Los amigos soviéticos

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Nostalgia por una cultura perdida en la nueva novela de Juan Terranova.?Los amigos soviéticos?,
de Juan Terranova

?A veinte años de la caída del muro de Berlín, inmigrantes rusos eligen Buenos Aires para escapar de las ruinas del comunismo. ¿Qué nos dejó la Guerra Fría? ¿Existe el estilo argentino-soviético? Un porteño y dos rusos discuten las marcas de la revolución: pornografía eslava, vodka con leche, rifles de aire comprimido y cangrejos asesinos.?

Terranova es un autor cuya especialidad es narrar el diálogo, la reflexión, la comunicación de una acción antes que la acción misma. Sus novelas son hijas de las tendencias modernas norteamericanas, como se ha dicho en varias notas sobre sus libros, pero también de Cortázar y, particularmente, de ?Rayuela? y el cuento ?El perseguidor? (?Las armas secretas?, 1959): la notable ausencia de un asunto, de un disparador argumental, de una narración clásica. Como en los ejemplos citados de Cortázar, los personajes son el relato; sus ideas, sus intercambios y el entramado de la relación entre quienes dialogan es el suelo sobre el que se edifica la ficción. Una ficción engañosa, porque los diálogos son naturalistas en su estilo coloquial, pero por momentos tan antinaturales, que eso mismo los hace creíbles y realistas (después de todo, ¿qué se puede esperar del intercambio entre un argentino y dos jóvenes (ex) soviéticos?).

La novela comienza con una serie de episodios que, en conjunto, y con una maestría económica, sobrevuelan la idea de lo que la amistad representa para el narrador, que permanece siempre anónimo e implicado, y que no es demasiado injusto suponer que se llame Juan Terranova. El episodio del video del ?Concurso de Colas Reef? es impagable como pincelada de la actualidad, e inmediatamente da rienda suelta a las especulaciones siempre cínicas, siempre lúcidas, del narrador. Y de allí, a encontrarnos con Volodia y Serguei, un solo paso.

El choque cultural, amenizado por el aprecio del narrador hacia estos exóticos amigos, genera una curiosidad que juega a tres puntas: comienza siendo la del autor, pasa a ser la del narrador, y termina por ser la del lector. El fetichismo sobre la cultura soviet se traslada al lector, y aquí no hay un mérito menor: gran parte de la información que maneja Terranova se encuentra ?como él mismo lo dice en el texto- en Google, o Wikipedia. Pero es el filtro, la manera en que se presenta y entrelaza, el modo en que se condensa una investigación informal, lo que hace que incluso la línea informativa de la novela sea, finalmente, también una narración.

Casi todos los libros de Terranova cumplen en cierto modo con esta premisa. ?El pornógrafo? toma el tema de las relaciones de pareja, los trabajos noctámbulos y, por supuesto, la pornografía, y se apoya, también, en una serie de datos-anécdota. ?Mi nombre es Rufus? cuenta la historia de una banda de punk en breves incisos, con el marco sociocultural de la década del 90, llenos de fragmentos de trivia musical. Incluso en su novela menos personal, ?Lejos de Berlín?, el anecdotario de la argentina de fines de los cuarenta, las luchas políticas y el desentrañamiento de lo que fue el nazismo, y las SS en particular, terminan siendo el corazón del libro. Tal vez todos estos libros son el camino que conduce a la madurez de ?Los amigos soviéticos?.

Y así como las anécdotas del vivir soviético, en boca de Volodia (quien siente una divertida fascinación por la palabra ?boludo?), dominan la primera mitad de la novela, es la investigación propia del narrador sobre el modo en que, desde la Revolución Rusa hasta la Perestroika, se elaboró un modelo cultural y social, lo que lleva adelante la segunda. Y del mismo modo que Volodia reniega de aquella cultura que describe como decadente, es uno, el lector, quien no puede evitar cierta nostalgia de un mundo ajeno, extraño, inasible, apenas imaginable, y tal vez sea ese, finalmente, el mayor logro de ?Los amigos soviéticos?: la melancolía apenas justificable por una cultura que ya se perdió, de la cual sólo quedan sus sedimentos.

Publicado en Leedor el 17-02-2010

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