Pantalla Pinamar 2010

0
7

Arranque con película equivocada.El Festival de Pinamar es un festival amable: anfitriones preocupados por la comodidad y la buena estadía de sus invitados, suficientes películas como para ver con tranquilidad, tiempos para la playa, mucha vida social.

Ahora bien, el verdadero termómetro de un Festival suele ser la película de apertura, porque un festival ante todo se hace de películas y en ese sentido Pantalla Pinamar no empezó de la mejor manera: la primera película que vimos aquí, previa a la fantástica fiesta de inauguración es una película ahistórica, agresiva, ideologicamente delicada (por ser educada) y que aborda de manera desnaturalizada el tema de la desaparicion de personas en la última dictadura militar.

Cómplices del silencio es una película vieja. Se podrá decir, está bien, que el guión fue escrito hace más de 30 años, que su anacronía se debe a la desubicación temporal de su escritura que si bien fue diseñada en los años del mundial 78, parece filmada en los primeros meses de la recuperación de la democracia, allá por el 84.

Vieja en todo sentido, además, Complices del silencio es una película que reduce los hechos del pasado de la historia argentina: todo en la misma bolsa y sin el mínimo sentido de digestión posible (al menos eso: digestión).

Al leer algunas de las sinopsis que dan vueltas por la web, el énfasis en aquellos inmigrantes italiano que llegaron a la Argentina y vieron truncados sus sueños, hace pensar desde dónde produce su discurso esta producción de capitales italianos y españoles, escrita por un italiano (Rocco Oppedisano) dirigida por un italiano (Stefano Incerti), y con un protagonista (cuyo punto de vista sostiene la narración) también italiano (Massimo Boni). Visión extranjera desde el maniqueísmo más extremo donde los grandes temas son puestos en una planicie: los festejos del mundial 78, la acción montonera, la iglesia cómplice y la otra, la noche de los lápices, los hijos recuperados. Una revisión estereotipada por la que ya pasó el cine argentino, por los años 84-86 de modo natural, aquí forzada y superficial.

No se entiende muy bien, cómo una película así, abre un Festival así. Con fecha de estreno para abril, ojalà que ese termómetro del que hablábamos, polémico, genere al menos en el publico algún espiritu crítico

En la apertura, la sorpresa fue la exhibición de la copia restaurada de La Revolucion de Mayo, la primer película de argumento de la Argentina, de 1909 del italiano Mario Gallo, cedida por la Fundación Cinemateca Argentina. Una joyita que todos deberíamos conocer.

Entre las películas de competencia, en los siguientes días, Vikingo hizo capote: sala llena, una clase social movilizada por las urgencias de la clase que suele retratar Campusano: ya un estilo temático que se plantea esta vez con un notable crecimiento técnico y narrativo. Las otras que pudimos ver La hora de la siesta y La Tigra, Chaco el más puro cine independiente, con marcas experimentales y tempos demorados (sobre todo la primera). De Sabrina Farji, Eva y Lola, vuelve el tema de los desaparecidos, esta vez la recuperacion de los nietos, una película fresca de la que ya hablaremos..

La gran ganadora, obviamente fue El secreto de sus ojos, del Premio Oscar, claro.

Publicado en Leedor el 9-03-2010