Zettel, de Héctor Libertella

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Letranómada le apuesta a Libertella. La buena literatura de parabienes.Zettel, de Héctor Libertella
(Letranómada, 2009)

?La biología diría que las células del cuerpo cambian íntegramente cada siete años, y que el cuerpo no muere por viejo sino por cansancio de tanto rejuvenecer. Si el personaje de la novela es una formación discursiva con su cuerpo sintáctico, cada siete años ese cuerpo exigiría se reescrito por completo. (Lunáticos como Robert Walser hubieran intentado esta aventura que hace de la literatura una verdad biológica.)?

1. Zettel es la caja de sorpresas (¿o caja de Pandora? No. Sería entrar en un discurso intertextual exagerado) que Libertella deja al alcance de cualquier lector a modo de ?papelitos? y fragmentos que operan en la producción de ideas y reflexiones tanto sobre la obra del autor como sobre las dinámicas del lenguaje y el trabajo literario.

2. Escribir una reseña parece un trabajo imposible: sólo un estudio de la obra completa (de la que Zettel funciona como un corolario) en conversación con un lector competente en el tema podría cumplir la función de asignarle una relación dialéctica definitiva.

3. Libertella se toma el cuidado de dejar anotaciones y dudas en torno a sus reflexiones, lo que hace de este libro un todo abierto, disparador de ideas y circularidades.

4. Zettel se divide en: una introducción sobre el autor y su obra, escrita por Laura Estrin, 9 apartados que incluyen las 95 notas (que Libertella contrapone a los aforismos, ellos tan ?soberbios y despreciables? según el epígrafe propuesto), y una nota final del autor, de mismo título que el libro.

5. Se reitera: son aproximaciones, fragmentos desordenados, reflexiones sobre el acto de escribir y comunicar, repasos de la obra propia, ideas para futuros libros que ya nunca serán escritos.

?MUSIL se refería al hombre sin atributos. Hoy se empieza a hablar del ?post hombre?, alguien que, al no tener lectura ni interpretación, no opera entonces como un censor de las cosas sino como un sensor, una célula fotoeléctrica que sólo las registra y hasta da razón por ellas. Un Ente que obliga a pensarlo según otras leyes del espacio: un ser que no está, como en la película de los hermanos Coen, The man who wasn?t there.?

6. Funciona como el eco de otro libro, más extenso y más perfecto, del que éste es su versión estructural. Más de una vez se explicita el deseo del autor de darle más ?músculo? en futuras revisiones a ciertas ideas apenas esbozadas.

7. Permite la utilización segmentaria de cualquiera de sus componentes. Los tres fragmentos citados aquí pertenecen al número 4, 40 y 88. Zettel puede leerse en cualquier orden, o dirección.

8. El título, Zettel, es hijo del corpus de notas de Wittgenstein, que hubo de publicarse con el mismo título. Aquel otro Zettel se componía de 717 notas cuya edición bilingüe supervisó el mismo Libertella, al frente de la UNAM, en 1982. Los ?papelitos? de Wittgenstein también fueron publicados póstumamente.

9. La cuidada diagramación de Letranómada, larga y fina, elegante y de fácil acceso en la búsqueda de alguna nota en particular, hace de esta edición un objeto único, y después de todo, a eso nos remite la idea de un conjunto de notas encontradas: un cofre misterioso, una síntesis de un pensamiento en el que la palabra es siempre sustantivo, es siempre huella del nombre propio.

10. Al encarar una reseña de este libro, se elige este paradigma que remite inmediatamente a la obra, ya que es la obra misma el único sistema por el que se la puede reseñar. Eso es Zettel, de Héctor Libertella.

Publicado en Leedor el 10-02-2010

?Post hombre. No llega de un futuro robótico, no. Es alguien común y corriente,
salvo que se salteó la interpretación, la lectura.?

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