Luciano Casaux y El anatomista

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A horas del estreno de El Anatomista, en el teatro Regina, Leedor conversó con quien tuvo a su cargo la tarea de versionar el texto de Federico Andahazi y convertirlo en guión teatral. Una obra que dará que hablar. Entrevista Luciano Cazaux

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La carrera de Luciano Cazaux tiene su historia. Nada hay en él de improvisación u oportunismo. Empezó a estudiar teatro con Rosalía Celentano, en 1983. Recibido en la Escuela Municipal de Arte Dramático de la Ciudad de Buenos Aires en 1990 en la carrera de Puesta en Escena, fue director de los talleres de teatro del ciclo básico común de la UBA en el Centro Cultural Ricardo Rojas desde 1986 a 1992. Realizó la producción y la versión teatral del libro ?Eva y Victoria? que fue publicado como obra de teatro, participando de su adaptación. Fue galardonado con el premio ACE al mejor espectáculo de humor, por Bang Bang y Somos historia, en 1999. Dirigió muchas obras hasta el año 2002 en el que decide dedicarle más tiempo a la escritura y a la actuación. En 2006 realizó la versión teatral de ?El día que Nietzsche lloró?. En el año 2008 y luego de separarse de la sociedad artística con la cual había realizado muchos trabajos -además de haber dirigido dos obras, ?Carta de Invitación? en el Multiteatro (2002), con Audry Gutierrez Alea y ?Las tres caras de Venus? de Leopoldo Marechal en El Vitral (1990) y la dirección de actores en la película ?Al fin el mar? (2003), rodada en Cuba)- decide junto con su mujer, la actriz Martina Perret, buscar un texto para realizar en teatro y es ella quien le sugiere ?El anatomista?. En la actualidad trabaja como actor en ?Botineras? (personaje: DT) telecomedia que se emite por Telefé.

-¿Cómo nace la idea de adaptar El anatomista?

-Después del luto que significó para mí la separación artística de la gente con la que había realizado tantas cosas, me puse como meta seguir en lo mismo y redoblar la apuesta ya que el capital artístico era mío, en ese momento Martina (mi mujer) me sugiere ?El anatomista?, novela que había leído en 1998. Luego me contacté con Federico Andahazi (a quien yo no conocía) y él me comunica que la novela estaba reservada para cine en Hollywood y que creía que los derechos de teatro se incluían en ese contrato por lo que hubo que esperar la confirmación y después solicitar la autorización para poner la obra en Argentina. Esto llevó unos cuatro meses pero una vez que firmamos, realizar la primera versión me llevo diez días porque ya la tenía escrita en mi cabeza. Una vez aprobada por Federico, empecé a tener entrevistas con productores para conseguir el dinero necesario. En una de estas charlas surgió el nombre de Muscari, a quien yo tampoco conocía pero si sabía de su trabajo, me contacté con él y le ofrecí la dirección y él me respondió algo que no voy a olvidar: ?No me erotiza dirigir textos de otros, pero igual mandámela que la voy a leer?. Cosa que hice de inmediato. Me contestó a los pocos días que le había encantado, que la había leído dos veces y que la iba a dirigir y me sugirió algunos nombres de productores. Luego de varias entrevistas, con un rechazo épico de una productora muy grande de este medio donde se me dijo que la obra era pornográfica, la gente de Grus aceptó hacerla y a partir de ese momento dejó de ser sólo mi proyecto y tomaron las riendas Muscari y Grus.

-¿Cómo fue el proceso creativo?

-A mi me pasa que tengo una cabeza muy analítica, muy buena para captar estructuras donde no se ven, entonces la mayoría de las veces llego al momento de escribir con esa estructura ya armada, no la descubro en el proceso o mejor dicho el proceso ya empezó mucho antes de sentarme a escribir. Una vez que estoy frente a la computadora no puedo parar hasta ver el trabajo terminado, así que escribo muchas veces sin solución de continuidad días enteros durmiendo una o dos horas por día. Nunca tuve problemas con el sueño, puedo dormir muy poco y estar muy bien porque siempre lo hago muy profundamente, así que me aprovecho de eso y le meto mucha velocidad al proceso de escribir. Lo primero que se me ocurrió fue que el presente de la obra debía ser el juicio y desde ahí lanzar flashbacks (algunos dicen que soy extremadamente cinematográfico escribiendo) al momento en que Mateo conoce a Mona Sofía y a cuando emprende la búsqueda de la poción para enamorarla y por ende a cuando descubre la función del clítoris en la mujer, para volver luego al presente de la obra al final de los juicios de Mateo e Inés y correr desde allí hasta el final. Lo otro que supe desde el principio fue que Leonardino, el cuervo de Mateo, debía tener voz y ser un personaje de carne y hueso, que me ayudara a presentar determinadas situaciones y que fuera un nexo con el público a modo de coro griego.

