BAFICI: Mary y Max

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De la unión entre la animacion y el cine de adulto, resulta un film exquisito sobre la amistad y el desprejuicio.La humanidad animada

Precedida de importantes premios, entre otros Mención especial Oso de Cristal a la mejor película Generation 14 Plus en el Festival de Berlín 2009 y el Sindicato de Directores australianos que el año pasado galardonó por este film a su realizador Adam Elliot, Mary and Max se constituye como un perfecto exponente de cómo se conjugan cine de animación y contenido adulto.

La historia se centra en la relación entre una niña de 8 años residente en Australia y Max, un cuarentón con severos problemas, diagnosticado con el síndrome de Asperger y como la misma se mantiene a través del tiempo por la vía epistolar.

El punto saliente de este film es el foco en la capacidad humana de entender al otro, a partir de la posibilidad de aceptarse uno mismo con sus limitaciones y defectos. Una gran ternura invade esta historia impregnando la pantalla de una gran variedad de chocolates que son obsequiados recíprocamente por los protagonistas de esta historia.

Un tono marcadamente dark fluye del relato a la manera Burtoniana, impregnándose el mismo de muertes, desequilibrios emocionales y agudas depresiones, contingencias pendulares que enriquecen la historia y la humanizan, provocando la empatía del espectador.

El comic, también presente, juega permanentemente con nuestra imaginación y con nuestras posibilidades lúdicas aprovechando todos los recursos del género para verter altas dosis de humanidad en esta exquisita historia sobre la amistad y el desprejuicio.

Publicado en Leedor el 15-04-2010