Sebastián Boesmi

0
9

Construyendo una suerte de palimpsesto visual, las obras de este joven artista exploran la superficie y sus límites. Hasta el 31 en el Borges.

?Extraña postura, sin embargo, la que valora ciegamente la profundidad a expensas de la
superficie y que quiere que lo superficial signifique, no de vasta dimensión, sino de poca profundidad? (Gilles Deleuze en ?La Lógica del sentido?)

Las pinturas que conforman la exposición ?Sin Estaciones? del artista Sebastián Boesmi, resultan ser las vistas de un acontecimiento sin parajes que deponen las profundidades y manifiestan los efectos de superficies móviles que se contraen y despliegan al ritmo vertiginoso de la línea. La importancia de sus creaciones reside, justamente, en la exploración de la superficie y sus vastos límites de donde emergen formas que trastocan los cimientos de aquellas supuestas veracidades estéticas y, por ende, construidas.

Los cuadros de Boesmi, desencadenando un modo de suceso donde categorías como el tiempo y el espacio dejan de ser generales y entendidas, parecen decirnos que lo más profundo ante nosotros son esas superficies dibujadas donde se modelizan múltiples sensaciones y afectos. En los planos se originan particulares seres en situaciones que demuestran que la lógica es la más superficial de las profundidades y, en una suerte de acusación, se mezclan e imbrican, cubriendo el espacio que une o disocia los elementos constructivos de toda pintura.

Así, las figuras, proyectadas en acrílico o rotulador, creadas entre la absorción de una estética ?grafitera? con toques de diseño gráfico y la fractura propia de la mirada individual, entregan su espesor a esas superficies de tela. Las imágenes creadas se deslizan por los bordes y fronteras, se contraen y expanden atravesadas por una línea determinada por la impetuosidad propia de lo instintivo: fuerza que motoriza no sólo la libertad formal y creativa del artista sino también la posibilidad de un pensamiento subjetivo y distinto.

Entre rayas, dibujos de trazos simplificados, transparencias, heridas, escritura y formas de las que sobrevienen seres de un universo desconocido; nuestra mirada es desafiada ante escenarios envueltos por un tenue aunque brillante vapor que revela y oculta formas, situaciones, orientaciones; siempre inciertas, mixtas e infinitas.

Sebastián Boesmi y el papel inventivo que desarrolla en sus pinturas, nos dejan vivir una aventura que puede ser mirada de ?cualquier modo?: las composiciones vistas del derecho, del izquierdo, del revés, por encima o por debajo, involucran y comprometen las partes de un mundo en el cual lo que está adentro puede estar afuera, y lo que está afuera, dentro.

Construyendo una suerte de palimpsesto visual, las obras de este joven artista transitan la apuesta a la multiplicidad y diversidad de mundos y relatos; trazan rutas que, a través de la delgada capa fértil que boceta la línea, hacen brotar la presencia de las formas invisibles y la materia de las cosas queridas.

Centro Cultural Borges
Viamonte esquina San Martín
Cierre: 31 de enero