Uncipar 2010 cortos nacionales

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Una segunda jornada de cortos argentinos más despareja que la anterior. La segunda jornada de la competencia nacional fue más despareja que ayer. La primera selección de cortos llevó el sello temático de la lucha, de la resistencia frente a todas las probabilidades.

El boxeador (Juan Ignacio Pollio, 10 min)

Este corto es un ejemplo de una tendencia que se vio en algunos de los trabajos de la selección nacional: una cosa es dejar un final abierto y otra es dejar tantos elementos elididos que el relato no se llega a construir. Aquí vemos a Héctor que entrena día tras día en un gimnasio de barrio, para llegar a su hogar donde su mujer lo espera en la cama dormida (¿o está muerta y él se la imagina?) Ya desde los créditos hay una clara predominancia del color rojo, que todo lo abarca: los guantes de boxeo, el saco, la pintura de las la paredes, la ropa de él, al ropa de la esposa, los cortinados de la Iglesia? Una historia incierta dónde sólo queda clara la angustia del boxeador.

La estancia (Lucía Rouaux, 9 min)

Es la era gerotóxica. Los humanos, sin cabellos, en cuartos de contención blancos, sólo pueden experimentar sensaciones por medio de dispositivos electrónicos que se introducen en sus oídos. Una pareja realiza un viaje de realidad virtual al pasado a una estancia y la mujer comienza a revelarse. En una suerte de Eva futurista, la mujer es la portadora del deseo y toma la iniciativa para escapar del control del dispositivo, tentando a su pareja.

Hombre vs. Meteorito (Gabriel Balanovsky, 11 min)

Este documental nos muestra a Guillermo Mendoza, un forjador de cuchillos artesanales. Siempre es interesante cómo se decide construir un personaje a partir de la persona en los documentales. En este caso Mendoza es una suerte de Hefestos (la divinidad griega que trabajaba la fragua con la fuerza bruta) y de Prometeo (el dios astuto que usa su inteligencia para robarle el fuego a los dioses) Y es que a este artesano se le propone el desafío de trabajar con una materia inhóspita: metal de meteorito. Combinando su fuerza con su inteligencia logra moldear esta materia de los dioses en una obra de arte para los hombres.

On line (Federico Santillana, 2 min)

Una animación en plastilina donde la música de Mozart acompaña el frenesí con que un chico manipula la pc para chatear…una crítica a la forma de comunicación predilecta por los adolescentes, pero de manera risueña.

Ramón Rojas, sueños de chozas (María Rosa Andreotti, 30 min)

Uno de los documentales más interesantes del festival. Andreotti le da la palabra a Ramón Rojas, un hombre que elige ser linyera como modo de vida. Hombre culto, se define como aristotélico, anarquista, agnóstico, positivista, racional y existencialista. No para de citar a Heiddeger, como para reafirmar su creencia que lo espiritual está por sobre lo material. Uno de los grandes temas de este recorrido con Rojas es la noción de privacidad: ¿es posible para alguien que tiene que realizar hasta el más mínimo acto en el espacio público? Curiosamente, la respuesta que ofrece es que el transeúnte común no es hostil a su esfera de privacidad, sino otros linyeras y por esto él no se relaciona con otros en su misma condición. Hasta acá Ramón es mostrado como un ser profundamente consecuente, incluso la autora del film trata de aparecer lo menos posible ? sólo lo hace en forma de palabra escrita- para darle lugar a este ser fascinante.

Pero la contradicción, tan humana, aparece finalmente. Ramón consigue trabajo como jefe de seguridad en una obra en construcción y se traslada a vivir allí. Y ése es el disparador. Empieza a ganar dinero, con lo cual empieza a tener posesiones (una bicicleta a la que decora a su gusto) y el sueño de una choza junto al lago con una huerta?declara que desea vivir sus últimos días y morir en un ambiente bucólico y en soledad?

Estos deseos de posesiones plantean una discrepancia con todo lo que previamente había declarado, su permanente esfuerzo por alejarse conscientemente de todo lo material y de todo aquello que amaba. Por otro lado, este anhelo bucólico es contradictorio con su vida urbana como sin techo?

