Colapso

0
9

Los Sutottos nos traen un humor siempre al borde de lo trágico. Pero ni asusta ni genera dolor, solamente nos deja en un lugar de incomodidad y catarsis.Lo cotidiano y el trajín al que se somete cualquier ciudadano de la Ciudad de Buenos Aires y su violencia permanente, son los protagonistas de Colapso. La obra de los Sutottos (Andrés Caminos y Gadiel Sztryk), que conserva el perfil que tuvieron sus últimos trabajos, se maneja en una lógica algo siniestra pero contundente: desde la parodia nos enfrentan con lo inverosímil de la realidad urbana desde un profundo humor negro.

El despliegue de situaciones con un ritmo tan activo puede recordar en algo al formato varieté. Podría pensarse como un conjunto de números separados, y sin embargo, Colapso tiene un solo mensaje bien definido, un diagnóstico que se extiende a lo largo de toda la obra y que con su final nos obliga a preguntarnos hasta donde somos capaces de llegar con la violencia cotidiana, a pensar: ¿por que existe algo que se llama ?violencia cotidiana??

Desde la escenografía, el tratamiento del espacio y de los objetos tiene algunas reminiscencias kitsch, situándonos en lo masivo. La superposición de utilería apoya también este extrañamiento desde lo cotidiano. Es todos los lugares y ningún lugar. El no lugar. Finalmente no es el espacio lo que importa, son los vínculos los que quedan en primer plano.

Ocultos detrás del humor, del que no todos los espectadores son capaces de formar parte, Colapso ofrece una suerte de crítica social. Los personajes, con los que cualquiera puede identificarse muy fácilmente, parecen alcanzar algún tipo de reflexión solo cuando llegan al más allá.

Y si uno es capaz de reírse de la desgracia, puede sacar mucho provecho de la experiencia. Los Sutottos nos traen un humor siempre al borde de lo trágico. Pero ni asusta ni genera dolor, lo tragicómico solamente nos deja en un lugar de incomodidad y catarsis.

Si, Colapso tiene la ventaja, tanto para el espectador evasivo como para el comprometido, de generar por la risa el efecto catártico. Y al usar el humor descomprimiendo la tensión que nos genera el día a día de esta ciudad, se favorece un espacio en nuestros cuerpos para la reflexión.

¿Por que nos acostumbramos a la violencia en el espacio urbano, como si fuera la única manera de establecer vínculos con los otros ciudadanos que nos rodean? En definitiva ellos padecen lo mismo que nosotros, y es con ellos con quienes evidentemente compartimos más cosas de las que sospechamos. Estos personajes son invadidos por la ira al enfrentarse entre si en cualquier momento, en cualquier calle.

Se sugiere prestar atención a la canción que cierra la obra, ya que es entonces ?y con la fuente que apela al Feng Sui y las técnicas orientales que corta las escenas?, donde hasta a los Sutottos se les filtra una dosis de esperanza.

¿Que pasa cuando somos todos los que podemos estar al borde del colapso?