Asesino sin salario

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La obra de Eugène Ionesco impecablemente adaptada por Francisco Javier se presenta en el Actor´s Studio hasta fines de marzo.La ambientación del Actor´s Studio, nos predispone para presenciar el acto teatral.

Ingresamos: Escenografía sugestiva. Una estructura arquitectónica sin una forma sugerente. En el piso una línea blanca que corta con la espesura del negro y que limitará el movimiento de los personajes en la escena. Del lado derecho del espectador, otra estructura que cierra y abre un espacio paralelo.

Ingresa Berénger, personaje que se va a mostrar extasiado por lo que ve en esta ciudad. Naturalezas, flores, colores y construcciones arquitectónicas. Su vestuario y su postura corporal lo muestran como un hombre sencillo, maduro que incluso puede pasar por distraído e ingenuo. Se muestra maravillado por lo que ven sus ojos. Detrás de él, el arquitecto. Su vestuario lo expone como un hombre de ciudad, elegante y moderno. Una acción muy concreta, la de hablar por celular, nos comunica a nosotros que este personaje piensa prácticamente en sí mismo. Ambos practican la incomunicación entre ellos, ya que no se escuchan y prácticamente no se miran.

Es el arquitecto el que nos introduce en el conflicto de la obra: todos los días, alguien muere asesinado en una fuente por un hombre misterioso, de quien nadie sabe dato alguno.

Francisco Javier comenta que para hacer esta adaptación, tuvo que quitar muchos personajes. Cuenta que fue él quien realizó la traducción de la obra, derecho que se ganó gracias al gran conocimiento que tiene sobre la obra de Ionesco.

Es entonces que él elige al personaje que interpreta Claudia Zima para exacerbar el mal momento que está viviendo esta sociedad. Ella renuncia al puesto de secretaria del arquitecto por cuestiones económicas. La decadencia ya está sobre ruedas.

En un segundo acto, el protagonista espacial es la casa de Berénger. En ella se encuentra un personaje extraño. Su vestuario nos muestra a un hombre ermitaño, pobre. Es en esta escena en donde se logra el mayor clima de tensión. El extraño personaje da indicios de saber quién es el asesino. Gracias a las acciones que realiza y cómo las realiza, de forma pausada y fuera de la vista de Berénger, nos da a entender que él puede ser el presunto hombre que horroriza a los habitantes de esta ciudad.

En lo que sería el tercer acto, Berengér se encuentra con el asesino y es acá en donde Javier nos toma de sorpresa: las luces de sala se prenden, el director y los actores se paran y se colocan en fila. Nos explican los posibles finales que Ionesco había pensado para la obra y de cómo Berengér intentaría persuadir al asesino para que detenga la matanza que esta llevando a cabo. Cada actor lee un fragmento del texto. Nosotros somos cómplices directos de ellos. Participamos, escuchamos. Un cierre inteligente y resolutivo.

Asesino sin salario es una obra que reúne a dos eminencias del teatro: Francisco Javier y Eugene Ionesco. Independientemente del gusto personal, es una obra que aporta arte a la cartelera porteña.