-¿Acordaste cosas con la producción o con el director o la que veremos es la versión primera de tu adaptación? ¿Y con Andahazi?

-Las coincidencias con Muscari fueron absolutas en cuanto a lo que había que remarcar, mejorar, eliminar o agregar de mi primera versión, desde que nos pusimos a trabajar, así que nos reunimos con José una tarde, trabajé toda la noche y al otro día todo estaba terminado, le encantaron mis correcciones y nunca más hubo que tocar nada. Lo que hice fue darle más consistencia al personaje de Leonardino y remarcar la estructura. Con Federico lo que pasó fue muy similar, las cosas que él me pidió desde que leyó la primera versión eran cosas que yo también pensaba cambiar o mejorar, así que todo fue muy fluido. En cuanto a los productores nunca me pidieron que modificara ni una coma.

-¿Estuviste presente en las lecturas de mesa? ¿Si así fue, cómo viviste la transformación de tu adaptación a texto espectacular?

-No, no estuve presente pero siempre ver el primer ensayo me provoca una sensación maravillosa, además de que amo a los actores y lo que ellos entregan de si. Federico no estuvo conmigo esa primera vez y después nos encontramos en su casa de la costa. Yo llegué enloquecido de felicidad y él no entendía mucho hasta que le pasó lo mismo al presenciar el ensayo. Quiero remarcar que es la primera vez que me pasa, como autor, que me siento tan respetuosamente irrespetado por la puesta en escena, es mi obra en escena y a la vez es una obra de Muscari sin duda alguna. José me había dicho una vez que a él no le gusta cambiar ni una letra cuando ensaya por lo que teníamos que llegar a ese momento con lo que el pensara que era el texto perfecto y así fue, una vez que realicé los cambios que acordamos él se ajustó al texto, por supuesto agregando todo lo que es propio de su teatro.

-¿El estreno es inminente, cada uno de los actores es ya Mateo, Dona Sofía, etc., hay una correspondencia con tu fantasía al escribir la obra? ¿Ellos son lo que soñaste?

-Son mucho más de lo que soñé, mi fantasía nunca fue tan extrema como esta realidad. Te repito que los actores son maravillosos, por eso hay que dejarlos volar y no convertirlos en extensiones de nuestro cuerpo. Muscari sabe dejar hacer y a la vez poner límites precisos por eso logra los mejores resultados.

-Y Próximos proyectos de Luciano Cazaux…

-Estoy tratando de llevar a la TV dos miniseries, buscando alguien interesado en producir un guión de cine que escribí en colaboración, terminando de escribir una obra de teatro para dos actrices, basada en personajes reales muy impactantes y en Septiembre voy a dirigir un documental acerca de la vida de mi padre ( que integró una famosa banda de asaltantes de banco de los años 50), y seguiré adaptando las obras de Federico. En principio queremos hacer con Muscari, ?El secreto de los Flamencos? y ?Las Piadosas?. También tengo un proyecto en carpeta, que es el más grande de mi vida, realizar una comedia musical a la manera de Chicago pero con música de tango.

-Expectativas con El Anatomista

-Todas.

-Lo que quiero agregar es porque a mi me gusta llamar a estas obras basadas en novelas como ?versiones teatrales? y no ?adaptaciones?. Adaptar parece como si fuera realizar un resumen de la novela, algo así como el ?Lerú? de obra original pero lo que yo hago es escribir una obra de teatro, dotar de estructura dramática a una prosa. Crear esta estructura donde antes no estaba. Por eso para mi es una versión teatral, luego utilizo textos completos, palabras o textos incompletos de la obra original y lo completo con palabras mías para dialogar las distintas escenas. Incluso a veces, como en el caso de ?El anatomista?, humanizo un personaje que no lo era en el original y tengo que recurrir a distintas técnicas para darle voz.

Gracias Luciano ha sido un placer inmenso.

Como ocurre siempre con José María Muscari, esta cronista es invitada a ver los ensayos de sus obras. No son sólo ensayos con público, hay un gesto continuo en él que hace que a pesar de su éxito, siempre considere la mirada de los que analizamos teatro. Esto me ha permitido tomar contacto con Luciano, que con una infinita humildad me permitió leer su adaptación que es brillante, ágil y poética, allí mismo donde lo que se dice puede ser una daga. Puesto que lo teatralizable de la novela de Andahazi encontró en él a un creador talentoso y sencillo que ha logrado aguijonear ahí donde la cuestión Sexo, Iglesia, Mujer, Placer, Prohibición se hacen más tangibles y pasibles de polémica. Ya comenzó la cuenta regresiva. El Anatomista es una realidad e independientemente de las críticas subjetivas que reciba el día después, es una obra para ser vista porque lo urticante de su temática hará que, como mínimo, el espectador debata inagotablemente sobre ese obscuro objeto de deseo y el laberinto en que desfallecen muchos de los que lo buscan.

Publicado en Leedor el 8-04-2010