Mataharis

0
6

Una pelicula española digna de ver en la 7ª Muestra de Cine Europeo que se lleva a cabo en la Alianza Francesa7ª Muestra de Cine Europeo

Buenos Aires, del 12 al 18 de Mayo

Organizada por la Delegación de la Unión Europea, la Presidencia Española de la Unión Europea, la Alianza Francesa de Buenos Aires y el Instituto de Cultura, con la colaboración de las Embajadas de los Estados Miembros de la Unión Europea.

MATAHARIS, España, 2007.

Director: Iciar Bollain. Guionista: Iciar Bollaín, Tatiana Rodríguez. Productor: Santiago García de Leániz, Simón de Santiago. Música: Lucio Godoy. Fotografía: Kiko de la Rica. Montaje: Angel Hernández Zoido. Con: Najwa Nimri, Tristán Ulloa, María Vazquéz, Diego Martín, Nuria Gonzáles, Antonio de la Torre; Fernando Cayo, Adolfo Fernández, Mabel Rivera. Dur: 95´

Un espejo sobre la frontera entre lo público y lo privado

?Uno convive toda la vida con alguien, sin saber finalmente quién es, qué le gusta o cuáles son sus deseos, mientras todos los días se comparte la misma mesa y la misma cama?.

Muy lejos de parecerse a la mítica Mata-Hari/s de George Filzmaurice (1931) representada por Greta Garbo, como la bailarina exótica. Mataharis es un film, que habla sobre la comunicación, la lealtad y la confianza entre nuestros afectos más cercanos, y más precisamente sobre la lealtad hacia uno/a mismo. Una historia convencional muy bien construida, que narra el presente de tres mujeres, que trabajan cómo detectives, en una agencia llamada ?Valbuena? en el centro de Madrid, en este tiempo, en que conciliar trabajo y familia es una tarea, que tarde o temprano desgasta y desacomoda las relaciones de pareja.

Sus locaciones de exteriores se desarrollan la mayoría del tiempo en Madrid, o en Peñíscola y Guadalajara en menor grado. Eso genera, que la ciudad, sus calles y sus gentes oficien de protagonistas dentro del film. Éste fue rodado en 8 semanas y media, sin que sus transeúntes lo advirtiesen. Por lo tanto, mientras las tres espías fotografiaban a las personas implicadas en sus trabajos, otra cámara las filmaba a ellas, alternando entre largos planos secuencia, travelling, y primeros planos, los cuales se entrecruzan como estrategia, para marcar la delgada línea entre lo público y lo privado, lo ajeno y lo íntimo. A la vez, los silencios cargados de sentido, se suman en cada fotograma, contribuyendo a la verosimilitud de la historia.
Si bien dicha actividad se encuentra centrada en la observación de los otros. Esa práctica por diferentes causas, las coloca a posteriori, en el papel de ser observadoras de su propia vida, y tener que tomar decisiones éticas al enfrentarse a sus propios secretos. O como apunta Kiko de la Rica dueño de la excelente fotografía de la película ??tiene un excelente juego de miradas?nosotros entramos allí con las cámaras a mirar, las detectives a su vez espiaban a los otros e instalaban sus propias cámaras? era un continuo juego de espejos y miradas?

El tema es que mientras la cámara registra lo que se supone es la realidad, con ese recorte sabemos, que no es posible conocer, ni entender la esencia de cada ser humano, y menos aún, la comprensión de los conflictos que los aquejan. Aunque ese no es el trabajo de un profesional, en muchas circunstancias, lo ético y lo emocional, las coloca en la disyuntiva de tener que elegir.

Son muchos e inolvidables los trabajos de Iciar Bollaín como actriz. Recientemente acaba de filmar con el director ecuatoriano Sebastián Cordero, “Rabia“, una adaptación de la novela homónima de Sergio Bizzio. Esta vez la directora de ?Te doy mis ojos? (2004), se distancia de su implicancia en la crítica feminista más directa, aunque no descuida en remarcar a un jefe despótico y desagradable en extremo y en subrayar el contraste, entre lo que estás trabajadoras mujeres deben soportar para conservar su medio de subsistencia, y paralelamente mostrar las tareas de ellas como madres, esposas y amantes, donde paralelamente desarrollan un trabajo sin pagos extras.

El trabajo actoral de María Vázquéz, Nuria González, como el de todo el elenco es impecable. Pero la actuación de Najwa Nimri, imposible de olvidar en Ana, de ?Los amantes del Círculo Polar? de Julio Medem (1998) o en Elena, de ?Lucía y el Sexo? también de Medem, (2001), se repite en esta mujer que representa a la mayoría del género en el siglo XXI, aquella que tiene hijos pequeños, y que a la vez trabaja dentro y fuera de su casa. Su papel quizá, está más cerca de las pequeñas y verdaderas dificultades de la vida diaria, no tanto de la soledad o el desamor de una y otra de sus compañeras.

El objetivo de Bollaín en esta película, que sin duda atrapará al gran público es el mismo que usan Eva, Inés y Carmen para lograr las pruebas, que les piden sus clientes, y a su vez el mismo que intentan detectar en sus propias vidas, para indagar sobre sus propios engaños. De paso, nosotros los espectadores, nos convertimos en espías de la vida de sus protagonistas, ya que última instancia lo único que deseamos todos, ya sea en la realidad o en este caso en la ficción es querer y que nos quieran.

Publicado en Leedor el 6-05-2010