La bocca del lupo

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Película que se exhibe em competencia oficial. A mirarla antes de que se pase, bien podría alzarse con algún premio.
La bocca del lupo es una película más que interesante desde lo constructivo, que aúna de un modo coherente lo que cuenta con cómo lo hace, a través de: el juego ficción/realidad, el registro poético, el empleo de imágenes de descarte y de archivo.

En este sentido, el uso de material de tipo found footage, (al que esta edición de Bafici le dedica un libro especial y toda una sección relevada también por leedor), tiene mucho que ver con un trabajo de la memoria que dispara recuerdos, de un modo casi involuntario, a partir de un espacio físico determinado: el puerto de Génova y sus zonas marginales.

Ese espacio, con sus dispares hazañas históricas (la casa de Cristóbal Colón, la partida de las tropas de Garibaldi, la emigración masiva de la que Buenos Aires fue especialmente hospitalario), se mezclan con otros personajes que viven en esa orilla, cayéndose al mar, listos a zarpar, marginales, homeless, delincuentes, fuera del límite, habitantes de cárceles. Todo contribuye a marcar los cambios, por ejemplo, el mundo del trabajo, que es, indudablemente, algo que se trastocó profundamente y aún no ha vuelto a ser tampoco en la Europa contemporánea.

Cierta disolución que flota en el aire nutre de melancolía el paraíso perdido.

La boca del luppo es una ficción de amor, una película de ciudades, un documental social, una poesía visual, una rareza, en fin, que se disfruta solo en estos días.

Publicado en Leedor el 11-04-2010