Editorial El fin de la noche

0
8

Enterate en la entrevista a su responsable qué es lo que diferencia a esta joven editorial argentina de las demás.Editorial El fin de la noche

El fin de la noche es una editorial muy joven en el mercado (apenas lleva dos años), que sin embargo no tiene que afrontar necesariamente los problemas que complican los primeros años en toda editorial emergente. ¿Por qué? La respuesta es muy simple: El fin de la noche se basa en una propuesta novedosa, diferente a todas las ofertas editoriales del momento, desde los grandes grupos multinacionales hasta las más pequeñas aventuras independientes.

Carolina Sborovsky, editora que se pasa las horas del día y la noche inmersa en los manuscritos que llegan a El fin de la noche cuando no está intentando convencer a un autor de la casa para que cambie un párrafo o mueva una coma, tuvo la gentileza de acercarse a hablar con Leedor.com para contarnos qué es lo que separa a ésta editorial de todas las demás.

Impresión por demanda.

El fin de la noche no elige proyectos basándose en apuestas de mercado que sí o sí tienen que funcionar, porque no hacen ediciones numerosas de sus libros. Trabajan con el sistema de impresión por demanda. Nos explica Carolina: ?Cuando un autor nos interesa, su manuscrito nos gusta, lo primero que hago es pedirle una cita, para conocernos cara a cara. Ahí le explico bien cómo funciona nuestro proyecto, y muchas veces sirve también para bajar a la realidad a algunos que todavía piensan que van a vivir lujosamente de los derechos de autor en la Argentina.?

Si dicho autor se interesa, se firma el contrato, previo al cual se habrán trabajado cuestiones de edición (algo en lo que Carolina hace hincapié: ?Esto es como las discusiones entre los padres, pueden terminar en un divorcio, pero se busca siempre lo mejor para los hijos. Acá es lo mismo, por ahí nos llega una novela que tiene destellos interesantes, se nota que el autor tiene ideas fuertes y un punto de vista valioso, pero quizás al manuscrito le falta un poco de trabajo, una pulida en estilo, en cohesión, y ahí es donde se arma un ida y vuelta que puede ser muy fructífero si ambas partes nos ponemos de acuerdo en que lo principal es que el libro alcance su máximo potencial.?)

Manuscrito a punto, contrato firmado, ¿entonces qué? ?Generalmente, hacemos una primera edición de unos cien ejemplares que se lleva el autor, más una cantidad pequeña que incluye prensa, Biblioteca Nacional, lo de siempre. El autor hace lo que quiere con sus cien copias, muchos organizan una presentación por su cuenta, otros los colocan en consignación en librerías que ellos creen afines a su obra, e incluso, como en el caso de Alejandro Quesada con ?Mar de Pijas?, los ponen a la venta en lugares insólitos, en este caso, un sex-shop. Eso queda a criterio de los autores. Nosotros dejamos el libro listo para que se pueda vender online o en ciertas librerías puntuales, y el libro sólo se imprime cuando se lo encarga. Por eso abaratamos costos de fletes, depósitos, etc. Además, ponemos el libro entero en el sitio web en soporte flash, para que pueda ser leído online.? Lógicamente, le pregunto si esto no puede ser contraproducente para la editorial, pero Carolina es terminante al respecto: ?Nosotros confiamos muchísimo en la calidad de nuestro catálogo.?

Además, al imprimirse sólo por demanda, los libros nunca salen de catálogo, nunca se agotan. Y lo que es todavía más revolucionario, se pueden conseguir en cualquier lugar del mundo sin pedirlo al país de origen. ?A través de Amazon.com, se puede pedir el libro desde cualquier lugar del mundo. Nosotros les enviamos cada libro que lanzamos en formato digital y ellos, ante la compra, lo imprimen y envían como cualquier libro.?

Las ediciones.

El siguiente punto es, ¿qué nivel de libro, permite la impresión por demanda? Aquí Carolina nos facilita algunos ejemplares de los títulos más recientes, y se puede ver un trabajo prolijo, tapas diseñadas con buen gusto, un tamaño de bolsillo con papel ahuesado como en cualquier libro de tienda, y una encuadernación perfectamente standard. ¿Se diferencia como objeto-libro de cualquier otro que se pueda comprar en la librería del shopping? La respuesta es un contundente NO.

Por otro lado, El fin de la noche tiene un modo curioso de abordar sus colecciones. En lugar de dividirlas en narrativa, poesía, relato breve, ensayo, su visión del asunto es la siguiente: cada colección está relacionada con un modo de abordar la escritura, más que con un formato o género.

Así tenemos las siguientes clasificaciones (las definiciones son de ellos):

?Caligrama?- retóricas irreverentes, artefactos para desarmar, arquitecturas poéticas resistentes al desgaste. Desear lo nuevo. ¿Cómo nombrar lo ya dicho?

