BAFICI: Lo que más quiero

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Delicada película argentina en competencia. Una cámara fija registra una conversación entre dos amigas: ellas están de espaldas mirando un lago y las montañas; hablan, se hacen silencios, se cuentan secretos con esa complicidad tan propia del universo femenino. Y es que la obra de Castagnino es precisamente eso: una mirada de mujer sobre las mujeres. Cómo estas dos amigas se miran a sí mismas, a la otra, a otras mujeres, a los hombres. Y tan importante es la cuestión de la mirada que las dos protagonistas no miran a cámara en esta escena inicial, y durante todo el film no sabremos sus nombres.

Ellas ocupan juntas casi todos los planos del film, excepto dos situaciones en las que cada una debe tomar una decisión sin ayuda: en la primera, una debe decidir si engaña al novio de cuatro años con uno de los chicos locales; en la segunda, la otra debe despedir a los empleados del aserradero de su padre. Ambas escenas son cruciales para cada personaje, son los momentos que más nos dicen de cómo son, pero sin explicarlo, sino mostrándolo. Y la directora logra pasar de una situación de comedia a un dramatismo contundente con maestría.

Casi todo el film está hecho con planos generales fijos, pero lejos de ser un indicador de un bajo presupuesto, la directora lo convierte en una elección estética, en un modo particular de construir su relato.

Publicado en Leedor el 12-04-2010