Otro domingo (Diego Rougier, 4 min)

Probablemente de lo más flojo. Un matrimonio se sienta en silencio enfrentados en el sillón, se miran y no hablan, pero en voz off discurre la discusión que no toma cuerpo en la gestualidad.

Renunciamiento (Juan Manuel Duran, 15 min)

Un hombre que cuando se enamora desaparece. Su idea del amor es de renunciamiento?especialmente porque está enamorado de la novia de su hermana.

El camino del guerrero (Laura Casabé, 10 min)

Una comedia delirante, mezcla entre Tarantino y un video de los Ilya Kuryaki, donde una chica japonesa pide superpoderes a Buda para vengarse de una mafia que secuestró a su padre, dueño de una tintorería, y lo planchó para que entrara en un maletín?

La segunda selección de cortos nacionales que se vio ayer en Gesell trajo dos de los mejores trabajos hasta el momento: No me ama de Martin Piroyanski ? el actor de Un juego absurdo, con un humor neurótico muy similar – y Argentino Vargas, de Federico Sosa. Con esto cierra la competencia nacional en la que se exhibieron 30 cortometrajes.

Juan del monte (Juan Carlos Camardella, 3.30 min)

Una animación en 3D por computadora que muestra las peripecias de un zorro mientras trata de cazar una gallina en el norte argentino.

Ana y Mateo (Natural Arpajou, 16 min)

Dos chicos hijos de padres divorciados?la madre quiere salir, pero nadie se puede quedar a cuidarlos. Y cuando no hay nadie mirando, Ana y Mateo juegan a que son grandes e imitan a sus ?inrresponsables? padres?

Era un ángel (Andrés Cueva, 5 min)

Inspirada en una historia de Alejandro Dolina. Enzo Scalfatti (Oscar Núñez) relata un hecho sucedido cuando era joven y jugaba a la pelota. Necesitaban otro jugador y nadie podía cubrir el puesto, hasta que llega un pibe que nadie conocía. Era un fenómeno, ambidiestro, goleaba con la cabeza?y cuando los hace ganar, desaparece. Nunca más nadie lo vio, asi que todo el barrio asume que era un ángel.

No me ama (Martín Piroyanski, 17 min)

Uno de los mejores cortos del festival, con la sala llena riéndose y aplaudiendo a rabiar al joven realizador que se encontraba presente. Una pareja joven viaja a la costa uruguaya. Pero a él la duda acerca de la relación lo empieza a volver loco al darse cuenta que ella nunca le dijo que lo amaba. Decidido a dejarla antes de que ella lo haga, transcurre todo el viaje con su neurótico monólogo interior como conductor del relato?

La loca Matilde (Alberto Romero, 15 min)

Dios ha muerto?o ha ido cambiando de locación?últimamente se instaló en uno de los pabellones de enfermas psiquiátricas del Moyano. Un médico cree tener cáncer de testículos y mientras tiene su mente ocupada en este problema debe recibir a Matilde, una mujer que tiene tendencias violentas y un historial de arrancarle miembros al staff del hospital?tal vez se puedan ayudar mutuamente. Una sátira que critica crudamente la salud pública nacional.

Argentino Vargas (Federico Sosa, 12 min)

Con un elenco y unas actuaciones de primer nivel, con una calidad técnica impecable y una historia bien contada, éste fue otro de los favoritos del festival.

Vargas (Emilio Bardi) decide regresar al ring para ganar el amor de la tanguera Alicia (Mónica Galán). En una única apuesta arriesga no sólo el resultado de la pelea, sino su relación con Alicia y su propia identidad.

50 años en la luna (Mariano Santilli, 23 min)

Si bien no tuvo la mejor respuesta del público hay que reconocer que éste fue, quizás, uno de los cortos más complejos en cuanto a estructura. La vida de Nazar estuvo relacionada con el aterrizaje lunar desde el momento de su nacimiento y en su cumpleaños número 50 logra cumplir su sueño de viajar a la lunar. Un cortometraje con un estilo que recuerda a Tarkovski, por su modo de filmar, por el uso del blanco y negro, por un relato donde lo micro y lo macro se influyen en modos sutiles y perfectamente sincronizados.

Notas relacionadas:

Uncipar 2010: Jornada I
Uncipar 2010: Jornada II

Publicado en Leedor el 3-04-2010