Varda, Ozon, Resnais

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El refugio, Las Playas de Agnès y Hierbas salvajes, cine francés en Pantalla Pinamar.
Las Playas de Agnes

La entrañable película de Agnes Varda, se ubica entre lo mejor exhibido hasta ahora en el festival playero argentino.

Vista en el BAFICI 2009, es un canto a la coherencia estética y humana de una mujer fundamental del cine contemporáneo. Desde sus épocas de estudiante de Historia del Arte en París, desarrollando la vocación por la fotografía. La belleza de su amistad con Chris Marker, un gato creativo en su vida, tan querido como el querido Tamaris, hasta su hoy solitario e inclaudicante, Pronta a cumplir los 82 años el próximo 30 de mayo, Varda ha hecho con esta película un punto de inflexión del relato autobiográfico y un manual de historia del cine francés.

Así desfila no sólo la relación con su compañero de vida Jacques Demy, sino la reflexión sobre el hacer cine, en películas propias y ajenas. Lecciones de estética de una artista plástica y visual integral, figura clave del arte contemporáneo.

Mientras esperamos su estreno en Buenos Aires, previsto para abril, podemos disfrutar más de Vardá en el ciclo Subjetividades del documental contemporáneo, que proyectará el sábado 13 Los espigadores y la espigadora (Ver en la agenda de cine).

El refugio

Es una película pequeña de gran potencia cinematográfica. Su argumento es mucho más sencillo y menos literario que otras producciones anteriores (La Piscina, Ocho mujeres), pero no por ello es menos poética y efectiva a la hora de narrar. El tema del desencanto en cierta juventud, la adicción a las drogas, los vínculos familiares, la maternidad y la paternidad, laten en una casa paradisíaca donde se refugian los protagonistas buscando comprender a los otros y a sí mismos.

Sigue la playa diciendo presente, donde se redunda en la idea de reparo con las casamatas de la costa vasca francesa. En ella la actriz que vivirá un embarazo real, interpreta en un personaje que se transforma, yendo de la heroína a la vida.

El otro personaje, el hermano de su compañero muerto por sobredosis, también hará su viaje.

Muy interesante y significativo la importancia creciente de la temática gay de “segunda generación” en el cine actual, que incluye otros temas (problemática de la visibilidad ya superada) como la posibilidad de la paternidad.

Hierbas salvajes

En la última película de Alan Resnais y desde el primer plano, sabemos que esto es cine. La cámara flota, inundando todo como en un fluir de la consciencia, con distintas voces en off que cruzan el relato y constituyen un continuo de palabras que atraviesan, concentran o contradicen las imágenes que capta.

Una vez más este cine juega con el lugar del autor, del narrador y de los personajes, presentando un juego que nos deleita con su polifonía. Compleja narrativamente, es un disfrute y un desafío para los espectadores.

La historia se centra en un hombre y una mujer que a partir de un hecho azaroso cruzan sus vidas e intentan convertir la casualidad en destino. La tenacidad es la de hacer una historia, impregnada de humor y cierto grado de enigma y de magia. Los planos de la hierba que brota del asfalto puede ser el significante que condensa ese amor loco, tematizado por la Nouvelle Vague que el autor supo encaminar como figura fundante a partir del 60, él último que nos queda, al decir del amigo Héctor Puyó..

Después de este primer toque en Pinamar, se podrá esperar más este año, recordemos que habrá un ciclo de cine francés, y Pinamar aún espera ver el estreno de otra película de Ozon, Ricky, prevista para este fin de semana.

Publicado en Leedor el 10-03-2010