Madre primeriza

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Un vertiginoso espectáculo unipersonal sobre las ironías en torno a ser madre por primera vez. Que un diminuto sujeto pueda traer una convulsión de situaciones nuevas es un gran pretexto para escribir una obra de teatro. Y Mariel Rosciano sabe aprovechar esa situación dando a luz a esta madre primeriza que entre la desesperación, la felicidad y el cansancio, al menos por una hora, logrará magnificamente hacer su catarsis necesaria y cómica.

Resulta que el mundo de Laura ya no es ni es el mismo de antes y su presente parece ser un duelo sin retorno. No tanto por la relación que debe construir con su hijo, sino más bien por cómo se modifican los vínculos con los viejos conocidos.

De esta manera, la abuela, mamá, suegra, hermana, amigas y hasta el propio marido parecen ser seres extraños que no comprenden ni colaboran. Y así, los consejos de la abuela se transforman en chistes, la presencia de mamá y suegra resulta una carga y ni las amigas son capaces de comprender y acompañar la sensación de ser madre por primera vez.

Con un ritmo vertiginoso que solamente encuentra alivio cuando madre e hijo estan solos en escena, la actriz protagónica le da cuerpo a todos estos personajes que llegan a través de monólogos y soliloquios.

Con un vestuario exaltante que juega con colores y texturas y una actuación satírica lograda a través de los gestos y tonos de la voz, se recrean a las personas y personajes más descabellados pero no por eso irreconocibles.

De esta manera, no hay nadie en el público que no ría a carcajadas cada vez que reconoce alguna muletiilla de algún familiar puesta en alguno de los tantos personajes.

Nadie de la familia queda exento de esta crítica feminista que como catarsis llega a identificar a toda mujer que es o está por ser madre.

Cuando el hombre no comprende y es tan sólo una voz en off que juzga y reclama, cuando otras mujeres tampoco logran escuchar y cuando ni la voz de la experiencia femenina puede ser una sabia palabra de aliento, queda tan sólo una madre primeriza que ve la satisfacción y el placer de tener un hijo en los instantes donde piensa y rie irónicamente del modo en que cambio su vida para siempre.

Publicado en Leedor el 14-02-2010