Tres Juanas en La Ranchería

0
9

Capas de realidad y de fantasía cruzan tres “Juanas” históricas con una mujer del presente en la obra Juana H de Arco Azurduy de la Cruz de Norma Ferrari.Juana H de Arco Azurduy de la Cruz

¿Qué pueden tener en común estas tres mujeres ejemplares que representan siglos y personalidades diferentes? Juana de Arco, Sor Juana Inés de la Cruz y Juana Azurduy en esta obra son la(s) mujer(es) de antes, que se enfrentan a la mujer actual representada por Sofía, una joven periodista. Sofía pasa, en la escena, a estar rápidamente inmiscuida entre las Juanas y las medidas económicas de finales de 2001 de nuestro país.

En el caos de este marco histórico, Sofía cree que su lugar y su deber es denunciar -a través de una carta que escribe en su máquina de escribir- a los banqueros, acreedores y negociantes bancarios, y así alertar al pueblo de la catástrofe que se viene. Por este propósito se rige todo su accionar en la escena. Ya sea con mayor o menor estímulo, su convencimiento es ese y en el que aparecen las Juanas entre lo espectral y el espíritu juicioso. Tanto las voces como los cuerpos de estas antiguas mujeres le inyectan lo suyo a Sofía. Los valores de aquellas se relacionan con los de ésta y su insistencia las deja un poco desdibujadas en cuánto a lo que históricamente representaría cada una.

En el caso de Juana de Arco -la más impactante de las Juanas-, la santa y heroína de la Guerra de los cien años; condujo al triunfo a los ejércitos franceses en el siglo XV para luego ser condenada a la hoguera. Su espíritu de lucha y su locura fue lo que intentó poner de manifiesto la directora de la obra. Sor Juana Inés de la Cruz, la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. Juana Azurduy: una figura de nuestra independencia que luchó junto a Belgrano y a Güemes.

La obra se queda en un intento de bajar al presente la idealización que sostiene de las tres Juanas. La instala a Sofía en un lugar de imposibilidad de ejecutar la carta por sí sola, manteniendo una pugna redundante con el único personaje masculino, quien representa la ley, el estado; a la vez que la convicción de que la bomba no debe estallar, con lo cual intenta repetidas veces mantener a Sofía alejada de un posible envío del documento/carta. Queda más que claro que revelarse ante una sociedad es de lo más difícil, y para demostrar esto creo que no hacen falta las canciones que más de una vez aparecen en la escena, ni tonos ni gesticulaciones que no hacen más que reforzar una idea planteada desde el vamos?

Los personajes fantasmagóricos de las Juanas son diferentes capas de realidad y fantasía al unísono, y ese juego es muy interesante como contrapunto al tipo de representación que se realiza sobre Sofía, quien no tiene nada que ver con las otras tres.

Publicado en Leedor el 23-03-2010