BAFICI: The robber

0
5

Tras su paso por la Berlinale esta coproducción alemano- austríaca interesa ahora en el BAFICI.Con The Robber nos encontramos ante una película de acción y suspenso cuyo protagonista es un ladrón que se dedica a robar bancos. Si este argumento no resulta para nada original a ello hay que sumarle un conflicto que se mantiene prácticamente inalterable a lo largo de toda la historia: parece inevitable que tarde o temprano atrapen a Johann. Lo asombroso es cómo toda esta simpleza y hasta falta de creatividad resultan en manos de Benjamin Heisenberg completamente irrelevantes, ya que al dejar a un lado las complicaciones que acarrea cualquier trama enredada, este talentoso director logra depurar al género de toda postura ideológica para extraer así de él su más alto potencial: el de proporcionarle al espectador la más vertiginosa y atrapante acción que lo envuelva y arrastre en su vigoroso impulso.

Si el cine de acción europeo suele caracterizarse por una gran verosimilitud tanto en las tramas como en las capacidades y destrezas de sus personajes, The Robber acentúa aun más este alejamiento del relato hiperbólico hollywoodense para presentarnos a un ?héroe? cuyo único superpoder consiste en correr. Porque más allá del arma que utiliza para amenazar en sus robos (que por cierto nunca hace disparar), el protagonista, que además de ladrón es maratonista, tiene como mayor herramienta un par de piernas fibrosas con las que se pasa gran parte de la historia huyendo incansablemente.

No hace falta observarlo demasiado para comprender que el dinero es apenas un pequeño eslabón dentro del círculo vicioso que comprenden sus acciones, y es entonces cuando la adrenalina constante de su eterna carrera toma un lugar preponderante dentro la historia. De allí que este impecable relato del cine alemán traiga una propuesta muy similar a la de la Estética del Cinismo, donde la ficción narrativa nos presenta un personaje vacío de todo contenido ideológico y social que se aparta del sistema de normas y creencias para cometer excesos de forma sistemática, y que dedicado permanentemente a la reafirmación de su individualidad se proyecta a sí mismo a través de la violencia, el aislamiento y una constante fuga topográfica para intentar salvarse de la nada.

Admirable actuación de Andreas Lust quien logra generar en nosotros un claro sentimiento de simpatía a pesar de encarnar un papel extremadamente frío e inaccesible, que no deja entrever ni pasiones ni ambiciones, sólo un desenfrenado instinto por continuar en carrera.

Publicado en Leedor 14-04-2010