Asesinas anónimas

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Todo un manifiesto de género en la obra de Rodolfo Santana de La Ranchería.En el marco del Ciclo de Teatro y Cine Documental Venezolano en Buenos Aires y auspiciado por el Instituto Nacional del Teatro- INT-, PROTEATRO y la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela, se presenta Asesinas Anónimas dirigida por Jesús Gómez, los viernes a las 21.00 hs.

La sala de La Ranchería ofrece el marco ideal para esta puesta -que logra ser intimista a pesar de la numerosa cantidad de personajes- en la que un grupo de mujeres de edades diversas se reúne en la terraza de una casa a jugar a las asesinas. De este modo, cada una de ellas irá exorcizando aquellos avatares de la vida cotidiana que les resultan intolerables por distintas causas. Su procedencia social también es variada, lo que enriquece la problemática esbozada por cada una de ellas al llevar a cabo una representación del asesinato de aquel que consideran su victimario.

Así, de a una por vez, representarán en una suerte de puesta en abismo del título de la obra, el asesinato de un marido incomprensivo y gravoso, el del jefe dictatorial que abusa de su poder, el del que tiene un cargo ministerial que ejerce con corrupción, el del que recrimina el exceso de peso de la esposa, etc. Cada una haciendo un ejercicio meta teatral, pondrá en acción un homicidio y, desde el foro, diversos actores irán entrando y saliendo de escena para caer en la trampa mortal que cada una de ellas ha creado, casi a despecho de su voluntad, para librarse del hostigamiento, soltar amarras o sencillamente darle su merecido a quien lo merezca.

Pero la dueña de casa, encarnada por una excelente Julia Amore, tendrá un crimen distinto para representar. Este es el punto de inflexión de la obra en que los pasos de comedia y las ironías se deshacen para dar paso a la tragedia en un instante. Porque su asesinato no es una representación, su acto desesperado es no es lúdico sino ?real?. Víctima de un hermano militar, ella ha sobrevivido a múltiples vejaciones, oprobios y torturas psicológicas.

La tarde soleada en la terraza, las macitas del té, el bizcochuelo y el jugo devienen en migajas de un espacio de tiempo en que la verdad más poderosa desarma la doble ficción y deviene en tarde trágica.

De este modo, el texto de Rodolfo Santana, en la puesta de Jesús Gómez, se convierte en un manifiesto de género porque el crimen último es alegoría de todos aquellos que sólo se cometieron jugando y de aquella ira reprimida que muchas mujeres guardan dentro de sí por razones que sólo su corazón comprende.

Asesinas Anónimas es un gran trabajo de esta muestra que promete entregar más obras y documentales de la misma calidad.

Publicado en Leedor el 15-04-2010