El bienestar

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La bitácora de un yo femenino sobre una dura separación en este libro de Carolina Sborovsky.El bienestar
Carolina Sborovsky
(El fin de la noche, 120 págs.)

Es un libro, y cualquier crítico literario podría decir que se trata de una novela. Pero tal vez el mejor acercamiento al texto de Carolina Sborovsky sea seguirle el juego y simular que se lee un diario personal. Porque de eso se trata ?El bienestar?: el diario personal de un yo femenino sin nombre que día a día cuenta la crónica de una dolorosa separación y todos los vaivenes por los que la protagonista transita en pos de ese estado de serenidad al que alude el título.

Nuestra heroína no ahorra métodos. Jamás llama a su ex por su nombre, es implemente ?A.? Consume fármacos por cantidades, toma parejas amigas como ejemplo de aquello a lo que debe apuntar, pasa por sus fases maníaco-depresivas, hace listas que remiten al amor perdido en forma de catálogo (?Cosas que me gustaban de A.?, ?Cosas que A. hizo por mí?, ?Las peores cosas que le hice a A.?, ?Cosas que hubiera querido que A. me regalase?, etc), hace terapia y luego terapia de grupo, busca consuelo en otros hombres y mientras tanto, escribe su diario.

?3 de septiembre

Parece que el horóscopo no se equivocaba tanto. No encontré la paz que me pronosticaba, pero de a ratos sí un poco de entusiasmo.

Sigo a rajatablas los consejos del psiquiatra y también los de mi nuevo grupo de amigos.

Consejos de Klezmer:

– actividad física para liberar endorfinas: natación dos veces por semana

– no abandonar la medicación, aun si me siento mejor

– armarse rutinas: horario fijo de comida, descanso, pasatiempos no adictivos

– mantenerse lejos de las pantallas (televisor, pc, celular)

– voluntad y esfuerzo

Consejos de amigos:

– rodearse de gente positiva

– apartar los recuerdos de A.

– realizar tareas ?postergadas? por la vida en pareja (consulté la cartelera de cursos para el próximo cuatrimestre: aún no me decido si fotografía digital o italiano)

– no regodearse en el dolor propio

– voluntad y esfuerzo

Pongo voluntad y esfuerzo. Mi objetivo final: tener alegría; el método: conseguir pequeños logros anímicos en una progresión constante hasta el ansiado Bienestar.?

La narradora tiene un perro, Salieri, que era propiedad de ambos cuando todavía eran dos. Es interesante como detalle que Sborovsky le da nombre al perro, pero no a su protagonista (lo cual entra en el verosímil del diario), y tampoco a ninguno de los hombres que tienen incidencia directa en el estado emocional (o en la cama) de ella: el ex es simplemente ?A.?, el doctor con el que flirtea es ?Doctorcito?, el Posible Amor de Verdadero del curso de fotografía es ?PAV?. Ahora bien, Salieri era ?al menos desde Milos Forman hasta aquí?, el eterno mediocre celoso del genio, Mozart. O sea, alguien que quería apropiarse de la obra de un talento superior y falsearla como propia. Que la mascota de la protagonista lleve ese nombre, entonces, puede ser leído como una advertencia: nada de lo que vamos a leer es real, no puede serlo, no puede alcanzar la verdad propia de un diario íntimo, puesto que es un libro pensado y escrito para ser abarcado como literatura. Pero a la vez, el anonimato de los personajes principales devuelve el aspecto transitivo del diario personal a la obra, y parafraseando con ligereza a Cortázar, todos los diarios, el diario: ¿cuán diferentes pueden ser esos cuadernos de desamor y angustia de una mujer de menos de treinta años en una ciudad cosmopolita? ?El bienestar? se siente real porque podemos imaginar todo lo que el libro no dice, su contexto, porque nos regala la imagen de un puño por momentos desesperado, por momentos en estado de negación, que cualquier lector con algunos años encima podrá reconocer. Pero entonces, ¿existe el Bienestar que nuestra ?ella? persigue? Esa parece ser la pregunta subyacente, la lectura detrás de la anécdota: tanta píldora, tanto análisis, tanta ciencia y técnica new age al alcance de la mano, prometiendo, como una nueva religión, un estado de paz superior y entonces, si se recuerda la frase derivada de Marx sobre la religión, ¿es este mundo de pastillas y anestesias el nuevo opio de los pueblos?

?14 de septiembre

Ex: pal. lat. que significa fuera de. Como prefijo, se coloca delante de algunos nombres para indicar lo que ha sido una persona, por ejemplo, ex presidente.


En algún lugar, hace un tiempo, leí que la partícula ?ex? también indica el lugar de origen, la procedencia. Es decir que aunque A. ya no es mi novio, desde ahora (y para siempre) yo provengo de ahí.?

Sborovsky no escribe una crónica, nos revela una bitácora, y desde el momento en que aceptamos entrar en el juego (lo que no es difícil, porque el libro invita desde la primera página), tenemos que acatar las leyes implícitas que impone la autora. Y entonces la protagonista deja ese no-lugar de lectura social en el cual podría haber quedado congelada para volverse de carne y hueso, como A., como ese amor perdido que por momentos se recuerda con nostalgia, con risa, y por momentos con mucho dolor. Y así vuelve triunfal Salieri, ya no el músico, sino el perro, tangible y tan amigo como la mascota esa que está echada a tu lado mientras leés esta reseña.

Publicado en Leedor el 24-04-2010