Teatro Colón, su estado

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Ceder ante las estrategias del chuleo.

En plena era del capitalismo puro, mundial e integrado, parece que una regla cotidiana sea ?sentir sin sentir nada?; que los alcances de las valoraciones y sentidos que les otorgamos a los hechos que nos envuelven en la nebulosa vorágine diaria, se volvieran cada vez más neutros, nulos, endebles. La presencia del Otro colisionando contra nuestros propios cuerpos, permitiéndonos ser enunciación colectiva, social y política; se desvanece o simplemente figura como representaciones esporádicas cuando el exterior se piensa y sale trastocado, gracias a la masividad que los medios le otorgan a los hechos, haciéndolos reales y, por ende, corpóreos. Como señalaría Suely Rolnik, cedimos absurda e incongruentemente a las estrategias politiqueras y abusivas del CHULEO; a todos sus manejos que empobrecen los sitios más activos de nuestra identidad, adueñándose de ellos y colocándolos en zonas rentables de fabricación de mundos.

Debido a las herramientas que la Era Postmediática nos brinda, recibí un mail con links que me llevaron a un documental titulado: ?Preludio de un Teatro?; realizado por estudiantes y compañeros de la FADU. Se trata de un trabajo aún en proceso de producción que manifiesta la compleja situación de la planta de trabajadores permanentes del Teatro Colón y la contradictoria restauración arquitectónica del mismo.

Durante el correr de mi jornada personal, las resonancias de este documental y el material que el mismo registra y archiva ?tarea que el capitalismo tardío ha convertido en un vendible ?mailinglist?-, sufrió múltiples ampliaciones que podríamos denominar de imbricación cultural. A esta circunstancia, le sumo la oportunidad de estar frente a la presencia de un par de obras que entre chorreos, all overs y vibraciones de colores y significaciones de lenguaje escrito sobre el plano pictórico; contaminaron y lograron fusionar varios registros culturales que me afectaban, más allá de las distancias y resonancias técnicas de cada disciplina.
Paradójicamente, la cartografía cultural y las intensidades con las cuales me enfrenté ese día ?que no difieren de la sensación cotidiana que siempre tengo-, transformaron al Arte, aquella esfera entendida falsamente de modo autónomo, jerárquico y verticalista-; en esa inyección “antropofágica” que, según Rolnik, nos deja salir del estado de anestesia crónica que nos rodea y nos clausura, normaliza, neutraliza; haciéndonos parte de una medida standar, de un cuerpo de cifras seriadas y económicamente analizadas.

Debido a esta razón y a todos los flujos a los que estuve expuesta, tengo la firme convicción que, más allá del escenario ?pro? que nos inunda, todavía nos podemos activar y reinventar desde el trazado de una senda o camino en común. Sin duda, este convencimiento no sólo depende de una ideología; asimismo, deviene de una profunda sensación de que algo todavía es posible, de que nuevos aires se respiran, y que otras maneras de sentir, desear, entender; en breve, de ser y existir en el caótico mundo actual, se están proyectando y construyendo.

Las dimensiones creativas que atraviesan todos los campos de la actividad humana saben dejarnos el gusto de la reinvención, de descubrimientos que pueden desencadenar diversos estados de invención; transformando al arte en la herramienta más audaz, crítica y modesta del conocimiento humano… un dispositivo que se impulsa continuamente, fracturando toda condición dada: esas ?verdades? que, como señalaría Oswald de Andrade, son mentiras repetidas muchas veces.

Para finalizar esta breve y afectiva reflexión, quería dejar expuestas algunas interrogaciones retomadas a través de Rolnik, haciendo referencia a las administraciones de la subjetividad del régimen actual:

“Un primer bloque de preguntas sería relativo a la cartografía de la explotación chulesca. ¿Cómo se aplica a nuestra vitalidad el torniquete que nos lleva a tolerar lo intolerable, y hasta a desearlo? ¿Por medio de qué procesos nuestra vulnerabilidad al otro se anestesia? ¿Qué mecanismos de nuestra subjetividad nos llevan a ofrecer nuestra fuerza de creación para la realización del mercado? ¿Cómo son capturados por la fe en la promesa de paraíso de la religión capitalista nuestro deseo, nuestros afectos, nuestro erotismo, nuestro tiempo? ¿Qué prácticas artísticas han caído en esta trampa? ¿Qué es lo que nos permite identificarlas? ¿Qué hace que sean tan numerosas?”

Para comenzar a darnos respuestas, creo necesario exponernos a la fragilidad y negociar desde la tensión productiva que nace del intersticio con los Otros. Crear flexiblemente nuevos sentidos para esas sensaciones que sufrimos diariamente en nuestros cuerpos y cargan los contextos. Intentar inserciones alternativas que obliguen a desplazar nuestra mirada puede ser una vía de escape de la presión inhibidora que nos domina y restringe en sitios de cómoda resignación y aburrimiento.

NOTAS

?Preludio de un Teatro?:
Acto I: http://www.youtube.com/watch?v=3F6LWYMpLz0&feature=related
Acto II: http://www.youtube.com/watch?v=sU-_0jim4ZE&feature=related
Acto III: http://www.youtube.com/watch?v=snq8gQnJyPU&feature=related

Suely Rolnik, ?Geopolítica del Chuleo?: http://www.brumaria.net/textos/Brumaria7/13suelyrolnik.htm

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