Feria del Libro 2010: balance

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La Feria del Libro es más o menos siempre el mismo monstruo, año tras año.Balance de la primera semana de la Feria del Libro 2010.

Flanqueada por ese galpón de Ñ y Clarín que siempre expone sus Premios Novela, los que quedaron medianamente anónimos, a 20 pesos, los que hicieron carrera, a 50.

Siempre entramos y están los tres reconfortantes conglomerados: Grupo Santillana, Grupo Planeta y Random House-Mondadori. Entre estos tres grupos tenemos comprendidas a las editoriales Alfagurara, Aguilar, Emecé, Seix Barral, Taurus, Espasa, Destino, Minotauro, Lumen, Debate, Grijalbo, Plaza-Janes, Sudamericana, y por supuesto, las filiales económicas: DeBolsillo, Punto de Lectura y Booket.

Siempre nos encontramos que la primera gran novedad es que no sólo las editoriales de los grandes grupos no ponen precios ?de feria? sino que incluso están a la vanguardia inflacionaria.

Siempre Alfaguara arma su pequeño pedestal a Cortázar. Siempre permanecen oscuramente fuera de catálogo sus libros de 1970 en adelante (esta vez con la excepción de la reedición de bolsillo de ?Queremos tanto a Glenda?; el año pasado fue nada más y nada menos que? ¡la reimpresión de ?Rayuela?! ?Que le ganó el lustre a la noticia de los ?Papeles inesperados??).

Bueno, esta vez, y como ya se comentara en Leedor, la novedad es que hay un altar a Tomás Eloy Martínez. Los buenos muchachos del grupo Santillana han decidido homenajearlo, y por ahí, de paso, venden algunos libros más, montando una nueva efigie sagrada.

Siempre los stands de los grandes grupos, aparte, están llenos de empleados, y siempre ocurre que casi nadie sabe ?uno ve que se consultan unos a otros? qué hay en el catálogo. Eso sí, basta que uno se pare delante de un pilón de libros para que empiecen a recomendarnos qué comprar.

El resto es la otra constante de cada año: las editoriales medianas que arman su espacio esquinado y los importadores que venden lujosas ediciones a precio dólar; los cafés atestados y las actividades que no lucen particularmente, pero ganan por acumulación.

¿Qué hay de nuevo, de interesante, entonces? La respuesta es que, por una vez en mucho tiempo, las mesas de saldo están no sólo baratas (libros en excelente estado entre 5 y 15 pesos), sino plagadas de excelentes títulos, y no hablamos únicamente de clásicos o ficciones clonadas (desde ?El código Da Vinci? para acá, todos los años encontramos una colección completa de supuestos thrillers seudohistóricos). En la mesa de Dickens se puede conseguir nada más y nada menos que el primer libro (agotadísimo en todas las librerías) de Samanta Schweblin, y a 11 pesos nomás. También está la primera novela de Santiago Roncagliolo. Libros de Angela Pradelli, María Fasce, Rodrigo Rey Rosa, Florencia Abbate, todo por menos de 10 pesos. En una mesa contigua, encontramos ?El futuro? de Gonzalo Garcés a 15 pesos. ?Terriblemente felices?, que es una antología de cuento brasileño, cuesta sus buenos 14 pesos. Y por supuesto, una inmensidad de títulos más que incluye desde los típicos libros viejos de Marcos Aguinis y García Márquez hasta premios de novela de los últimos años.

En particular, en este 2010, afloran en saldo los títulos del grupo Planeta, en perfecto estado, de las colecciones de Biblioteca Breve de Seix Barral o Lingüa Franca y Cruz del Sur de Emecé, todos por debajo de los quince pesos, haciéndole sombra al stand del propio grupo.

Si para muestra basta un botón, la ironía es que en el stand de Planeta ?que fue quien lo editó mediante una de sus subsidiarias? dan el primer libro de Schweblin como agotado e inconseguible. Basta entonces caminarse unos veinte metros para encontrarlo en mesa de saldo por menos de lo que cuesta un combo en McDonalds.

Publicado en Leedor el 30-04-2010

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