en consecuencia su dinero en una gorra (en realidad un balde) al final de la obra, redefine la cuestión de un precio puesto por un mercado y el modo de comprar y vender lo teatral. Veremos qué efecto tiene este modo de trabajo en las obras que se hagan a futuro y si afectará o no políticas de venta y decisiones empresariales.

La propuesta a su vez no desaprovecha ningún espacio para difundirse. Reafirma la convivencia de nuevas y viejas formas de generar condiciones, con el boca a boca como fenómeno de promoción, los actores volanteando a pulmón y su rica vida en la virtualidad: lista de facebook y mensajes en muros y un blog que hace de diario, libro de bitácora, revista radiolandia, confesión de miedos y relevos de partes, donde es posible disfrutar también de esa otra autenticidad.

En síntesis, Auténtico además de un espectáculo artístico de primer nivel, recomendadísimo para todos y todas, es un fenómeno teatral más que interesante; una obra imprescindible para pensar esta primera década del tercer milenio; permite disfrutarla plenamente y reflexionar sobre el campo y el modo de hacer teatro en Argentina.

Publicado en Leedor el 18-08-2009