?El sueño de la razón? – ficciones desbordadas, vocación por la desmesura, goce malsano. En los límites de lo real, el imaginario se regodea.

?El parque escondido? – textos de iniciación, potentes voces nuevas, registros singulares, hallazgos y destellos. La felicidad del tono propio.

?Zona áurea? – pulidos textos de acabado perfecto, sólidas estructuras verbales, construcciones poéticas irreprochables. Cuando logra dar en el blanco, la palabra es un lujo.

?Mapamundi? – puentes, errancias, exilios. Volverse otro. Lugares de cruce o desencuentro literario. ¿Qué hay más allá de la prudencia del mapa?
Los autores.

En los últimos tiempos lanzaron ?Los destierrados? de Pablo Toledo (autor premio Clarín Novela año 2000), el revoltoso ?Mar de Pijas? del guionista Alejandro Quesada, una cantidad importantes de autores no descubiertos por la industria, e interesantes antologías de cuento y poesía que incluyen nombres de primera línea como Andrés Neuman, Mariana Enríquez y Pedro Mairal.

Carolina ejemplifica con uno de los autores antes nombrados, también ganador del premio Clarín Novela, a quien le llevaron su libro al cine, da talleres de escritura creativa, publicó colecciones de cuentos, otras novelas, poemarios? y al cual sin embargo es casi imposible encontrar en las librerías. ?Esto es por el sistema actual: lanzamiento, un mes en la mesa de novedades, luego a depósito y en todo caso, mesa de saldos o incluso, devolución a la editorial, que con tal de no pagar el espacio para guardarlos, destruye los ejemplares no vendidos. Entonces, agotada la edición original, ese libro desaparece del circuito de las librerías. Y esto es lo que nos permite evitar el sistema de impresión por demanda: el libro permanece como archivo en nuestra editorial, no ocupa espacio físico, y cada vez que se vende, o se encarga una cantidad de copias, se imprime. Por eso con nosotros no existen las segundas ediciones: la edición original nunca se agota.?

Los narradores argentinos se encuentran con este problema todo el tiempo. Conseguir el primer libro de cuentos de Samanta Schweblin (autora multipremiada, reconocida entre sus pares como la gran cuentista argentina de su generación) puede ser una aventura imposible? Y estamos hablando de un libro distinguido como Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes. Del anteriormente mencionado Mairal, apenas si todavía se consigue su primera novela, con Cecilia Roth en la tapa, y porque fue llevada al cine por Agresti. Mairal editó dos novelas más, la última con una editorial de la importancia de Emecé. Ninguna de las dos se consigue en la mayoría de las librerías, que explican que el libro está agotado y sin miras a una segunda edición.

Aquí entra en juego el modo de manejarse de las librerías. Apenas un año después de anunciar su lanzamiento con bombo y platillos, ?El viaje del elefante? de Saramago (un autor que vende un número de ejemplares inusualmente importante) ya no se conseguía en las librerías de la cadena Yenny/El Ateneo. Uno de los vendedores explicó: ?Ahora los libros hay que comprarlos cuando salen, porque acá es la novedad y después ya está, hay que sacarlo porque ya está entrando otra novedad a ocupar ese lugar.? Si eso pasa con títulos recientes de Saramago, no hace falta mucha imaginación para comprender la precaria situación que enfrentan los libros de autores sin renombre.

Incluso ocurre con las ediciones de títulos importantes de escritores consagrados. La mitad de los libros de Cortázar son imposibles de conseguir. Basta nomás con ir (ya no a Yenny, sino a cualquier librería especializada) y preguntar por ?Octaedro?, ?Deshoras? o incluso el determinante ?62 / Modelo para armar?. ?Son libros que se van a reeditar en algún momento?, dice un librero de local pequeño pero bien informado, ?los de Cortázar, por ahí no su trabajo más político, pero sí sus novelas y cuentos. Bueno, después de todo, hasta hace poco, no se conseguía Rayuela.?

Si El fin de la noche tuviera los derechos del catálogo de Schweblin, Mairal o el mismo Cortázar, ahora mismo, usted, lector, podría ir al sitio web y encargarse los títulos deseados en cinco minutos. Probablemente tenga que esperar entre tres y cuatro días para que lleguen a su casa, donde puede pagar contrareembolso. Y si no quiere esperar, puede ir a las librerías especificadas en el sitio, que trabajan un stock más o menos permanente de los títulos.

?El nuestro es un trabajo muy demandante?, completa Carolina, ?porque la gente asocia la palabra libro a el objeto que se compra en las librerías, pero yo creo que libro es aquello que resulta de un manuscrito, que pasa por un trabajo de edición, corrección y pulido que dan como resultando una novela o poemario o colección de cuentos lo más logrado posible. Ese es nuestro trabajo, convertir manuscritos en libros. Después, comprarlo en el shopping o encargarlo por internet, no cambia en absoluto la calidad de la lectura.?

Publicado en Leedor el 18-04-2010