Por amor al arte

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El amor por los objetos, la participación en un gusto general y el valor formativo de la crítica son algunos de los valores que destacan al buen coleccionista.

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El tema es el amor. Para el amor se necesitan por lo menos dos. Cómo entender el amor del coleccionista por los objetos de arte?

Expresado el amor como el conjunto de sentimientos que ligan a una persona con otra y por extensión a las cosas o a la ideas, observamos que el coleccionista establece una relación profunda con el objeto al apreciar sus formas o materiales, su rareza y originalidad, su tradición histórica o cultural, todo en una acción comparable al amor a primera vista.

Por su parte la apetencia cultural en el hombre, que es una iniciativa natural que incentiva el deseo por algo, se registra también en el ámbito de las necesidades de los agentes participantes.

En los artistas esta necesidad cultural o estética se encuentra asociada tanto a sus actitudes como a sus aptitudes creativas.

En la sociedad en su conjunto y entre sus agentes se manifiesta en un deseo o necesidad cultural de consumo o disfrute de las obras de arte.

Así, tanto la creación del artista, que en términos económicos llamamos la oferta, como el consumo del coleccionista, o sea la demanda de obras de arte, se establece en una secuencia que se formaliza en el mercado de arte.

La dimensión cultural constituye el rasgo distintivo y exclusivo de esta clase de bienes artísticos que por ello se transan en un mercado diferenciado.

Comprobamos ?una vez más- que para la existencia de un mercado de la obra de arte es necesario la participación de al menos dos partes interesadas, en este caso la oferta y la demanda y que además éstas deben ponerse de acuerdo para el intercambio.

Además del valor formativo de amor al arte, participación en el buen gusto y apreciación de la crítica de lo artístico, el coleccionismo podría aparecer definiendo una ideología al establecer los parámetros de minoría, exclusión y poder económico dominante de sus integrantes.

Pero entendemos que ante todo es fundamental la existencia de ese amor por los objetos que caracteriza y sólo existe en un coleccionista.

Publicado en Leedor el 2-05-2010