Cha Cha Cha (1)

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Presenciar el regreso de Cha cha cha en alguna de todas sus formas es algo así como asistir al Big Bang del humor de la última década en la televisión Argentina.
Volveré y seré millones

Por Juan José Dimilta

Cha cha cha. El estigma del Dr Vaporeso
Todos los viernes a las 22 por I Sat. Repite los martes a la 1.20.

Presenciar el regreso de Cha cha cha en alguna de todas sus formas es algo así como asistir al Big Bang del humor de la última década en la televisión Argentina. O dicho de otro modo: si no fuera por Cha cha cha no habría nada nuevo de qué reírse por lo menos desde la desaparición de Alberto Olmedo y su No toca Botón.

La diáspora que inundó la pantalla de nuevos talentos humorísticos comenzó a gestarse en los sótanos del teatro under, ya sea en el Off de la calle Corrientes, en San Telmo o en El Parakultural. De allí salieron los actores y los grupos que formaron De la cabeza en 1992. Las Barbies, La Cuadrilla y Locas Como Tu Madre, más actores de la talla de Daniel Aráoz, Fabio Alberti, Pablo Cedrón y Rodolfo Sansó, de la mano de los libros de Gabriel Mesa, repusieron, por canal 2, la técnica del sketch y le imprimieron un sello propio mezcla de delirio, improvisación e inocencia.

El carácter fuerte de Alfredo Casero seguramente inició las primeras rupturas, tanto que en el 93 parte del elenco se muda a Canal 9 para hacer Del tomate, un ciclo con bastante menos originalidad y soltura que cualquiera de los encabezados por Casero.

Casero comienza a tener cada vez más control sobre los proyectos y después de un parate en el 93, cuando canal 2 estuvo en manos de Carlos Montero, vuelve a la pantalla con un trío de ciclos de efímera duración pero brillantes. Todos se titulaban Cha cha cha pero cambiaba el subtítulo: Dancing en el Titanic, El estigma del Dr. Vaporeso (que está repitiendo I Sat) y Muenax Nochex que solo duró una emisión, fueron las variantes. En cada uno de
ellos el espíritu era reírse de la televisión y más que nada de la consumida en la generación de los protagonistas lo que le daba al programa un tinte retro y afiebrado. Como en un zapping atemporal y caótico se cruzaban los culebrones centroamericanos con las novelas de un tal Romay, flashes informativos a los Crónica Tv, Telescuela Técnica y su lugar para el saber académico, una mezcla de Si lo sabe cante y Grandes valores del tango bautizado Venga a cantar el tango en pelotas, los consejos de un yogui para enfrentar situaciones de dura adversidad, La hora del bricolaje, Sucesos argentinos, una comisaría con policías de lo más atípicos que le cantan y le cuentan fábulas a los detenidos, hasta llegar a los mensajes en cadena nacional del Ministro de ahorro postal. Más comerciales al estilo ¡Llame Ya¡ o la prueba del sabor del Desafío Wocestershire y algunos inserts como los excelentes chistes de Alacrán y su ¡yupi!, ¡viva la joda!. Para llegar a un cierre musical o al polémico Todos juntos en capilla, cuando no al sangriento relato para niños de La señora Luna.

Tanto talento se terminó de dividir cuando, cambios de horarios, presiones de la Fundación Argentina para el mañana y un rating no demasiado potente (pero que llegó a los ocho puntos) se conjugaron para darle la salida definitiva a Cha cha cha del aire en 1997. Vanos fueron los esfuerzos de Nicolás Repetto y Raúl Noya o de Alberto Ure y Sebastián Borenztein para domar a Casero y toda su troupe. Pero las pruebas de que el espíritu de este nuevo humor sigue vivo están hoy en la TV con Daniel Aráoz, Pablo Cedrón y Alfredo Casero convertidos en excelentes actores dramáticos; con Fabio Posca paseando su galería de personajes alienados y antes que nada con el hijo predilecto de esta gestación: El Todo por $2 de Alberti y Capusotto. Volveré y seré millones es una frase histórica pero bien podría ser una profecía del Dr. Vaporeso.

Nota publicada el 27/9/01

*Fotos gentileza de elestigma.com.ar

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