Huevos de Pascua

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Realizados en metales preciosos, esmaltados, en vidrio, porcelana o simple hojalata, los pequeños huevos de Pascua hicieron las delicias de grandes y chicos. Hoy son una valiosa antiguedad de colección. Por Julio A. Portela

Los pequeños huevos de Pascua realizados en metales preciosos, esmaltados, en vidrio, porcelana o simple hojalata, hicieron las delicias de grandes y chicos. Hoy son una valiosa antiguedad de colección.

El huevo con su forma más o menos esférica pero imperfecta respecto de la esfera, con figura geométrica más depurada, ha sido asimilado a un concepto de vida y, por lo tanto, para algunos pensadores representa al mundo Lo cierto es que el huevo es portador de vida por contener el germen del embrión y las sustancias destinadas a la nutrición durante la incubación.

Sin embargo, para la costumbre de regalar huevos en tiempo de Pascua no se han encontrado referencias de tipo religioso, aunque sí de índole costumbrista: se estima que podría estar asociada con la cualidad de ser portadores de vida. La tradición oral cuenta que al Noroeste de Suiza, en proximidades del principado de Liechenstein, la liebre de Pascua, llamada Oster Hass, escondía huevos en nidos ubicados en el bosque, que los niños debían buscar y encontrar. Se trataba de simples huevos duros, con sus cáscaras coloreadas con sustancias naturales, como jugo de remolachas y de otras verduras, con las que se formaban rayas, pero nunca representaban figuras.

Actualmente se regalan huevos, pero también liebres, conejos y gallinas de chocolate, costumbre que, se interpreta, proviene de los países nórdicos, de clima más frío y creencias religiosas diversas, pero siempre asociadas a festividades del culto, que provocan alegría y regocijo.

Lo cierto es que el huevo de Pascua aparece a través del tiempo no sólo como golosina, sino también en infinidad de objetos artísticos, siempre representando una festividad y destinado a regalo.

Entre los más famosos se encuentran los diseñados y confeccionados por el célebre joyero y orfebre ruso Carl Fabergé (1846-1920) y sus discípulos.
Fueron concebidos en exclusividad para la familia imperial rusa de los dos últimos zares, Alejandro III y Nicolás II, quienes los ofrecían a las emperatrices en tiempos de primavera.
Fabergé se impuso como maestro máximo de la orfebrería durante un lapso de cincuenta años (1866-1917) y proyectó su arte y sus negocios a toda Europa con variados objetos, que representaron el refinamiento ruso de la época.
Los huevos, en una cantidad que no supera las cincuenta y cuatro unidades, se constituyeron en verdaderas joyas, con dimensiones de entre 12 y 19 centímetros. Fueron concebidas como dos en una, ya que los huevos albergaban en su interior objetos artísticos independientes.

Realizados hasta en cuatro tonalidades de oro y plata, presentan esmaltes multicolores en su exterior, realzados por engarces en piedras preciosas. Abriendo la coquilla de los huevos, aparecen las sorpresas, constituídas, entre otras, por un pavo real mecánico; el famoso tren siberiano; un palacio imperial; los retratos de los hijos del zar en miniatura o un cisne con mecanismo en las alas, cabeza y cuello, que además se desliza en un movimiento de avance.

Lamentablemente, luego de la revolución rusa los huevos Fabergé ? que así se los llama- se dispersaron, y algunos fueron vendidos separadamente de los objetos sorpresa. Cuando raramente aparecen estas joyas en subasta, sus precios alcanzan cifras millonarias.

Los huevos que ilustran esta nota han sido concebidos con el mismo espíritu pascual de aquéllos y para ser obsequiados con regocijo y alegría, situación que ha sido recogida en la expresión popular ?estar como unas Pascuas?.

Ref. Imágenes:

foto 1: Conjunto de huevos de vidrio de colores con incisiones en dorado y ornamentación con motivos tradicionales rusos. Existen doce diferentes; entre otros, el águila de dos cabezas coronadas, símobolo de los zares, y una iglesia ortodoxa. Altura: entre 9 y 10 cm. Rusia circa 1900 (colección particular, Buenos Aires)

Foto 2: Conjunto de contenedores de huevos de pascua en uso en Buenos Aires en la década del 40´ Relizados en hoja de lata esmaltada en base beige con figuras infantiles y bouquets estampados. en su interior, esmalte vermeille. Largo: 13 cm. (Colección Agustín Verrando, Buenos Aires)

Foto 3: Huevos en plata vermeille con esmaltes de varios y brillantes colores que forman densos dibujos en relieve. El de la izquierda se apoya en una base de felpa; el de la dercha, de tapa removible, está sostenido por tres patas. Rusia, principios de siglo XX (Gentileza de Eccentric)

Foto 4: Colección de huevos miniatura de plata, esmaltados en colores. Algunos de ellos presentan aplicación de brillantes. Entre los ornamentaciones se destacan un San Joge, una mariposa y una cruz plateada. Todos presentan engarces en oro para colgar. Largo aproximado, 2 cm.Rusia, principios de siglo XX, con excepción de la última fila, de época más reciente. (Gentileza de Eccentric)

Nota gentileza de Revista Casa Country

Publicado en Leedor el 6-4-2004